OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Maroto no empatiza"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre las desafortunadas declaraciones de la ministra de Turismo, Reyes Maroto, considerando la erupción del volcán de La Palma como una oportunidad de negocio turístico.

Carlos Alsina

Madrid | 21.09.2021 08:42

Emitimos hoy este programa desde la Fundación BBVA. Su sede en el centro de Bilbao, capital hoy de la investigación, la ciencia y el conocimiento. Hoy se entregan en el palacio Euskalduna los Premios Fronteras del Conocimiento.

Como es tradición en 'Más de uno', celebramos hoy la mañana radiofónica del saber. El reconocimiento con el que cada año celebra la Fundación a profesionales que se han distinguido por llevar un poco más allá el conocimiento y la divulgación del conocimiento: los colonos, los pioneros de territorios inexplorados que le ganan terreno, le achican espacio, a nuestra gigantesca ignorancia sobre tantísimas materias. La siembra intelectual, que diría el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto.

El volcán de La Palma cumple ya un día y medio de vida emitiendo lava

Si hay un grupo de científicos que en España han alcanzado estos días la gloria mediática son los vulcanólogos. Gentileza del volcán que ha nacido en La Palma y que cumple ya un día y medio de vida emitiendo lava. Con una novena boca, o fuente, que se confirmó en la tarde de ayer y con nuevos desalojos que elevan a seis mil las personas evacuadas.

Nos contaba ayer el portavoz del Instituto Volcanológico de Canarias, David Calvo, que las primeras estimaciones sobre la evolución de una erupción como ésta se basan en la emisión de azufre, la temperatura de la lava y la velocidad a la que avanza buscando el camino hacia el mar. Y que esa velocidad era baja. La velocidad fue a menos a lo largo de la tarde de ayer y eso hizo que la primera estimación de que alcanzara el mar antes del anochecer no se cumpliera.

Sánchez aspira a conseguir lo que en tres años gobernando no ha logrado: caerle simpático a los españoles

El presidente Sánchez estuvo rápido de reflejos el domingo, personándose en La Palma para dejarse ver con las autoridades locales e interesarse por la situación de los evacuados. Bien está que el jefe de gobierno se mezcle (más o menos) con el común de los mortales, es bueno para combatir el famoso síndrome de la Moncloa.

Y tampoco es un secreto que este nuevo Sánchez que intenta emerger de entre las cenizas (no volcánicas sino políticas) de Iván Redondo, Carmen Calvo y José Luis Ábalos, este nuevo Sánchez aspira a conseguir lo que en sus tres años gobernando no ha logrado: caerle simpático a la mayoría de los españoles. O, en palabras de uno de sus nuevos colaboradores, resultar humano. Y empático, por supuesto, nada se valora tanto en la política de nuestros días como la empatía. Sánchez, como todos sus predecesores, no anhela sólo que la gente le vote. Anhela que la gente le quiera.

"Reyes Maroto se dejó llevar por la doctrina sanchista de convertir cada crisis en una oportunidad"

Empatizar, empatizó poco la ministra Reyes Maroto, premio nacional de patinaje temprano. Resbaló antes que ningún otro alto cargo cuando ayer se le preguntó por el volcán y se dejó llevar por la antigua doctrina sanchista de convertir cada crisis en una oportunidad. Vio el volcán cubriendo de lava La Palma e imaginó una riada de turistas llegando desde todos los rincones del mundo para contemplar el espectáculo maravilloso.

El turismo de volcanes es bien interesante, pero igual no es muy empático cuando hay cinco mil personas que temen haberse quedado sin casa y está la Guardia Civil, la Unidad Militar de Emergencias y todos los servicios de emergencias de la isla tratando de paliar los daños. Así que la ministra, con buen criterio, retiró educadamente la pata (con perdón) de donde comprendió que la había metido.

No acompaña la suerte a la ministra Maroto en sus apariciones públicas. La última vez fue con la imagen de un cuchillo ensangrentado denunciando la amenaza de muerte fascista que había recibido

No acompaña la suerte a la ministra Maroto en sus apariciones públicas. La última vez que tuvo tanto eco como ayer una declaración suya fue cuando compareció ante las cámaras con la imagen de un cuchillo ensangrentado para denunciar la amenaza de muerte fascista que había recibido en la campaña electoral de Madrid. Y que luego se supo que era obra de un enfermo mental. Quizá el mayor patinazo ---éste no propio, sino inducido--- que se produjo en aquellas elecciones de las que el PSOE madrileño aún no se ha recuperado.

"No hay renovación a la vista del Consejo General del Poder Judicial"

Vamos llegando al otoño y el C-G-P-J sin renovar. Como si fuera el otoño de 2020, o el de 2019, o el de 2018. Hoy el ministro Bolaños, que ha asumido la tarea de pactar una lista de vocales como si esto fuera competencia del Gobierno (en esto el Ejecutivo no disimula) tendrá ocasión de cantarle las cuarenta en persona a la portavoz del grupo popular en el Congreso, Cuca Gamarra.

Imagínese cómo va a ser esa reunión: Bolaños abroncando a Gamarra por antidemocrática, por saltarse la Constitución, por incumplir la ley, dónde se ha visto. Y Gamarra acusando al ministro de autoritario, de asaltante de la justicia, de enemigo del control democrático. (Igual nada de eso se produce y cuando están solos, mano a mano, el tono se parece poco al que luego exhiben en sus comparecencias públicas). Pero la conclusión es la misma: no hay renovación a la vista del Consejo y no hay reforma a la vista de la ley para elegir los vocales.

El comisario europeo de Justicia, al que se supone enterado del problema que arrastra el Poder Judicial en España, se mostró ayer muy contrariado (o eso han dicho quienes estuvieron con él) cuando las asociaciones de jueces y magistrados españoles le expusieron la situación insólita que atraviesa el Consejo. Muy preocupado le vio el representante de Jueces para la Democracia.

Si alguien esperaba que Bruselas viniera a imponer un pacto entre Sánchez y Casado puede esperar sentado

La asociación progresista, que es la más próxima a la posición del Gobierno, vio al comisario preocupado por el bloqueo en la renovación, como si fuera Sánchez. Las otras asociaciones, más cercanas al cambio de sistema que propone el PP, le vieron convencido de que hay que modificar la ley de elección, como si fuera Casado.

¿Y el comisario, en realidad, qué dice? Pues que sí, que lo primero es romper el bloqueo y renovar de una vez. Y que la doctrina de Bruselas es que al menos la mitad de lo vocales deben elegirlos directamente los jueces, pero que eso requiere de una reforma legal que no se hace de un día para otro. (Y sobre la que la comisión, cabe añadir, sólo puede persuadir, no imponer porque es competencia del Parlamento nacional, que es el que hace las leyes orgánicas).

El comisario no le va a decir a los grupos parlamentarios cómo tienen que legislar. Mucho menos va a sancionar a España privándola de fondos europeos porque esté en riesgo la independencia judicial, porque el riesgo en cuestión no lo percibe el comisario. Si alguien esperaba que Bruselas viniera a imponer un pacto a Sánchez y Casado puede esperar sentado. El comisario sabe lo mismo que sabemos todos: cuando ellos dos quieran, lo harán.