OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Qué tranquilos nos quedamos"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre las últimas medidas que "el Gobierno tranquilizante con sus ministros valium" ha aprobado para dotar de tranquilidad a todos los contribuyentes.

Carlos Alsina

Madrid | 09.11.2021 08:46

A las once de la mañana. En la explanada más conocida, y transitada, de los turistas que visitan Madrid. Entre el palacio real, orgullo del patrimonio nacional, y la catedral de la Almudena, que enorgullece poco. Allí se han citado, a la vista de todo el mundo, la señora Díaz Ayuso y el señor Martínez Almeida, los dos gobernantes locales más conocidos en todo el país.

Ayuso y Almeida van a rezarle juntos a la patrona

Da igual que usted viva a cientos de kilómetros de la Puerta del Sol y que le importe un pimiento quien presida los próximos años el PP madrileño ---después de todo, nadie sabe quién lo preside ahora ni echa de menos saberlo---. Da igual donde usted resida. Hoy no sólo le repetiremos hasta que se lo aprenda que es fiesta en la ciudad de Madrid ---y en Valdeolmos, pero a quién le interesa si allí no hay guerras--- sino que ofrecerán las televisiones la emocionante imagen de la conjunción planetaria a los pies de la virgen de la Almudena.

Quien debería ir a misa con Ayuso no es Almeida sino Casado, que es con quien ella tiene la disputa

Se van a misa juntos Ayuso y Almeida a rezarle juntos a la patrona. Sin conocerles demasiado yo diría que es más de rezar Almeida que Ayuso y que él, por ejemplo, nunca habría polemizado con un papa. Y también que quien debería ir a misa con Ayuso no es Almeida sino Casado, que es con quien ella tiene, en verdad, la disputa. O Teodoro García Egea, brazo ejecutor de los designios del líder y el más predispuesto, sin duda, de todos los dirigentes del PP a la cosa religiosa, confesional y practicante.

Los madrileños del foro, en su día de holganza, contienen el aliento ante el temblor que puede sacudir hoy los cimientos de una catedral, un palacio y un teatro de la ópera. Y por la noche va Díaz Ayuso a El Hormiguero a demostrar que ella tiene más share que el alcalde Almeida. Cómo se ha puesto la vida madrileña.

"Bendito sea el Gobierno tranquilizante con sus ministros valium"

El gobierno de Sánchez, entretanto, sigue pensando en nosotros, amables contribuyentes, y vela porque estemos tranquilos nos hizo ayer dos regalos que usted, votante ingrato, no le ha agradecido como merece. Dos regalos:

  • Uno, volvernos a poner el impuesto de plusvalía. Para que estemos tranquilos cuando vayamos a vender el piso.
  • Dos, anunciarnos que no será un 0,5 % sino un 0,6 % el recargo de las cotizaciones sociales los próximos diez años, para que estemos tranquilos cuando soñemos con jubilarnos.

Bendito sea el Gobierno tranquilizante con sus ministros valium. Llevan tres años ya en la Moncloa, es verdad. Saben desde hace tres años que esto de cobrarle un tributo a quien vende su piso incluso si ahora vale menos que cuando lo compró no tiene un pase, es verdad. Pero hasta que el Constitucional no ha tumbado del todo la forma de calcular la dichosa plusvalía no le ha salido al Gobierno esta feroz defensa de lo injusto que es pagar por lo que uno no tiene.

Hasta que el Constitucional no ha tumbado la forma de calcular la dichosa plusvalía no le ha salido al Gobierno esta feroz defensa de lo injusto que es pagar por lo que uno no tiene

Ni un solo euro. Gracias, Gobierno, gracias. Y con lo que ya se pagó injustamente, ¿qué hacemos? Esta habilidad para rehacer lo que el Constitucional deshizo, resucitar el impuesto para que lo paguemos y presentarse, a la vez, como la garantía de que no se cobrará nada que no se deba es un ejercicio de auto blanqueamiento digno de los mejores tiempos de Iván Redondo.

Y ya, esto de darnos dos opciones para elegir cómo calculamos lo que nos va a tocar soltar... exactamente, ¿por qué hay que dar en este impuesto dos opciones? ¿No se puede establecer de oficio que se aplicará siempre el cálculo más favorable al contribuyente? Por simplificar la norma. Y por tranquilizar a los contribuyentes que puedan estar indecisos ante esta novedad de poder elegir cuánto paga uno.

La conclusión es sólo una: el impuesto era inconstitucional tal como estaba pero la prioridad de la ministra Montero es que lo sigamos pagando. Así que se remienda y punto. Qué tranquilos nos quedamos.

"Bendito sea el Gobierno que vela por la espalda de los trabajadores"

Escrivá también está por apagar nuestras inquietudes. Esta duda en la que nos debatimos estos días, ¿no? ¿Cuánto más tendremos que pagar de cotización durante los próximos diez años? Que nos quieren poner un recargo lo supimos la semana pasada. Y que la primera propuesta del ministro era de un 0,5 a repartir entre la empresa y el trabajador, también. Lo nuevo de ayer es que en lugar de un 0,5 sea un 0,6 (ya si te pones, te pones) y que la carga mayor recaiga sobre la empresa. Bendito sea el Gobierno que vela por la espalda de los trabajadores (haciéndoles cargar sólo con el 0,2).

De la marcha de esta negociación ---que es de Escrivá sin Yolanda Díaz--- no hay más noticias. Se sabe que la patronal ha dicho que ya está bien de resolverlo todo subiendo impuestos y cotizaciones, pero de momento no hay más. Y el calendario avanza, implacable, camino del final del año.

"El desprivatizador que lo desprivatice..."

La ministra Darias confiaba en que ayer fuera uno de sus días grandes. Porque anunció su proyecto de ley para blindar el acceso universal a la sanidad y el límite a los copagos, pero Podemos (el socio amigo) se ocupó de arruinárselo atribuyendo al PSOE un deseo oscuro de privatizar, privatizar y seguir privatizando.

Donde la ministra ve una clara prevalencia de la gestión pública sobre la privada, Podemos ve la puerta abierta a seguir firmando convenios con la sanidad privada debilitando la pública.

Ahí está Podemos, la izquierda verdadera, para exorcizar a su socio y sanarlo de su inquietante deriva neoliberal

Desprivatizar. Atención al verbo. Antes se decía nacionalizar. Ahora se desprivatiza. El desprivatizador que lo desprivatice buen desprivatizador será. Total, que a la ministra le dieron el día porque le tocó responder en la rueda de prensa si este proyecto de ley es del Gobierno o sólo de la parte socialista del Gobierno, el día de la marmota.

Ahora sufre el PSOE en sus carnes la acusación que tantas veces dirigió él al PP: querer desmantelar bajo cuerda la sanidad pública. Privatizar y privatizar y privatizar.

Ahí está Podemos, la izquierda verdadera, para exorcizar a su socio y sanarlo de su inquietante deriva neoliberal. Las matrimoniadas. Qué pereza.