OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Boris pone a prueba la inmunidad de grupo"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el fin de todas las restricciones en Reino Unido, el llamado "freedom day" por el Gobierno de Boris Johnson.

ondacero.es

Madrid | 19.07.2021 08:54

Llegó el día. El freedom day, lo ha llamado el gobierno británico. El Día de la Libertad, como si se lo hubiera inspirado Isabel Díaz Ayuso. Hoy se levantan las restricciones a la vida cotidiana en el Reino Unido. Todas a la vez. Deja de ser obligatoria la mascarilla tanto en el exterior como en el interior. Deja de ser obligatoria la distancia social. Pueden juntarse en casa, o en la calle, cuantas personas quieran. Reabren los cines y los teatros con todas sus butacas. Los bares y los restaurantes pueden volver a atender a todos los clientes que quepan. Objetivo: regresar a la vida que llevábamos antes de se nos cruzara en el camino el virus.

"Si no lo hacemos ahora, ¿cuándo lo haremos?"

Lo llamativo: que el Reino Unido tiene ahora mismo la mayor incidencia de contagios del continente europeo. ¿Más que España?, se preguntará usted, consciente de que volvemos a ostentar el dudoso mérito de estarnos contagiando más que en casi ningún otro sitio. Pues sí, más que España. Aquí tenemos una incidencia de 537 (último dato del viernes, líderes de la Unión Europea); allí, en el Reino Unido, 680. Y con la tendencia que llevan, pronto superarán los 700. ¿Y entonces?, se preguntará usted. Si aquí, con menos incidencia y menos casos de la variante Delta estamos otra vez con los toques de queda y los horarios reducidos, ¿cómo se explica que allí levanten todas las restricciones a la vez? La pregunta hay que hacérsela al que lo ha decidido: Boris Johnson, primer ministro británico.

Si no lo hacemos ahora, ¿cuándo lo haremos? A esto se reduce todo: aprovechar el verano para poner a prueba la llamada inmunidad de grupo. Con el setenta por ciento de los británicos vacunados con al menos una dosis, empezar a probar hasta qué punto se puede volver a hacer vida normal.

No hace falta que les cuente que la decisión del gobierno tiene muchos críticos entre los médicos y epidemiólogos. Aunque sólo sea porque la variante Delta causa ya el 90% de los contagios allí y porque el propio primer ministro guarda cuarentena al haber dado positivo el ministro de Sanidad. Pero la experiencia piloto, como la llama Johnson, está en marcha. Fue el primer país en empezar a vacunar y es el primero que se decide a poner a prueba el resultado. A los demás nos toca estar atentos a la enseñanza que se pueda sacar.

El Gobierno martillea con el mensaje de que declaró el estado de alarma porque era lo más rápido

Nuestros números, en España, son muy malos. En contagios, a la cabeza de la Unión Europea. Y subiendo la incidencia en todos los tramos de edad. Por tanto, y también, entre los vacunados. El nuevo mensaje de las autoridades dice: contagiarse, se puede uno contagiar, pero la diferencia está en el daño que produce la enfermedad. Gracias a la vacunación, las hospitalizaciones son muchas menos. Al mensaje le está saliendo un borrón en Cataluña, donde las camas de UCI ocupadas por pacientes de Covid ascienden ya al 26% con los médicos de los principales hospitales advirtiendo de que pueden llegar días muy malos.

A eso se suma la nueva incertidumbre jurídica. Incluso aquellos Tribunales Superiores que han dado por bueno el confinamiento nocturno admiten que la sentencia del Constitucional sobre el estado de alarma deja claro que limitar el derecho a la circulación requiere de un marco jurídico concreto. Y a día de hoy, no hay marco excepcional alguno en vigor. Ni lo va a haber, escuchando al nuevo ministro de la Presidencia, entrevistado ayer en El País. Que dice que no hace falta ni cambiar leyes ni hacer leyes nuevas.

En su afán por desquitarse del Constitucional, el gobierno martillea con el mensaje de que declaró el estado de alarma porque era lo más rápido y porque se lo estaban pidiendo los partidos políticos, los juristas y hasta la Organización Mundial de la Salud, según la historia que explicó en La Sexta Noche la ministra de Justicia Llop.

