Tino nos ha contado que sigue a Bukele desde que puso "a vivir" a El Salvador. Asegura que nunca antes le había interesado tanto un político, aunque hay algunos alcaldes de su entorno que también están haciendo bien las cosas, dice. Niega cualquier vinculación con un partido político y deja claro que el responsable de la campaña "soy yo".
Afirmando que no tenía ningún ánimo de polemizar, Tino denuncia que las vallas han sido diana de actos vandálicos. Al utilizar soportes de su propiedad, ahora tendrá que arreglar los desperfectos. Insiste en que la campaña la pagó él de su bolsillo, unos 700 euros invertidos en materiales. No saca nada a cambio, aunque, reconoce, la iniciativa le ha servido para demostrar que este tipo de vallas publicitarias pueden tener impacto. Que funcionan.
La noticia de las vallas ha llegado a la prensa de El Salvador. Incluso el mismo Bukele "está enterado de todo", algo que le ha confirmado un cónsul del país que está de vacaciones en Asturias.
El empresario ya está pensando en próximas campañas. Su admirado Salvador Dalí será el siguiente. Luego vendrá Federico García Lorca.
