MÁS DE UNO

El sueño de Alsina: "En la tele estaba Sánchez haciendo bromas y repartiendo certificados de izquierdismo"

El director del tramo magazine de Más de uno expone esta experiencia onírica donde no consigue llegar a tiempo a los premios Princesa de Asturias, y dónde aparece el jefe del Ejecutivo durante una entrevista en TVE.

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Carlos Alsina

Madrid |

Carlos Alsina en el estreno de la temporada 2026-2027 de Onda Cero/ Gabriel García Aguilar

Esta noche soñé……que despertaba.

Y, por más que lo intentaba, ya no llegaba a los premios. Trataba de levantarme de la cama pero la almohada tiraba de mí y me lo impedía. De un tirón brusco conseguí incorporarme y poner un pie en el suelo, pero se quedó adherido a la tarima y no había forma de dar un paso. Probé, ya que era un sueño, a estirar el brazo, abrir la ventana y salir volando; flexioné las piernas, tomé impulso, me despegué del suelo, enfilé la ventana… y caí de bruces al patio. Ahora sí que ya no llego, pensé, con lo lejos que está Oviedo.

Yo ansiaba presentarme en el Campoamor para disfrutar de los gaiteros, y de los premiados, y sobre todo, de ver en acción a la princesa. A los reyes, ellos me perdonen, los tengo ya más vistos. Lleva don Felipe entregando premios el último viernes de octubre desde que era, el hombre, un alevín. Y lleva doña Letizia, que además es asturiana y nieta de locutora, aportando criterio a la ceremonia desde hace ya ni me acuerdo.

Pero Leonor está aún haciéndose con el control total de la cosa. Cada año, un poco más. Cada año, más Leonor y menos "sus padres", a los que, sin acritud, ya hay que ir haciéndoles sitio en algún palco para que en el escenario reine sólo la princesa.

Además de perderme los premios me había perdido ya el concierto de la noche previa. Me había parecido leer un titular de periódico que decía: "La princesa eleva su look de lujo silencioso con joyas plateadas". Como no sé una palabra de lujo silencioso pedí ayuda a Rosa, que me ayudó en silencio a dejar de leer de una vez los periódicos. Agradecido, le pedí que me hiciera una gestión con Julian Barnes, por si pudiera grabarnos una nota de audio cultureta sobre "La regenta", pero Rosa me informó de que Barnes seguía de despedidas y había elegido despedirse uno a uno de sus lectores de Asturias y el resto de España. Me preguntó si, en lugar de Barnes, me servía Messi, pero yo es que a una nota de voz de Messi no veo que podamos sacarle mucho partido.

"Déjalo", le dije, "ponemos un disco de Patti Smith y así, ambientamos".

En el sueño se me aparecía entonces Cristina Koch, que tiene el premio de la Concordia y que, al llegar a España y ver cómo está el patio se había sentido, en efecto, como una astronauta. Tiene tela. Venir del espacio exterior a celebrar la concordia precisamente a España es como ser Milei y venir desde la Argentina sólo para insultar a Sánchez: chico, ponte a la cola, que de insultones aquí andamos sobrados. Hasta ministros con cartera de insultos tenemos, fíjate la relevancia que le damos a insultar al prójimo como dios manda.

Con los insultos ocurre que cuando te los dirigen a ti pues no gusta, pero cuando los lanzas tú… ah, entonces si alguien se queja invocas a Quevedo. El escritor, no el cantante. Y dices que si el ingenio. Que si la caricatura. Que si la sátira. A mí me han llegado a decir como insulto que hago una radio centrada. Una vez me dijo un tertuliano, al que reproché que hubiera llamado lerdo a un político: "No es insulto, es adjetivo". Le pregunté si en caso de que le llamara yo lerdo a él se sentiría insultado y me confirmó que ni se me ocurriera hacerlo que me daba.

Me pareció ver que en la tele estaba Sánchez haciendo bromas y repartiendo certificados de izquierdismo, él, con su ideología elástica y reversible. Hablaba el presidente de cuánto sexo tienen Begoña y él en ausencia de Begoña, por supuesto (ya habla el marido por ella, esto es un clásico; presidencial).

Y señalaba desde la televisión pública a periodistas que no le gustan, como hace Milei, como hace Trump, como hacía Orban. Cambié de canal por airear un poco la sala y estaba Paco González en "El hormiguero". Contó que le dije que, al retirarse, iba a rejuvenecer diez años y no ha rejuvenecido ni un día. Siempre con prisa los de deportes. Date tiempo, Paco, date tiempo que ahora puedes vivir sin prisas y rejuvenecer a tu ritmo.

Seguro que a Cristina, la astronauta, le aplauden mucho esta tarde el discurso sobre la concordia. Y seguro que, en cuanto ojee los periódicos, pide volverse mañana mismo al espacio.