La preocupación vuelve a apoderarse del sector pesquero de Santa Pola después que el pasado sábado entrara en vigor una nueva normativa europea que obliga a los barcos de pesca de más de 12 metros a preavisar del volumen de pesca y especies capturadas que llevan cuatro horas antes de llegar a su puerto de origen.
En el puerto de Santa Pola, la medida afecta a en torno al 50 % de la flota pesquera del mismo, que está configurada por barcos de más de 12 metros, dándose la particularidad de que la mayoría de esas embarcaciones faenan en caladeros que se encuentran a una media hora de distancia del puerto con lo que aplicándose esa medida de la Unión Europea la jornada de trabajo de los pescadores acaba con mucha antelación. Además, esta norma obliga a los patronos de cada embarcación a estar en todo momento atentos a las capturas, para anotar todos los detalles que se les exigen: desde el pesaje a la talla, la hora de la captura y la especie capturada, por lo que se ven en la obligación de abandonar el puente de mando para cumplir con todos esos apuntes administrativos. Esto en opinión del secretario técnico de la Cofradía de Pescadores de Santa Pola, José Antonio Díez puede generar inseguridad marítima. De hecho una de sus acciones en estos días es estudiar cómo pueden ayudar a aliviar esta parte administrativa que se les exige a los pescadores.
Los pescadores confían en que las negociaciones del gobierno español con las autoridades europeas en materia de pesca fructifiquen y puedan reducir de manera importante ese tiempo de preaviso. En estos momentos se negocia que se reduzca a dos horas y media, lo que aún es considerado excesivo por los pescadores.
