OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Sánchez se fuma un puro"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre la sesión de control al Gobierno, "una gran puesta en escena" entre el Ejecutivo y los partidos de la oposición.

Carlos Alsina

Madrid | 30.09.2021 08:32

Termina el mes de los sobresaltos. Y mañana empieza otro que ya veremos lo que trae.

Sobresaltos de septiembre: no se crea que ha sido sólo el volcán. Septiembre ha sido el mes del pasmo eléctrico, de la inflación desatada y del hachazo que el INE le ha dado al dato de crecimiento del segundo trimestre. El megavatio empezó septiembre en 132 euros (decíamos: máximo histórico) y lo va a cerrar en los 190 (¿dónde está el techo?)

La inflación, les contamos el dato del mes ayer: los precios un cuatro por ciento más altos que hace un año. Desde 2008, aún estaba Zapatero gobernando mientras leía a Borges, no estaba la inflación tan alta. O sea, como la luz: en máximos. El crecimiento económico, entretanto, el ritmo de recuperación puesto en duda por el INE, que aguó las expectativas dejando el PIB del segundo trimestre en las raspas.

Nada altera las previsiones del Gobierno. Nada debe preocuparnos a los consumidores. Alabado sea el ministro Garzón que llena de paz nuestros espíritus inquietos

Claro, que el Gobierno se empeñe en convencernos de que aquí no está pasando nada, que todo está controlado, todo previsto, todo atado y bien atado, como poco escama. Ayer lo hablábamos con el ministro Escrivá. La inflación no debe preocuparnos, versión oficial, porque es una cosa pasajera que los expertos dicen que decaerá a primeros de año. La energía es verdad que se encarece pero tampoco debe inquietarnos porque a la factura doméstica no llega.

Al INE lo que le pasa es que se nos ha quedado antiguo y su contabilidad ya no refleja bien lo bien que vamos. Y así todo. Dices: pues será verdad, pero es que empieza a dar la impresión de que da un poco lo mismo, de que vamos como motos suba la inflación o baje, se desmande el megavatio o se abarate, calcule el INE un 3% de crecimiento o sólo un uno. Nada altera las previsiones del Gobierno. Nada debe preocuparnos a los consumidores. Alabado sea el ministro Garzón, que llena de paz nuestros espíritus inquietos.

"Aún no hemos salido de la pandemia y ya estamos metidos en la siguiente crisis: La energía y los precios"

"Winter is coming", titulaba ayer su crónica de 'El Confidencial' Lucas Proto. Una crisis energética se cierne sobre Europa porque no va a haber gas para todos. Empieza la batalla para asegurarse el suministro. Aún no hemos salido de la pandemia (aunque ya estamos casi fuera) y ya estamos metidos en la siguiente crisis. La energía y los precios.

Hoy se va el ministro de Exteriores a Argelia a engrasar relaciones. A hablar de gas, de inmigración irregular y del Polisario.

En el Congreso, Pablo Casado cayó ayer en la tentación de tirar del recurso facilón del míster equis. No la equis de los GAL sino la equis de los Galli.

Ya les conté la semana pasada que esto de la equis de los Galli como broma vale, pero como debate serio, no. No existe comparación posible alguna entre traerse a España, de tapadillo, al líder del Polisario y contratar mercenarios para practicar el terrorismo de Estado, que es lo que fueron los Gal.

Sánchez eligió cruzar el límite del decoro parlamentario y chotearse sin pudor del control parlamentario al Gobierno

Sánchez podía haber respondido a la pregunta (de hecho, ya lo hizo en Nueva York: hicimos lo que debíamos, o sea, que si) pero eligió cruzar el límite del decoro parlamentario y chotearse sin pudor del control parlamentario al Gobierno, que es una de las funciones principales que tiene el Congreso de los Diputados. La sesión de control es una gran puesta en escena, es verdad, pero la liturgia del portavoz que pregunta y el presidente que responde encarna esa función que Sánchez, miércoles tras miércoles, ha ido despreciando. Cada semana un poco más hasta llegar a lo de ayer.

Si el presidente tiene preguntas que hacerle a Casado, como si fuera Casado quien Gobierna y él quien aspira, naturalmente que puede hacérselas (le hará feliz al del PP sentirse gobernante por un día). Pero las preguntas tendrá que hacerlas después de haber respondido él a las que le han sido formuladas. Que tampoco es que sean de una dificultad extrema, ¿verdad? Porque si no, el supuesto control al que se somete el Gobierno acaba siendo una broma de mal gusto y un desdén no a Casado, sino al Parlamento. Y luego parece que esté contando un chiste, sacando pecho de donde no hay que sacar, la vicepresidenta Calviño.

El supuesto control al que se somete el Gobierno acaba siendo una broma de mal gusto y un desdén al Parlamento

La cosa no es cuántas veces compareces (como diría Latorre, es su trabajo) sino cuántas de las preguntas que se te hacen y de los datos que se te piden son atendidas. Ya me dirás qué tiene de control al Gobierno escuchar a la ministra de Hacienda haciendo de tertuliana sobre la convención del PP.

Esto no consiste en demostrar que la oposición es peor que el Gobierno. Consiste en que el Gobierno explica su gestión a la cámara. Seguro que el presidente recuerda que en su primer discurso de investidura prometió devolver al Parlamento el papel primordial que le corresponde en el debate público. Ayer el Sánchez de hoy le hizo una peineta al Sánchez que fue.

"En ocasiones, veo jueces fascistas persiguiendo catalanes"

Y si me lo permite la presidenta Batet, decidida –-ella sí— a defender la dignidad de la cámara, esto del presidente fumándose un puro en la sesión de control mientras su grupo jalea el fraude es más nocivo para la imagen del Congreso que el hecho de que la diputada Nogueras, delegada de Puigdemont, diga putiferio y fascista mientras suelta su agotadora matraca.

Y se acabó. A ver, es Junts per Cataluña. ‘En ocasiones, veo jueces fascistas persiguiendo catalanes’.