"El viejo truco del departamento de persuasión y propaganda de la Moncloa"

Reescribien la historia. A ver, la Organización Mundial de la Salud, estimada ministra, no advirtió al gobierno español de la gravedad de la situación tres días antes del estado de alarma. La OMS venía advirtiendo de la gravedad desde semanas antes, e instando a los gobiernos a que tomaran medidas. Cuando declaró que esto era una pandemia, el 11 de marzo, fue porque ya se había extendido el virus a casi todo el planeta. Agarrarse a esa declaración como prueba de que se actuó muy rápido es un viejo truco del departamento de persuasión y propaganda de la Moncloa. Tan viejo como el cálculo aquel que hizo una universidad británica sobre los efectos del confinamiento y que el gobierno lleva proclamando como si fuera un hecho comprobado desde hace más de un año. Y ahí sigue.

Señaló una cantidad y luego explicó que era un cálculo que debía matizarse y no tomarse al pie de la letra, a pesar de lo cual el gobierno lo sigue publicitando como si el Constitucional hubiera negado que el confinamiento fue conveniente. No se apartó la ministra de Justicia del papel que le escribieron para su declaración del miércoles pasado. Sin que hasta hoy nadie, ni ella misma, haya explicado por qué es la ministra de Justicia quien sale a responder a una sentencia del Constitucional.

Eso sí, en cuanto Iñaki López le preguntó por las presiones que ha denunciado la magistrada Encarnación Roca se acordó la ministra de que ella acaba de llegar. Esto, como se ve, no es un desmentido a las presiones. Ella no estaba en el gobierno. Tampoco estaba cuando se declaró el estado de alarma y bien que ha salido a defenderlo.

Adriana Lastra no soportaba a Iván Redondo y ahora está feliz de que el jefe lo haya prejubilado

Sobre la remodelación de gobierno, por cierto, qué enternecedor el estribillo que repitió este fin de semana la prensa afín. Esto de que gracias a los cambios ‘el gobierno y el PSOE se sincronizan’, decía un diario. Con la remodelación el presidente ‘busca acabar con la pugna PSOE-Moncloa’, decía otro. La pugna. ¿Cuándo ha sido esa pugna que nos la hemos perdido? Sánchez tiene ahora un núcleo duro más vinculado al PSOE, decía un tercero. Más vinculado al PSOE. En el anterior núcleo duro estaban Carmen Calvo y José Luis Ábalos, número tres del partido. Yo diría que estaba bastante vinculado. Y el jefe del gobierno era el jefe del partido, con su modo de funcionar cesarista en ambos. Mayor vinculación no cabe.

Traduciendo a estos diarios, lo que quieren decir es que Adriana Lastra no soportaba a Iván Redondo. Y ahora está feliz de que el jefe lo haya prejubilado. Pedro y Adriana se sincronizan. Sin Iván como ruido de fondo.

Pegasus, un malware para espiar a periodistas, primeros ministros y empresarios

No es una ficción peliculera. Es una realidad que hoy publican varios de los principales diarios europeos. Gobiernos de distintos países han utilizado un software pirata para asaltar los teléfonos móviles de opositores, periodistas y activistas de derechos humanos. El instrumento de asalto se llama Pegasus, un malware (un virus) que infecta el teléfono y permite al pirata descargarse los contactos, los mensajes, las conversaciones de whatsapp y activar la cámara o el micrófono.

Este consorcio periodístico ha tenido acceso a una lista de cincuenta mil números de móvil que corresponden a personas de interés, es decir, víctimas de ese espionaje. Entre ellos hay ejecutivos de importantes empresas, empleados de ONGs, periodistas y funcionarios de los gobiernos, entre ellos ministros y primeros ministros. La sospecha es que los líderes de esos regímenes autoritarios dieron instrucciones para emplear Pegasus contra sus propios ministros y contra sus propios familiares. Una vez que tienes el instrumento para espiar, quién te impide que lo uses para conseguir toda la munición que puedas para tener al personal controlado. En los próximos días se difundirán nombres de personas espiadas y los regímenes autoritarios señalados como responsables.

En el caso de los periodistas, la lista de móviles asaltados incluye reporteros y directivos del New York Times, el The Economist, la CNN, Reuters o Associated Press. Que se sepa, hay un periodista español: Ignacio Cembrero. El malware le fue introducido por el servicio secreto marroquí en 2019. Según la investigación periodística, le interesaba sobre todo su agenda de contactos. Pero tuvo acceso al resto del material: así se explica que un diario afín al régimen marroquí publicara dos conversaciones del periodista que éste había mantenido por whatsapp. Como él, periodistas marroquíes críticos con el régimen y periodistas franceses con los que éstos tenían contacto también fueron objeto del espionaje ilegal. Bueno, fueron o lo siguen siendo. Porque hasta ahora todas estas personas ignoraban que su smartphone era su peor enemigo.