FÓRMULA 1 GP SINGAPUR

Rusell reina en Singapur y McLaren firma su título mundial; Sáinz rescata un punto de orgullo

Bajo las luces de Marina Bay, donde cada curva es un examen y cada error se paga con pared, George Russell completó ayer su obra más madura desde que está en Fórmula 1. Pole, salida limpia, gestión de carrera impecable y victoria.

Beltrán Jarillo

Madrid |

Russell gana y Norris le recorta tres puntos a Piastri
Russell gana y Norris le recorta tres puntos a Piastri | Agencia EFE

Sin improvisar, Russell se impuso con la serenidad de quien entiende que la velocidad también puede ser un acto de paciencia. Por detrás, Max Verstappen volvió a ser el lobo que siempre acecha, pero esta vez sin colmillo suficiente para destronar a Mercedes. Lando Norris, tercero, cerró un podio con sabor colectivo. Y es que ya pueden decirlo: McLaren se proclamó campeón del mundo de constructores con seis carreras aún por disputar. Un logro que confirma su resurrección como la estructura más sólida de 2025.

El duelo interno entre Norris y Piastri, eso sí, dejó el ambiente con un punto de electricidad: el australiano sigue líder del Mundial, pero el británico ya le respira en la nuca. Puede decirse que en Woking, la euforia convive con el vértigo.

Sainz, del castigo a la reivindicación

Carlos Sainz protagonizó una de esas historias que no aparecen en los titulares, pero que explican por qué el piloto madrileño sigue siendo uno de los más consistentes del paddock. Una irregularidad técnica en el DRS —el dichoso margen de 85 mm— le condenó a salir desde el fondo de la parrilla, descalificado junto a su compañero.

Pese a ello, completó una carrera a contracorriente, calculadora, inteligente, hasta arrancar un punto valiosísimo que sabe a victoria en un fin de semana de supervivencia: "Estábamos viéndolas venir", reconoció tras cruzar la meta. Y sí, lo vieron venir… y lo salvaron. Porque cuando el coche no acompaña, el piloto que no se rinde vale más que cualquier dato de telemetría.

Hamilton y el desgaste del mito

Por su parte, Lewis Hamilton volvió a enfrentarse a los límites de su propia leyenda. Problemas de frenos, errores de trazada y una sanción de cinco segundos por sobrepasar los límites de pista lo relegaron a la octava posición. Una carrera más que deja entrever el ocaso competitivo del heptacampeón, aunque nunca el declive de su ambición.

Fernando Alonso, en cambio, supo capitalizar el caos y escaló hasta la séptima plaza, como un reloj suizo que nunca se da por vencido.

Alonso: precisión, rabia contenida y reivindicación

Desde los primeros compases, el asturiano dejó señales de lo que vendría. En la primera sesión de libres se colocó en lo más alto con un tiempo de 1:31.116, un golpe de autoridad con el Aston Martin.

Durante la carrera, tampoco tuvo un fin de semana perfecto: un repostaje lento le dejó morderse los nudillos y protestar al micrófono del equipo. No es habitual ver al guerrero español sin diplomacia, pero esta vez soltó lo que llevaba dentro: una crítica directa hacia la gestión de Hamilton con problemas de frenos y límites de pista.

En el mundial de pilotos, Óscar Piastri mantiene el liderato con 336 puntos, apenas 22 por delante del Norris y Max Verstappen que, con 270 puntos, ocupa la Tercera posicion. Russell con 237, sigue a la caza de los tres primeros, aunque en la distancia.

El Gran Premio de Singapur nos ha recordado por qué este deporte es una metáfora de la vida moderna: velocidad, control, errores y redención. Russell ofreció una lección de equilibrio entre técnica y cabeza. McLaren demostró que la estabilidad institucional gana campeonatos. Y Sainz, desde el barro, volvió a recordarnos que el orgullo no necesita podios para brillar.