La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha presentado el nuevo contrato que ha aprobado su departamento para la gestión de los dispositivos de seguimiento telemático de agresores machistas, que pasarán de ser pulseras a ser tobilleras para mejorar la fiabilidad y evitar que sean manipuladas.
Las nuevas tobilleras incorporarán "mecanismos antivandálicos", tendrán más batería y la tarjeta eSIM de seguimiento no podrá extraerse, tal y como ha detallado Redondo en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros, donde ha señalado que el nuevo contrato sale por una cuantía de 71 millones de euros (ampliables hasta 111 millones) y por un plazo de tres años (ampliable a cinco).
"Se va a apostar por un dispositivo de tobillera porque, según nos indican los técnicos, es un dispositivo mucho más fiable, menos manipulable y, por lo tanto, se incorporan también todos los mecanismos antivandálicos que van a permitir que sea mucho más seguro", ha detallado.
La ministra también ha avanzado que se va a incrementar el número de dispositivos a lo largo del contrato hasta un total de 17.660 y se fija en 2.000 el stock mínimo de dispositivos disponibles para garantizar que cualquier pulsera manipulada por el agresor o que presente algún tipo de disfunción pueda ser reemplazada en un máximo de 24 horas. Ha explicado que para evitar manipulaciones y otros tipos de problemas se ha acordado mejorar la resistencia al agua de los dispositivos e incluir sensores de movimiento o de temperatura corporal, además de pantallas de cristal reforzado.
Geoposicionamientos y otras herramientas
Las tobilleras contarán con geoposicionamientos de manera autónoma, por lo que se tendrá al agresor localizado incluso si deja intencionadamente el teléfono móvil en su domicilio. Además, la ministra ha señalado que se mejorará la seguridad criptográfica para que los dispositivos de la víctima y el maltratador estén permanentemente relacionados.
Se incorporarán igualmente mecanismos de seguridad para evitar la simulación, el falseamiento o manipulación de los datos que se envían desde los dispositivos al centro de monitorización y control de la sala COMETA, y se añadirá un sistema que genere una alerta adicional a las ya activas de proximidad, basada en la detección directa entre el dispositivo electrónico del agresor y el de la víctima vía bluetooth.
Por otro lado, se implementarán mejoras en la sala COMETA, que ya cuenta con 151 empleadas, tanto a nivel de coordinación como de apoyo psicológico para los trabajadores del operativo.

