Krystyna Pechena vive en Asturias desde los 6 años y actualmente trabaja como analista de datos. La distancia con su país de origen en el que reside su familia no es obstáculo para preocuparse por la guerra de Ucrania. Cuatro años después, la guerra persiste. Krystyna acaba de regresar de Kiev donde, además de comprobar los daños de la invasión de Putin, ha podido conocer las necesidades de sus compatriotas y ofrecer más ayuda para sobrevivir. Ya está trabajando para propiciar la estancia de niños y jóvenes ucranianos en verano en Asturias y el País Vasco así como en envío de material útil para afrontar la situación. Un ejemplo curioso es el de las redes de pesca que ya no sirven a los pescadores asturianos y de otros lugares del Cantábrico pero que en Ucrania se convierten en parapeto para frenar el impacto de drones explosivos rusos.
