OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "El derecho a olvidar las bromas"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el límite del humor y el derecho al olvido de las bromas tras el cese del director de la ceremonia inaugural de los JJOO de Tokio por hacer chistes sobre el Holocausto y sobre el rescate de la compañía aérea Plus Ultra.

Carlos Alsina

Madrid | 23.07.2021 09:31

De aquí a que empiece la ceremonia de los Juegos Olímpicos, a la una de la tarde, aún da tiempo a que dimita algún encargado más. Han sido descalificados ---digámoslo en términos deportivos--- el encargado de la coreografía, el compositor de la música y el director de la ceremonia. Señores Sasaki, Oyamada y Kobayashi. Al primero lo hicieron dimitir por proponer, en el chat privado de los organizadores, un número en el que la actriz Naomi Watanabe apareciera en el estadio disfrazada de cerdo (en alusión a la anatomía de la afectada). Al segundo, Oyamada, le invitaron a irse cuando alguien repescó una entrevista suya de hace treinta años en la que contó, en plan anécdota divertida, que siendo estudiante acosaba a un compañero discapacitado. Y el tercero, Kobayasi, el director de la ceremonia que es director de teatro y artista, fue destituido ayer por una actuación de hace veintitrés años en la que hacía una broma sobre el Holocausto. Oficialmente, todos han dimitido asumiendo que sus comportamientos fueron inapropiados.

Debate doble sobre el límite del humor y el derecho al olvido

Los Juegos Olímpicos empiezan hoy, por tanto ---una de la tarde, hora peninsular española--- con ceremonia sin público (y sin director de ceremonia) y con un debate doble: el de siempre, ¿cuál es el límite del humor?, si cabe o no hacer chistes sobre el genocidio (algo de esto sabemos aquí, acuérdese del caso Zapata); y el debate sobre el derecho al olvido, o cuándo prescribe la supuesta responsabilidad de un actor, un humorista o un lo que sea, por haber hecho una broma de mal gusto. Incluso si al autor de la guasa, vista hoy, le parece inapropiada, por qué ha de penar hoy por algo que hizo hace veinticinco o treinta años. La mayoría de los delitos (y son delitos) se dan por redimidos mucho antes.

Van a comenzar los Juegos de 2020 en el verano de 2021, con los atletas resignados a no tener quien les jalee en la grada y con el estado de emergencia declarado en Tokio para poder sostener todas las restricciones y medidas sanitarias que afectan no sólo a los participantes en los Juegos sino a los visitantes, los periodistas y los habitantes. Ya hemos contado que en Japón tienen hoy una de las incidencias de coronavirus más baja del mundo, treinta casos por cien mil. Aunque en población vacunada no llegan aún al 25% de sus habitantes. A diferencia de nosotros, España, que en población vacunada superamos ya el 50% (53, en concreto, veinticinco millones de españoles con la pauta completa) y en contagios presenta la mayor incidencia acumulada de la Unión Europea.

La velocidad a la que se extiende la pandemia está bajando en España

Hay indicios alentadores, como contábamos ya ayer, en lo que hace a los contagios. Aún no baja la incidencia media de los últimos 14 días, pero sí la de la última semana. Es decir, que los siete últimos días bajan la media de los catorce, o lo que es lo mismo, que la velocidad a la que se extiende la epidemia ya está bajando. Paso necesario para poder hablar de una estabilización y de una mengua (eso que en otros tiempos llamábamos la meseta y el descenso de la meseta).

A estas alturas de la pandemia ya hemos aprendido que pasan un par de semanas entre que empiezan a bajar los contagios y empiezan a bajar las hospitalizaciones y los ingresos en UCI. Ahí está Cataluña, con una incidencia que ya no sube pero con casi el 40% ya de camas de UCI ocupadas por covid. Y con toque de queda en muchos municipios y restricciones al ocio y la hostelería.

Está dolido el PNV porque Sánchez no le responde a las cartas

Esta nueva ola veraniega ha traído consigo la resurrección de viejos debates, sobre competencias y marcos jurídicos, y el enfriamiento de la relación (en otros tiempos cálida) entre el lendakari Urkullu y el palacio de la Moncloa. Está dolido el PNV porque Sánchez no le responde a las cartas.

Porque Urkullu le envió una carta el lunes al presidente pidiéndole cambios en el marco jurídico y Sánchez ni le ha contestado. Dices: hombre, es que se ha ido a Los Ángeles a visitar la NASA y seducir a los Netflix, las HBO y las Disney. Ya, pero siempre habrá un propio de guardia en Presidencia que pueda redactarle unas líneas para tener contento al presidente vasco. Aunque sea para decirle lo que el gobierno viene diciendo a las autonomías desde hace meses: ustedes sigan vacunando y apáñense con los cambios de hora de los locales nocturnos.

Plus Ultra. El nombre que envenena los sueños del gobierno

Plus Ultra. El nombre que envenena los sueños del gobierno. Colea lo del rescate de la compañía aérea, los 53 millones de euros (dineral) enchufado a una empresa en demolición que el gobierno decidió que era estratégica y viable, o sea, imprescindible y susceptible de ser rentable, dos circunstancias que a día de hoy son, en el mejor de los casos, francamente cuestionables.

Por qué el gobierno tiene tanto interés en meterle 53 millones a una empresa que sólo tiene un avión, muchas deudas, y no vuela. Ésta es la pregunta que se volvía a hacer anoche en La Brújula el eurodiputado de Ciudadanos Luis Garicano.

El gobierno encajó ayer un revés en el serial de Plus Ultra. La juez que lleva la investigación judicial, a raíz de las denuncias que presentaron PP y Vox contra el presidente de la SEPI, le ha hecho un nudo a la manguera y ha parado la inyección de millones. El pago previsto para la semana que, de 34 millones, queda en suspenso cautelarmente. Dice la juez que si está en duda que el rescate esté justificado, mejor parar antes de tirar por la borda el dinero. A lo que responde el gobierno que esto no es un desembolso, sino un préstamo, y que si ahora se le cierra el grifo entonces sí que se hunde y no hay forma de que devuelva lo que ya se la ha enchufado. Experiencia en rescates que nunca son reembolsados tenemos ya bastante en España.

La juez todavía no se pronuncia sobre si algo huele a podrido en Plus Ultra (o en la relación del gobierno con esta empresa), pero que mande parar la transfusión confirma la solidez de la sospecha. Ábalos ya no está. Pero María Jesús Montero, sí. De Fomento dependían los informes favorables que emitieron Aviación Civil y Seguridad Aérea, pero el ministro dijo en su día que fue la SEPI quien los pidió para valorar y decidir si Plus Ultra merecía el rescate. Y la SEPI de quien depende es de la ministra de Hacienda.