La ciudad de València ha llegado a un punto de no retorno en el problema de la vivienda y ha entrado en una emergencia habitacional estructural tras una década de decisiones erróneas, inacción prolongada y la sustitución del análisis técnico por un relato político desconectado de la realidad. Así lo asegura el informe del cuatro trimestre de 2025 de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politècnica de València (UPV), que habla de cronificación de un problema que no es resultado de una crisis súbita.
El precio medio de la obra nueva plurifamiliar ha superado "el tope psicológico" de los 4.000 €/m2, mientras la oferta disponible se ha reducido a solo 137 viviendas nuevas en toda la ciudad. El director de la Cátedra, Fernando Cos-Gayón López, ha manifestado que cuando una ciudad deja de poder alojar a quienes la sostienen, el problema deja de ser económico y se convierte en social, "y eso es exactamente lo que está ocurriendo en València”.
En el caso del alquiler, la no protección efectiva a los propietarios frente a la ocupación ilegal y la inseguridad jurídica ha provocado la retirada masiva de vivienda del mercado tradicional, con un resultado de escasez extrema, precios disparados y expulsión acelerada de los hogares más vulnerables. En palabras del director de la Cátedra, “legislar desde el miedo al propietario no protege al inquilino, lo expulsa del sistema”.
El Plan VIVE
Sobre el Plan VIVE de la Generalitat -cuyo objetivo es promover la construcción de 10.000 viviendas de protección pública-, la Cátedra considera que es una oportunidad para iniciar durante este año una nueva generación de Vivienda de Protección Pública mediante colaboración público-privada. Sin embargo, señala, esas viviendas no estarán disponibles antes de dos años desde su inicio, por lo que "no puede utilizarse como coartada para negar la emergencia actual ni para seguir retrasando decisiones estructurales”. Entre ellas, pide abandonar el relato y volver a la evidencia: movilizar suelo, producir vivienda asequible de forma sostenida, proteger jurídicamente al propietario para recuperar oferta de alquiler, revisar una fiscalidad que hoy representa en torno al 31 % del precio final de la vivienda y gobernar con indicadores públicos y verificables. Además, considera necesaria una estrategia nacional, un pacto de Estado, que garantice el acceso a la vivienda porque València "no ha llegado hasta aquí por mala suerte, sino por haber confundido política de vivienda con política de comunicación”, concluye.
Los precios siguen disparados
El precio unitario medio de la vivienda de obra nueva de edificios plurifamiliares en València ha aumentado un 19 % en el último trimestre de 2025 respecto a hace un año, y continúa subiendo también en el área metropolitana, especialmente en l'Horta Nord, que registra los precios más altos, cercanos a los que presenta la capital. Según el informe, el precio medio en la ciudad se sitúa en un “valor exorbitante” de 4.086 €/m2 y la oferta de obra nueva se ha ido desplazando a los distritos de Patraix y Quatre Carreres que, junto al Eixample, concentran más del 50 % de la oferta.
En el área metropolitana de València el precio unitario medio de la vivienda continúa subiendo en proporción y en el último trimestre del año 2025 once municipios de l'Horta Nord, Oest y Sud registran precios por encima de los 3.000 €/m2, tres de ellos superior a los 3.500 euros. En relación al cuatro trimestre de 2024, el precio unitario ha aumentado en todaslas comarcas : en l'Horta Nord un 12 %, en la Oest un 24 % y en la Sud un 23 %, y es l'Horta Nord donde están los precios más altos de la vivienda plurifamiliar en los últimos trimestres, acercándose al precio medio de la ciudad de València.

