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EL BLOG DE ALSINA

Cuando un avión militar entra en tu vida, la incertidumbre se convierte en tu compañera

Les voy a decir una cosa.

Tiene razón el eurodiputado de Iniciativa per Cataluña, Raúl Romeva. Yo, por lo menos, se la doy. Si tú vas por la calle y te sobrevuela un caza que no sabes de dónde ha salido, oye, te genera incertidumbre. Es una reacción natural. Dices: “a ónde va éste, a ónde va éste”. No me diga que a usted no le ha pasado.

Carlos Alsina  | Madrid | Actualizado el 19/07/2018 a las 10:24 horas

Raúl Romeva, eurodiputado de Iniciativa Els Verds

Raúl Romeva, eurodiputado de Iniciativa Els Verds / Agencias

Estar tranquilamente en una terraza tomando un capuchino mientras lees La Vanguardia y que te sobrevuele un caza. Escuchas el ruido del motor, miras hacia arriba y, terror, qué hace ahí ese avión con tan mala cara y mirándome raro. Son aviones con el ceño fruncido y el morro muy pronunciado. Lo que los aviadores conocen como avión enfurruñado o avión de morros. Raúl Romeva, el eurodiputado, tiene razón. Cuando un avión militar entra en tu vida, la incertidumbre se convierte en tu compañera.

Pasa lo mismo cuando al salir del ascensor te encuentras un carro blindado en el rellano; o si al abrir el armario está agarrado de una percha un sargento chusquero; o aún peor, si cuando vas a ducharte por la mañana corres la cortina...y ¡¿qué hace aquí el general Monzón?! Y en cueros, que asusta mucho más.

No se puede negar lo que dice el eurodiputado Romeva: cuando te pasan esas cosas, se te genera una incertidumbre por dentro, unos calambres que empiezan aquí, en el bajo vientre, y te van subiendo a la garganta, que sólo puedes combatir de una manera: pidiendo el comodín de la Comisión Europea. Es decir, cogiendo a Durao Barroso de parapeto. Tú llevas a Durao Barroso en el bolso, estás tomando café y cuando aparece el avión asesino, sacas a Durao y lo espantas. Protégenos, ay por tu madre protégenos, puedes cantarle a Durao en plan murga de Emilio el Moro.

Raúl Romeva, el eurodiputado de Iniciativa que esta mañana tuvo el acierto de compartir sus incertidumbres con los oyentes de Carlos Herrera ,en una conversación que ha sido de lo más comentado del día, es doctor en Relaciones Internacionales y está especializado en conflictos bélicos: ha publicado estudios sobre Bosnia, la Europa posterior a la guerra fría y el comercio de armas. Tal vez su sensibilidad extrema hacia los vuelos militares deba ser considerada, simplemente, como deformación profesional.

Él es uno de los eurodiputados catalanes que firman esta carta a la comisión europea que hoy ha generado, más que revuelo, perplejidad, porque viene a solemnizar, a presentar como algo trascendente, lo que no pasa de ser una discusión facilona, hueca y de plató de televisión, con mucha sobreactuación y poco fondo. En la carta de marras lo que dicen los eurodiputados -uno de Iniciativa, uno de CiU, uno de Ezquerra y uno del PSOE, o una, María Badía, PSC- es que “la Unión Europea debe intervenir para garantizar que la resolución del conflicto catalán sea pacífica y democrática”. Dices guau, ¿qué ha pasado para que acudan a la comisión europea como si fuera urgente el envío de cascos azules?

Pues, según la carta, lo que ha ocurrido es que “figuras públicas relevantes o con cargos en la jerarquía militar han amenazado con emplear la fuerza militar contra la población catalana”. Figuras públicas relevantes y con cargos. Amenazando con atacar a la población. Vaya, si esto es así, tiene todo el sentido que se pida la intervención no de la comisión europea, sino de la ONU y de la OTAN. Utilizar el Ejército para atacar a la población civil es lo que hizo Gadafi y lo que sigue haciendo el dictador de Siria. Y, en efecto, es intolerable.

Y entonces, ¿qué figuras y cargos relevantes dice usted que han amenazado con mandar al Ejército contra el pueblo? ¿Algún ministro, algún jefe de Estado Mayor? Pues no parece. Los abajo firmantes se refieren a dos coroneles retirados que ni tienen cargo ni tienen nada y a Alejo Vidal Quadras, que es eurodiputado como ellos (con el mismo peso político que ellos, o sea, escaso) y que ejerce de tertuliano en un programa televisivo. Acabáramos, ¡Vidal Quadras!, ese factótum de la política gubernamental, ¿verdad? Con tres declaraciones de estas tres personas tan relevantes, sin duda parece urgente que la comisión europea se ponga las pilas y nos mande de pacificador a Koffi Annan. Ni tienen cargos, ni son figuras relevantes ni lo que digan da para más que unos cuantos minutos basura de cháchara vacua.

Una amenaza sólo cabe considerarla como tal cuando quien la profiere tiene el poder de hacerla efectiva. Luego todo esto es bla bla bla y ganas de exagerar la nota por parte de estos cuatro eurodiputados y los partidos a los que pertenecen -en el caso del PSC no queda claro, una vez más, si la posición de Maria Badía representa al partido o no, y en caso de que sí, por qué se ha visto obligada a presentar se renuncia como número dos del grupo socialista en la Eurocámara-.

Lo interesante es preguntarse por qué sienten esa necesidad de sacar de quicio tres declaraciones irrelevantes para convertirlas en botón de muestra de algo que, en realidad, no existe. Es decir, qué necesidad tienen (o por qué creen que es conveniente) algunos políticos (y comentaristas, periodistas, catalanes) de recurrir al esperpento. Si es que acaso no consideran suficiente la realidad, un debate social serio y argumentado sobre el encaje (o desencaje) de Cataluña en España.

Este empeño en introducir en el debate el elemento militar, la fuerza, los bombardeos, la guerra de 1714, la guerra civil, ¿a qué responde? ¿Acaso creen que hace falta exagerar para que sus planteamientos tengan más fuerza? Si no es así. Si el debate ya es sólido, y profundo, y vehemente, sin necesidad de pasear a Vidal Quadras como la falsa prueba de que Rajoy tratará a Barcelona como Gadafi trató a Bengasi.

En el nacionalismo catalán, como en todos los ámbitos políticos y profesionales, hay personas solventes con agudeza y brillantez intelectual y hay charlapipas que camuflan sus carencias bajo espejos deformantes. Distorsionar la realidad es una prueba de endeblez intelectual, no de fortaleza. Hay dirigentes (y comentaristas) que necesitan crear primero una ficción para poder reaccionar luego contra ella con el verbo encendido y rasgadas las vestiduras. En ausencia de ofensiva españolista con amenaza de intervención militar, algunos son incapaces de darle fuste intelectual al debate.

Los cazas que generan incertidumbre al eurodiputado Raul Romeva son cuatro F-18 que el otro día sobrevolaron Ripollés y Berguedá en vuelos de instrucción para formar nuevos pilotos de la base de Zaragoza. Pero contado así, pierde toda la fuerza propagandística porque no evoca ni Pearl Harbour ni Guernica. Contado así no ha lugar ni a construir refugios antiaéreos ni al disparate. Y hay dirigentes con doctorados y con másteres que requieren del esperpento para ganarse voluntades.