Este domingo, a falta de horas para que comience el juicio al exministro de Transportes José Luis Ábalos, se ha conocido que el empresario Víctor de Aldama ha presentado un escrito ante el Tribunal Supremo en el que solicita que se reproduzca una conversación que está incorporada a la causa dentro del caso mascarillas.
En dicha conversación, el que fuera asesor de Ábalos, Koldo García, pacta con el exministro el reparto de una comisión de 5 millones de euros por la venta del cuartel general de la Sepi. Según han confirmado fuentes jurídicas a Onda Cero, se trata de una conversación intervenida a Koldo García en 2024 e incluida en un informe de la UCO de junio de 2025. Según las mismas fuentes, la defensa de Aldama solicita que se reproduzca el audio este lunes en el juicio para ratificar la versión de Aldama.
Así las cosas, el juicio a Ábalos entra esta semana en su recta final tras las jornadas de récord de los últimos días. Recordemos que la sesión del pasado lunes duró hasta 14 horas, lo que ha obligado al Supremo a modificar el calendario inicial que fijaba la declaración del exministro para el pasado miércoles.
El juicio afronta la recta final
Será este lunes finalmente cuando el que fuese lugarteniente de Pedro Sánchez en el PSOE como secretario de Organización, actualmente en prisión preventiva, tome la palabra en el juicio en el que afronta una petición de 24 años de cárcel por presuntos amaños en contratos de mascarillas a cambio de mordidas de Aldama.
Lo hará después de que este haya acusado al presidente del Gobierno de estar en el "escalafón 1" de la "banda organizada" y a Ábalos en el número dos, por ser quien "daba y otorgaba", y apuntase al cobro de mordidas de constructoras destinadas también a financiar al PSOE mediante donaciones, dijo el comisionista, e incluso a la Internacional Socialista con "cupos de petróleo" de Venezuela.
Aldama, que decidió colaborar mientras estaba en prisión preventiva por un fraude en hidrocarburos por el que sigue investigado, cifró entre 3,5 y 4 millones de euros las mordidas que dice haber pagado al exministro y a su exasesor, Koldo García, también acusado, además de pagarles 10.000 euros mensuales para gastos fijos.
Lo negó el jueves Koldo García en una declaración en la que defendió al exministro, una persona "que siempre ha intentado ayudar a todo el mundo", y en la que subrayó, en referencia a Aldama, que lo que se dice "hay que demostrarlo".
De los contratos de mascarillas a los 'enchufes' de mujeres
Por primera vez desde que está en prisión provisional se escuchará la versión del exministro y exdiputado, que estas semanas ha dejado ver su visible cansancio, sentado detrás de su abogado, pero también alguna reacción irónica, con sonrisas y miradas incrédulas ante las manifestaciones de Aldama o de los investigadores de la UCO.
Estos subrayaron su papel "fundamental" en la presunta banda organizada, aunque apuntaron también que "el que paga manda" y ese es Aldama.
Ábalos tendrá que explicar si intervino en el proceso de adjudicación a la empresa de la trama, Soluciones de Gestión, de contratos millonarios de mascarillas de dos entes dependientes del Ministerio de Transportes, y especialmente si tuvo algo que ver con la orden de doblar en 38 minutos el material sanitario que adquirió Puertos del Estado.
"Haced lo que tengáis que hacer y que sea rápido", dice Aldama que el exministro les indicó a él y a Koldo García. Exculpó a Ábalos su exasesor de las sospechas sembradas por el empresario: dijo que "lo único" que preocupaba al ministro era "conseguir el material sanitario" y que él nunca supo que Aldama cobró millones por esa operación.
Sobre Ábalos, que defendió en nombre del PSOE la moción de censura contra el Gobierno de Mariano Rajoy, pesa también la acusación de haber influido en la contratación de su expareja Jéssica Rodríguez y de Claudia Montes en tres empresas públicas, o en favor del rescate de Air Europa.
Ábalos, que defiende la limpieza de sus ingresos a lo largo de los años, tendrá que responder sobre el presunto pago del piso donde vivió su expareja en Madrid por parte de la trama o el alquiler de un chalé en Cádiz, que figuran entre las mordidas que le atribuye la Fiscalía a cuenta del empresario Víctor de Aldama.
