OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Al Congreso a rastras"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre la comparecencia de Pedro Sánchez esta mañana en el Congreso, donde, por exigencias de sus socios parlamentarios -Esquerra y Bildu-, tendrá que dar explicaciones en relación al espionaje del CNI mediate Pegasus.

Carlos Alsina

Madrid | 26.05.2022 08:39

En una hora, en el Hemiciclo del Congreso, vuelve Pegasus. El espionaje de factura israelí que ha sacudido la sociedad limitada que tienen constituida Pedro Sánchez y Oriol Junqueras. O Pedro Sánchez, el espíritu de Pablo Iglesias (que es quien sigue teledirigiendo Podemos) y Oriol Junqueras, encarnado en esa versión amable y concentrada de sí mismo que responde al nombre de Pere Aragonès y es el presidente, siempre enfadado, de la Generalitat de Cataluña.

Vuelve Pegasus

Vuelve Pegasus. Comparece el presidente ante los diputados arrastrando los pies y con ganas de despachar el trámite como hasta ahora, o sea, sin responder, en realidad, a nada.

La agenda para hoy del Congreso de los Diputados dice que Sánchez dará cuenta de las medidas que va a tomar en relación al espionaje con Pegasus de políticos, activistas y abogados. Pero el presidente tiene poco interés en dar cuenta de nada. En rigor, son los grupos que lo van a subir, contra su voluntad, a la tribuna del Congreso quienes reclaman que tome medidas y exponga, de una vez, qué supo él del espionaje del CNI cuando éste se estaba produciendo.

El presidente tiene poco interés en dar cuenta de nada. En rigor, son los grupos que lo van a subir, contra su voluntad, a la tribuna del Congreso

Pero ya sabemos que el presidente acostumbra a pasar olímpicamente de lo que se le pregunta y de lo que se le reclama. Si por él hubiera sido, hoy no habría comparecencia alguna. Ni mañana. Ni la semana que viene. Ni nunca. A Sánchez lo han llevado a rastras sus famosos socios parlamentarios, Esquerra y Bildu, con el apoyo, en esto, de Feijóo. Se lo echó en cara la viceSánchez Adriana Lastra, escandalizada.

A Sánchez lo han llevado a rastras sus socios

¡Hasta dónde vamos a llegar! El PP apoyando una petición para que Sánchez se deje preguntar sobre Pegasus en el Parlamento de la Nación. Este Feijóo, siempre crispando.

Como hasta ahora el presidente ha rehuido todas las preguntas que siguen sin respuesta sobre pegasus, recordémosle algunas por si está de buen ánimo esta mañana y se aviene a contestarlas.

· ¿Supo usted que Pere Aragonès estaba siendo espiado por el CNI en otoño de 2019?

· ¿Recibió usted información sobre lo que Aragonès llevaba en su teléfono móvil?

· En caso de que no lo supiera entonces, pero dado que ya lo sabe ahora, ¿le parece que estuvo justificado lo que hizo el CNI? ¿O, por el contrario, lo lamenta?

· Si le parece que estuvo justificado, ¿era Esquerra Republicana en 2019 una amenaza para la seguridad nacional? Y si lo era, ¿cuándo y por qué dejó de serlo? ¿O no ha dejado?

· Dado que el CNI sólo admite el espionaje, autorizado por el juez, de dieciocho personas, ¿las otras que aparecen en la lista de Citizen Lab, garantiza el presidente que no fueron espiadas ilegalmente por organismo alguno de la administración central?

· ¿Quién más tiene Pegasus en España?

· ¿Cuántas veces, desde 2019 hasta ahora, ha despachado con la directora del CNI, Paz Esteban? ¿En alguna de las conversaciones le sugirió ella reforzar la seguridad de los teléfonos móviles de los ministros ante la amenaza de Pegasus?

· ¿Sabe ya el presidente quién le espió a él? ¿Sabe ya el presidente qué información privada le fue robada? ¿Sabe ya el presidente qué uso dio a esa información privada quien se la robó?

· ¿Le ha preguntado a Mohamed VI, ahora que los dos son amigos del alma?

El Gobierno respondió poniéndole el capirote de penitente y enviando a Bolaños a hacerse perdonar a Barcelona

Cuando saltó lo de Pegasus, o cuando Pere Aragonès decidió darle aire y convetirlo en una afrenta, el Gobierno respondió poniéndole el capirote de penitente y enviando a Bolaños a hacerse perdonar a Barcelona.

