La alcaldesa de Onda, Carmina Ballester, viajará la próxima semana a Bruselas para participar en el foro internacional 'The Future of European Ceramics', que se celebrará el 25 de marzo en el Parlamento Europeo. El encuentro reunirá a eurodiputados, representantes de la Comisión Europea, patronales y responsables institucionales de España e Italia para abordar los principales retos del sector cerámico.
Durante su intervención en la mesa dedicada a la perspectiva local, Ballester expondrá la situación del clúster cerámico de la provincia de Castellón y pondrá en valor el papel de Onda como uno de los principales motores industriales del sector en Europa. La alcaldesa defenderá la necesidad de garantizar condiciones equitativas para las empresas europeas frente a la competencia de terceros países, subrayando que “Europa no puede exigir más a quien ya cumple todo mientras permite competir a quien no cumple nada”.
La alcaldesa aprovechará su participación para reivindicar el carácter estratégico de la industria cerámica, clave en la generación de empleo, innovación y desarrollo económico en territorios como Onda. En este sentido, trasladará a las instituciones europeas la necesidad de avanzar hacia una transición energética realista, con tecnologías viables, así como reducir la carga burocrática y establecer un marco regulatorio que no penalice a las empresas que cumplen con los estándares más exigentes.
La presencia de Onda en este foro se enmarca en una estrategia de interlocución directa con las instituciones europeas que el Ayuntamiento ha intensificado en los últimos meses. En diciembre, la propia alcaldesa ya mantuvo reuniones en Bruselas con representantes de la Comisión Europea y eurodiputados para trasladar la situación del sector y las principales inquietudes del tejido empresarial.
Fruto de este trabajo, el consistorio ha impulsado iniciativas para acercar la realidad de la industria cerámica a los responsables europeos, favoreciendo el contacto directo con el territorio y las empresas. Con ello, busca que las decisiones adoptadas en Bruselas tengan en cuenta su impacto real sobre la industria y el empleo.

