Un proyecto que, como él mismo reconoce, ha requerido tiempo y cuidado. “Es un proyecto de esos que se mima, que lleva su maceración. Va a ver la luz en un par de semanas en Madrid y es un trabajo que realmente me toca el corazón.”
No es la primera vez que el creador visita este enclave, pero sí la más significativa. La relación con la fotógrafa Elena Olay, clave en esta propuesta, viene de años atrás y ahora se cierra un círculo creativo.
“Yo la invité a mi casa en La Palma para una campaña anterior y ahora ella me invita a su hogar, a Luarca, para fotografiar esta nueva colección. Ha sido una manera de cerrar un ciclo.”
La colección, según explica, tiene una fuerte carga simbólica. Está inspirada en los ángeles, el amor y la belleza entendida desde una dimensión emocional y espiritual.
“Es un tributo a los ángeles, al amor, a la belleza. Hemos tenido la oportunidad de hacer una sesión maravillosa en esos jardines, que son una fuente de inspiración constante.”
Ese componente emocional no es nuevo en su obra. Acosta concibe cada colección como un proceso casi íntimo, donde la creatividad nace de una idea pura que luego se transforma en diseño. “Todo surge de un momento muy personal, de un boceto que aparece de forma casi espontánea. A partir de ahí empieza todo el proceso.”
Su lenguaje creativo gira siempre en torno a la mujer, a su energía y su silueta, algo que considera el eje central de su trabajo. “Mi trabajo está al servicio de la mujer, de su esencia. Intento que cada pieza la acompañe en momentos importantes y que tenga identidad propia.”
Esa identidad también se construye a través de la simbología. En sus colecciones, cada diseño puede incorporar elementos personales, desde referencias emocionales hasta detalles únicos para quien los viste. “Me gusta incorporar una carga simbólica, emocional. Que cada pieza tenga un significado, que conecte de verdad con la persona.”
En este sentido, reivindica además el valor de la artesanía dentro de la moda contemporánea, apostando por procesos cuidados frente a la producción masiva. “Trabajar de forma artesanal es fundamental. Es casi un ritual, una meditación. Puedes pasar cientos de horas en una pieza y se genera un vínculo muy especial.”
No en vano, su trayectoria bebe de la alta costura, pero también de sus propios orígenes, de la tradición del trabajo manual que ha querido trasladar a su firma desde el inicio.
Este nuevo trabajo llega, además, en un momento clave: el décimo aniversario de su marca, que celebrará este mismo año. Un hito que refuerza su compromiso con una forma de entender la moda más íntima, más artística y más conectada con la emoción.
Y será ahora, en Madrid, donde ese proyecto inspirado en La Fonte Baxa vea por fin la luz y se comparta con el público. Un puente entre la creación contemporánea y el paisaje asturiano que lo ha inspirado.