Remató Sánchez el acto de penitencia ofreciéndole a Aragonès verse pronto, por supuesto en privado, para poder comentar el caso. Y Esquerra, siempre agradecida, respondió dándole largas a la reunión y exigiendo cabezas, desclasificación de papeles y garantías de que no volverá a suceder. Se entiende, que no les volverá a suceder a ellos. Hoy insistirán en sus demandas. Sin que al presidente penitente le haya concedido aún Aragonès una fecha para su vis a vis pegasiano.

Los de Puigdemont dicen saber cosas sobre maniobras en la oscuridad del ministerio

El socio del socio, que son los de Puigdemont, a quien le han puesto la proa es al ministro Marlaska. Sospechan que ha sido él quien ha espiado a todos los que el CNI no admite como propios. Y dejan caer que saben cosas. Sobre maniobras en la oscuridad del ministerio. La delegada de Puigdemont, Nogueras, ayer en el Congreso:

Kevin Wilson. Quién será Kevin Wilson. Ah, pues uno que fue director de una empresa neozelandesa de ciberseguridad. No me diga que la película de espías no resulta intrigante. A ver si se lo pregunta esta mañana la señora Nogueras a Sánchez: presidente, míreme a los ojos y responda: qué sabe usted de Kevin Wilson.

El infierno posterior a la matanza

En Uvalde, Tejas, las familias de los diecinueve niños asesinados viven el infierno posterior a la matanza. Que es encajar que nunca nada volverá a ser lo mismo. Que Xavier, Amerie Jo, José, Eliana, Anabel, Uziyah, se han ido, como se dice en inglés, se han muerto. Asesinados en el aula por un adolescente de dieciocho años al que no conocían.

Para las familias de los niños el infierno es preguntarse una y otra vez cómo fueron esos últimos minutos, cuánto miedo llegaron a pasar sus hijos viendo que uno tras otro los compañeros iban siendo asesinados. Vidas de apenas diez años abruptamente segadas.

Para las familias de los niños el infierno es preguntarse una y otra vez cómo fueron esos últimos minutos, cuánto miedo pasaron sus hijos viendo que sus compañeros iban siendo asesinados

La familia del chico asesino encaja su propio drama. La pérdida y el peso de la culpa. Qué persona hemos criado si ha sido capaz de matar, porque sí, a diecinueve niños de diez años. De Salvador Ramos se saben sólo unas pocas cosas. Las que han contado quienes tuvieron alguna vez con él trato. Que si era retraido. Que si no tenía amigos. Que si tartamudeaba.

Como eso es todo lo que se sabe de él hay quien intenta encontrar ahí el perfil de un asesino múltiple. Ejercicio ridículo que no conduce a nada.

Ni todos los chicos retraídos matan niños de diez años, ¿verdad?, ni todos los chicos que han discutido con su abuela por el wifi agarran un rifle y le disparan, ni todos los chicos sin amigos son asesinos en potencia.

Control de armas y tratamiento de las enfermedades mentales

Al debate, oportuno, sobre cuánto control debe haber de quien adquiere un arma se va sumando otro debate, tan oportuno como éste, sobre cómo detectar a tiempo intenciones homicidas en adolescentes y jóvenes. Tan pertinente como la pregunta que hizo Biden anteanoche, por qué estas matanzas sólo suceden en nuestro país, es la que ayer hizo el gobenador de Texas, Greg Abott: por qué teniendo las mismas leyes permisivas desde hace décadas es ahora cuando se ha producido la matanza.

Quien ejecuta una matanza como ésta es porque es la encarnación del mal o porque tiene un serio trastorno mental que no le fue ni diagnosticado ni tratado

Si este chico, Salvador Ramos, no hubiera podido comprar un rifle no habría podido matar en pocos minutos a diecinueve niños. Y a la vez, si los mató no fue para darle uso a un rifle que se había comprado. Quien planifica y ejecuta una matanza como ésta es porque es la encarnación del mal o porque tiene un serio trastorno mental que no le fue ni diagnosticado ni tratado.

Y por eso ambos debates van ahora mismo de la mano en Tejas: control de armas y tratamiento de las enfermedades mentales.