Con el final del verano llega también la vuelta a la rutina. Atrás quedan las noches más largas, los horarios flexibles y buena parte del tiempo libre. Para niños y adolescentes, septiembre supone recuperar madrugones, clases, deberes y actividades extraescolares. Y en este regreso a la normalidad, uno de los grandes retos para las familias vuelve a estar en el bolsillo: el teléfono móvil.
Limitar su uso puede convertirse en una de las claves para afrontar la vuelta al cole de una manera más saludable. No se trata necesariamente de prohibirlo, sino de establecer unos horarios y unas normas que permitan recuperar hábitos que durante las vacaciones pueden haberse relajado, según ha reflejado el estudio de tecnología para las familias SPC, donde se explican qué medidas piensan afrontar los padres, de cara a este sector 2026/27.
Esto debido a que uno de los principales aspectos que puede verse afectado por el uso excesivo de las pantallas es el sueño. Acostarse tarde utilizando el móvil puede retrasar la hora de dormir y dificultar que niños y adolescentes descansen las horas necesarias. Con la vuelta a las clases, recuperar una rutina de sueño estable resulta fundamental para afrontar la jornada escolar con energía y capacidad de concentración.
Por eso, una de las medidas más sencillas es establecer un momento a partir del cual el móvil quede fuera de la habitación. Sustituir los últimos minutos antes de dormir por la lectura, una conversación en familia o simplemente un rato de desconexión puede ayudar a preparar el cuerpo para el descanso.
Pero el sueño no es el único hábito que puede beneficiarse de reducir el tiempo de pantalla. También está la actividad física. El tiempo que se dedica al teléfono es tiempo que no se dedica a salir a la calle, practicar deporte, pasear, jugar o quedar con amigos. Con el comienzo del curso, recuperar las actividades deportivas y reservar momentos diarios para moverse puede ser una buena forma de equilibrar el ocio digital.
También conviene prestar atención a otros momentos del día. Las comidas pueden ser un espacio libre de móviles, favoreciendo la conversación y la convivencia familiar. Del mismo modo, durante el estudio resulta recomendable mantener el teléfono alejado para evitar notificaciones y distracciones constantes.
La clave está en que las normas sean claras y, sobre todo, coherentes. Establecer límites de uso, crear espacios y momentos sin pantallas y ofrecer alternativas de ocio puede resultar más efectivo que convertir el móvil en una fuente constante de conflictos.
La vuelta al cole puede ser, por tanto, una buena oportunidad para reiniciar hábitos. Dormir mejor, hacer más deporte, estudiar sin distracciones, disfrutar de las relaciones cara a cara y recuperar actividades alejadas de las pantallas son pequeños cambios que pueden marcar la diferencia.
Porque limitar el móvil no significa renunciar a la tecnología. Significa devolverle su sitio dentro de una rutina en la que también haya tiempo para dormir, moverse, aprender, relacionarse y desconectar.
