OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "La sede federal del PSOE, a Ponferrada"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre la propuesta de Pedro Sánchez de trasladar las instituciones estatales de Madrid a otras zonas de España para trabajar en la descentralización.

Carlos Alsina

Madrid | 11.10.2021 08:36

No se considera puerta giratoria pasar del Gobierno al monologuismo humorístico. Nada hay que objetar a este nuevo Pablo Iglesias, padrino de prometedoras carreras políticas, tertuliano, colaborador –-autónomo-- de grandes compañías privadas, que hace bromas.

Felipe de Borbón tenía exactamente siete días de vida cuando se hizo bautizar con el nombre de Felipe. También escogió, a tan tierna edad, llamarse Juan de segundo y Todos los Santos por si acaso en el futuro le convenía reinar con cualquier otro nombre. Pero la tradición de su familia es que, llegado al trono, su nombre siga siendo el primero. Sexto es, en efecto, porque hubo un Felipe Quinto. Que más que acabar con el Gobierno catalán acabó con los fueros de la Corona de Aragón, incluyendo las instituciones del Principado de Cataluña que tan poco se parecían a las instituciones autonómicas de ahora.

No es un caso excepcional el de Felipe y no afecta sólo a las familias reinantes. Pablo Iglesias, por ejemplo, escogió, recién nacido, llamarse Pablo sólo porque su apellido era Iglesias y así le salía un homenaje vitalicio al fundador de la UGT y del PSOE. Si su padre se hubiera apellidado Ibárruri se habría hecho llamar Dolores.

Qué tiempos aquellos en que Iglesias le regalaba ‘Juego de tronos’ a don Felipe, cuánta audacia y cuánto arrojo. Aún no sabía cómo terminaría la Khaleesi , profeta de la justicia social devenida en sangrienta dictadora.

'Frente Amplio', es la forma de asumir que Podemos no da más de sí y que desde 2019 va a menos. La forma de resurgir es diluir Podemos

Pablo animó a la militancia de lo que va quedando de Podemos ayer contándoles que la aspiración republicana va a ser un motor de movilización política crucial para las próximas elecciones. Y también, que no hay nadie mejor que Yolanda, viva Yolanda (aunque no sea de Podemos), todos a una en brazos ya de la nueva esperanza roja. Tirando de marca americana ya le están llamando a esto el Frente Amplio. Como en Bolivia, como en Uruguay, como en Chile. Es la forma de asumir que Podemos no da más de sí y que desde 2019 va a menos. La forma de resurgir es diluir Podemos.

"El decreto que iba a proteger a los consumidores de la codicia de las eléctricas podría decaer"

Ione Belarra, en su papel de líder diluyente, presume de haber obligado a Pedro Sánchez a aceptar el 15% de impuesto de sociedades (afecta al 1% de las empresas), el tope a los alquileres (que, en realidad, no es tal) y el hachazo a las eléctricas. Que éste sí que es verdad, hasta lo puso en números el Gobierno: 2.600 millones menos de beneficios para cubrir con eso el encarecimiento de la electricidad y proteger a los consumidores. Aquel decreto que Sánchez y su vicepresidenta energética defendieron con convicción y trompetería.

Minoración del exceso de retribución es el nombre que se le dio en el decreto. Los beneficios excesivos, denunciaba el Gobierno. Bueno, pues el decreto tiene que convalidarlo el Parlamento este próximo jueves. Y no está claro que el Gobierno lo mantenga. La vicepresidenta Ribera empezó a verse el viernes con los consejeros delegados de las eléctricas (uno a uno, Galán va el miércoles, solo o con Carmona, ya veremos) para aguar el hachazo y minorar no los beneficios sino el mosqueo. La patronal eléctrica tiene denunciado ante la Comisión Europea lo que entiende que es un abuso de poder del Gobierno. Están hablando.

Así que el decreto que iba a proteger a los consumidores de la codicia de las eléctricas podría decaer cuando aún quedan cinco meses más con los precios del gas desbocados y el precio de la electricidad en máximos. Y el sector morado del Gobierno, Más Yolanda, ya sugiere que el PSOE se está rindiendo.

"Aún no hemos llegado a mitad de octubre y el compromiso de Sánchez se tambalea"

Sánchez lo que está viendo es que por más medidas que él dice haber tomado no hay forma de que el encarecimiento de la energía remita. O traducido: que aunque hace un mes nos dijo que su decreto revolvía el asunto y a final de este año no pagaríamos más que en 2018, ¿se acuerdan, el famoso compromiso? Aún no hemos llegado a mitad de octubre y el compromiso se tambalea.

Ahora su esperanza está puesta en Europa, como siempre. Conseguir que Macron y Draghi le secunden para cambiar la regulación europea.

A ver si así nos abarata la broma y podemos llegar a Nochevieja con el precio de la luz como estaba en el peor de los siete últimos años

Este es el nuevo plan: que Europa intervenga. Si hemos mancomunado la deuda para insuflar dinero a los Estados en crisis, mancomunemos la compra de gas como mancomunamos la compra de las vacunas. A ver si así nos abarata la broma y podemos llegar a Nochevieja con el precio de la luz como estaba en el peor años de los siete últimos, que fue 2018. Nos conformamos ya casi con cualquier cosa.

Mejor buscar el acuerdo europeo con los demás gobiernos y con la comisión teniendo pacificado el patio nacional, es decir, aflojando la cornada a las eléctricas. El Gobierno que presumió de encararse con ellas presumirá ahora de haber llegado a un acuerdo por el bien del país, y tan contentos. Bueno, Belarra no. Pero Yolanda sí, porque Yolanda ama por encima de todo los acuerdos.

Empiece por dar ejemplo y traslade la sede federal del PSOE a Ponferrada. Sería un signo de firme vocación descentralizadora

En vísperas del Congreso del PSOE en el que volverá a predicar este partido que es el que más se parece a España, a su diversidad y a su periferia, Sánchez se esfuerza en alimentar lo que él llama debate sobre el traslado de sedes oficiales que hoy están en Madrid a otras ciudades.

Llevar sedes de instituciones a otras ciudades como prueba de descentralización. No sé si da para llamarlo debate, pero sí que nuevo no es. Cuántas veces no se habrá hablado de llevar el Senado a Barcelona y en nada, siempre, se quedó. Quienes se han puesto de uñas cada vez que se ha abierto este melón no han sido los madrileños, que seguramente aplaudirían con las orejas si se llevan los Nuevos Ministerios a Cuenca, han sido los funcionarios y empleados públicos que trabajan en esas sedes y que no están por la labor de que les hagan irse a residir a otro sitio.

Ahora que estamos en vísperas del Congreso del PSOE brindo una idea al presidente: empiece por dar ejemplo y traslade la sede federal de su partido a Ponferrada. O a Soria. Invite a Pepe Álvarez a llevarse la sede central de la UGT a Zamora. Sería un signo de firme vocación descentralizadora.