El Palma fue un fórmula uno en Le Mans con un motor perfecto que rindió a mil revoluciones en la pista y que nunca se salió ni se desvió de su objetivo, ni cuando los kazajos empataron con un gol de Caio Ruiz a los ocho minutos. En la pista fue liderado por Fabio Augusto Carneiro dos Santos, Fabinho, el ala-pívot brasileño, que marcó cuatro goles, en un derroche de compromiso y calidad durante todo el partido.
El ya tricampeón europeo pasó por encima del Kairat, que no pudo alcanzar su tercera victoria en este torneo, después de los éxitos de 2013 y 2015, liderado por el barcelonés Marlon Velasco, ya que en ningún momento encontró la forma de parar a la máquina verde. El Palma Futsal sabía lo que tenía que hacer y desde el comienzo empezó a generar peligro ante el marco de Dennis, que no fue un muro infranqueable como en la semifinal ante el Jimbee Cartagena.
La clave estaba en marcar pronto para desactivar a los kazajos y el pívot Jesús Gordillo no falló a su cita con el gol, en el minuto 7, pero el Kairat, en una acción aislada, empató en un lanzamiento de Caio Ruiz. No se desesperó el Palma y en la recta final de la primera mitad dio un paso casi decisivo para reservar su tercera copa europea. Entre el 18 y el 20 anotó dos goles, marcados por Machado y Rivillos, que dejaron el marcador en un 3-1.
El Kairat tuvo que asumir riesgos en la reanudación y ahí empezó la exhibición de Fabinho, que, en ocho minutos, entre el 22 y el 30, marcó cuatro goles que resolvieron la final y dejaron hundido al equipo kazajo con el parcial de 7-1. El conjunto español no se relajó y anotó un octavo gol con la firma de Neguinho para después, en los últimos nueve minutos, producirse un intercambio de goles en las dos metas que dejó el resultado en 9-4 para un Palma Futsal que ya es eterno e histórico.

