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EDUCACIÓN

“La jornada continua es una catástrofe desde el punto de vista fisiológico”

El doctor Fernando Vargas, desde su dilatada trayectoria como pediatra, discrepa de los beneficios expuestos para argumentar el nuevo horario escolar en los colegios con jornada continua

Monserrate Hernández |  Elche |  09/06/2017

Fernando Vargas Torcal (Madrid, 1944). Pediatra. Exdirector del Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario de Elche, profesor de la UMH y presidente de la Fundación Salud Infantil. Trabajó en el Hospital La Paz de Madrid antes de trasladarse al de Elche, donde su labor como endocrinólogo infantil ha sido brillante, siendo uno de los profesionales pediátricos más laureados, reconocidos y valorados en la provincia de Alicante. Por encima de lo que se está debatiendo sobre el horario escolar en los colegios de Elche, defiende que la jornada partida es más productiva en cualquier ámbito laboral. Mucho más para el alumnado de Infantil y Primaria por su corta edad y por sus necesidades fisiológicas de descanso

Como doctor se ha mostrado partidario de extender la jornada partida a todos los ámbitos laborales, incluido el de la Medicina. ¿Qué le parece que la propuesta de horario continuo se instale en los colegios?

En primer lugar, soy pediatra y tengo que decir que no hay una respuesta clara porque depende de la edad. No es lo mismo un niño de cuatro o cinco años que un adolescente de doce o catorce. Desde el punto de vista educativo, evolutivo, de desarrollo o intelectual va a ser muy diferente en una etapa con respecto a la otra. En general, en el modelo educativo español, se debería continuar con la jornada partida porque da mucho más tiempo para la integración, para la relación, para los trabajos… Es importante dedicarle tiempo a la labor educativa, no solo a la formativa.

La edad es lo que marca la diferencia entre la jornada partida, que tradicionalmente se ha impartido en Infantil y Primera, con respecto a la continua, propia de la Secundaria. ¿Por qué ahora este cambio?

Con sinceridad, yo implantaría la jornada partida a todas las edades y en todas las profesiones. En mi campo, la Sanidad, sería más productiva en todos los aspectos. A nivel de intendencia y organización genera problemas porque hay que dar de comer al personal o porque se tendrían que encajar los diferentes turnos en Enfermería. La partida es mucho más interesante a todas las edades. La conciliación familiar, por ejemplo, va a ser compleja dado que muy pocas profesiones tienen horario continuo, a no ser que uno de los dos cónyuges no trabaje o que se eche mano de los abuelos o cuidadores. ¿Cuántas profesiones tienen horario continuo? Los funcionarios, Sanidad y ahora Educación. Deberíamos intentar que la jornada laboral de las familias encajara con la de los niños. Y dado que la mayoría de padres tiene partida, los niños deberían tenerla igual.

¿Qué dice el reloj biológico de los más pequeños?

Lo primero que aconsejamos los pediatras es un reposo amplio, con siesta, a partir del mediodía. Hay países, como Japón, donde a los adultos también se lo han implantado porque resulta muy interesante desde el punto de vista fisiológico, de rendimiento, de vitalidad y de productividad. El parón a partir de las 12:30 horas, aproximadamente, es necesario. Con la jornada partida es factible. Personalmente también lo recomiendo con doce o catorce años. Incluso en adultos no es una tontería. Sólo hay que mirar modelos laborales como el de Estados Unidos, donde se han instalado salas de reposo. En Elche, un buen ejemplo lo tenemos en la empresa Pikolinos, con su zona de descanso.

Con la jornada continua, los niños pasarían a comer a partir de las 14:00 horas y los más pequeños no tendrían siesta, como sí la tienen con la partida…

Con ese sistema no van a rendir. Si entran al colegio a las 9:00 horas, un niño ya está fundido a las 12:00 horas. Y si tiene que comer a partir de las 14:00 horas lo va a hacer fatal. Fisiológicamente hablando, la jornada continua es una catástrofe. El ‘bocata’ del recreo para aguantar toda la mañana es un desastre alimenticio y nutricional. De salida no estamos dando de comer bien a los niños. Ese tentempié debería ser con otro tipo de productos para evitar la epidemia de obesidad que estamos sufriendo, con la ingesta de productos con alto índice glucémico. El organismo absorbe rápidamente a nivel intestinal los azúcares simples. Entonces, aumenta la glucemia y, por ende, la producción de insulina que la metaboliza y la convierte en grasa.

¿Qué aconseja?

Lo ideal es hacer un refrigerio a media mañana, evitando siempre los dulces y la bollería. Se recomienda el companaje, los frutos secos o la fruta. Eso sería lo lógico para mantener una buena actividad. Nos han metido en la cabeza que para rendir lo ideal es el azúcar, pero también se precisa, probablemente en mayor cantidad, de ácidos grasos libres. No necesitamos hidratos de carbono para mantener la actividad general. El desayuno dicen que es fundamental, pero ¿en qué sentido? Si es bueno, sí; porque mantendrá al niño activo más tiempo. En el deporte se ha extendido que los entrenadores recomiendan la ingestión de grandes cantidades de hidratos de carbono en la previa del ejercicio, pero muchos deportistas, al cabo de una hora u hora y media, quedan fundidos porque pierden la capacidad y la energía. La gran cantidad de hidratos que se absorbe eleva el azúcar en sangre junto con la insulina, que lo metaboliza para que se almacene y entonces se quedan fundidos. Son más interesantes las proteínas y las grasas que los hidratos.

Entonces, ¿quiere decir que el cambio de jornada puede conllevar problemas alimenticios en los niños?

Las experiencias clínicas diarias nos permiten establecer ciertas conclusiones. Yo viví en Elche la apertura del Hospital General. En aquel tiempo hicimos estudios en niños y determinamos que había un 7% de obesos. Ahora esto puede influir en este factor porque se va a cargar la mano con la comida de media mañana, que no será la correcta, con hidratos de alto índice glucémico para aguantar hasta pasadas las 14:00 horas. La última clase de la mañana no servirá para nada, ni académica ni fisiológicamente. Con mi experiencia, creo que es una barbaridad.

Por tanto, ¿no respalda la tesis de los maestros de solapar la hora y media de la tarde al tramo final de la mañana?

Mi experiencia me dice que no. Como adulto lo viví en el Hospital La Paz de Madrid. Teníamos jornada partida y la productividad y el rendimiento eran brutales, increíbles. Podías trabajar todo el tiempo que quisieras con mucha libertad y con un rendimiento intelectual impresionante. Con los niños, esta variación es un error y ya veremos las consecuencias. Cuando se apuesta por un cambio tan drástico, los resultados los encontraremos dentro de diez o quince años, como ha pasado en otros campos de la medicina. Este tema se debería haber sometido a diferentes análisis, no a las votaciones de los padres. Lo ideal hubiese sido el apoyo de personal técnico que valorara este asunto desde un punto de vista más profesional.

El conseller de Educación, Vicent Marzà, justificó a un factor social de conciliación familiar y no académico, en declaraciones a la Cadena Ser, la apuesta por ofrecer la opción de cambio.

¿Conciliación? Pero qué familias, si el 80% del mundo laboral español tiene jornada partida. Siendo así, solo podrá conciliar aquella familia donde el padre o la madre no trabaje. Si lo hacen se quedarán con los abuelos o con la cuidadora. No tiene ni pies ni cabeza.

¿Qué justificación encuentra para esta propuesta de cambio?

Esto responde al interés de un colectivo concreto (el de los maestros). La jornada continua ofrece un horario muy cómodo que, incluso, puede permitir una doble actividad profesional para terminar a las 14:00 o 15:00 horas y después engancharse a otra cosa. Eso ya supone un suplemento económico atractivo. Yo lo veo como un interés muy, muy centrado en un colectivo particular sin ninguna justificación desde el punto de vista técnico, pediátrico, educativo, formativo y evolutivo.

¿Y no le parece mejor que los niños lleguen a casa a las 14:00 horas para comer, descansar y hacer otro tipo de actividades como defiende una mayoría de padres y maestros?

En este sentido haría una pregunta a los educadores: ¿de verdad creen que las familias están en condiciones de dar continuidad a la educación de los niños en casa? Si el padre y/o la madre trabajan, los abuelos se harán cargo de los niños. ¿Existe ventaja educativa? En absoluto.

Pero la comunidad educativa argumenta que eso ya no es un problema del colegio, sino de las familias que deben intentar estar más tiempo con sus hijos…

Imagino que esa será la excusa que ponen ellos mismos para intentar sacar ventaja en este tema. Yo no le veo ningún beneficio. En el hospital ya lo intenté, pero cuando se establece este horario continuo como costumbre es imposible volver atrás. Ahora, con este movimiento del colectivo de educadores, la batalla está perdida. Será muy difícil que salga otra voz autorizada que replantee el tema para que lo podamos abordar desde un punto de vista técnico.