OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Batet, la ministra número 23"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el comportamiento de la presidenta del Congreso, Meritxel Batet, en torno al caso Pegasus, actuando como encargada de ejercer las instrucciones de la Moncloa; "la correa de transmisión del poder ejecutivo".

Carlos Alsina

Madrid | 27.04.2022 08:46 (Publicado 27.04.2022 08:41)

Ya hay una primera víctima política del caso Pegasus. Y la primera víctima política, por voluntad propia, es la presidenta del Congreso, Meritxel Batet. Su crédito.

Batet como correa de transmisión del poder ejecutivo

Lo de ayer, con todo respeto, fue una tomadura de pelo impropia de quien ejerce la máxima autoridad en el Parlamento. Es decir, de quien está obligada a actuar, y a demostrar que actúa, al margen de los intereses del Gobierno. Batet dejó de ser ministra de Pedro Sánchez hace tres años.

Ayer se comportó como si lo siguiera siendo. Aún peor, como si fuera la encargada de ejecutar las instrucciones que, desde la Moncloa, le dé el ministro de la Presidencia. La correa de transmisión del poder ejecutivo. Que es justo lo que nunca debe ser la presidenta del Legislativo.

Lo de ayer fue una tomadura de pelo impropia de quien ejerce la máxima autoridad en el Parlamento

La comisión de gastos reservados del Congreso, más conocida como de secretos oficiales, tendría que estar funcionando, como las demás comisiones, desde diciembre de 2019, cuando empezó esta legislatura. Diciembre de 2019. Estamos terminando abril de 2022.

¿Qué es la comisión ésta? Pues un grupo de diputados, los elegidos, que acceden a los secretos oficiales con el compromiso de ser una tumba. ¿Quiénes son esos elegidos? Los que obtienen el apoyo de tres quintos de la cámara. Para entendernos: con esto ocurre como con los vocales del Poder Judicial, que si no están de acuerdo el PP y el PSOE, no sale la suma.

La comisión de secretos oficiales tendría que funcionar desde diciembre del 2019

La comisión, como ayer dijo la señora Batet, es necesaria puesto que es ahí donde el Parlamento ejerce su labor de control sobre materias que dependen del Gobierno y que son reservadas, o secretas. Por ejemplo, el Centro Nacional de Inteligencia. ‘Por ejemplo’ pero no sólo.

Tan necesaria es la comisión, tan imprescindible, que habría tenido sentido que la presidenta del Congreso les hubiera reprochado a los grupos parlamentarios su incapacidad para elegir a los integrantes no una, sino cien veces en estos dos años y medio. No debería haber cejado en el empeño de conseguir que la comisión se constituyera. Es muy probale, sin embargo, que haya sido ahora, con dos años y medio de demora, cuando usted (y yo) hayamos escuchado por primera vez rasgarse las vestiduras a alguien porque la comisión de marras no esté funcionando.

El ministro Bolaños ofreció al gobierno catalán la constitución de la comisión

Y éste es el problema. Que Batet puede proclamar ahora que su obligación es cambiar las reglas para desbloquear la elección de este grupo de elegidos, pero la coartada se la reventó el ministro Bolaños el domingo, cuando viajó a Barcelona a ofrecerle (repito, ofrecerle) al gobierno de Cataluña la inmediata constitución de la comisión de secretos oficiales. Lo dijo Bolaños: constituimos la comisión y llevamos allí a la directora del CNI para que explique Pegasus.

Lo importante es que se constituya ya, da igual cómo. La pregunta nos la hicimos aquí el lunes: ¿acaso estaba en manos del Gobierno desbloquear la elección de la comisión? Respuesta: no. Pero sí estaba en manos del gobierno decirle a Meritxel Batet que cambiara la norma de elección de los diputados para rebajar la mayoría necesaria y que puedan ser elegidos un diputado de Esquerra y otro de Bildu aunque el PP no quiera.

Dos años y medio después, Batet cambia la norma. En perfecta, y lamentable sintonía, con la urgencia del gobierno para enfriar Pegasus

Eso, y sólo eso, explica que ayer, de manera inopinada, en una comparecencia inusual, la señora Batet sostuviera que ya no se puede esperar más para constituir esta comisión. Dos años y medio después, ella cambia la norma. En perfecta, y lamentable sintonía, con la urgencia que le ha entrado de repente al gobierno para enfriar Pegasus.

Fue Bolaños, su ese viaje dominical al despacho de la consejera Vilagrà (que lo recibió con cara de palo y sentándolo a dos metros de distancia no por el covid sino para ver si escarmienta) quien vino a admitir que el único sospechoso de haber usado Pegasus para espiar independentistas es el CNI.

Ofrecer al gobierno catalán una investigación interna del propio Centro Nacional de Inteligencia es asumir que algo hay que investigar

Ofrecer -repito, ofrecer- al gobierno catalán una investigación interna del propio Centro Nacional de Inteligencia es asumir que algo hay que investigar -es decir, que hay algo oscuro- y que si no fuera porque Esquerra está echando los pies por alto no habría ni investigación interna ni nada.

Si usted, gobierno de España, considera que hay que abrir una investigación interna, ábrala. Pero no para apaciguar a su socio parlamentario. Que, encima le hizo una amable peineta al terminar la reunión porque no quiere comisión de secretos oficiales, quiere que Sánchez entregue una cabeza. La de Margarita Robles, en concreto.

Mientras Bolaños pone el foco en el CNI, Robles se muestra combativa

Mientras Bolaños pone el foco en el CNI y corre a Barcelona a ser interrogado por la consejera Vilagrà, la ministra de Defensa muestra una actitud, digamos, distinta. Más combativa. Más de poner en cuestión que lo que están dando por hecho los independentistas -el espionaje político a sesenta de ellos- sea cierto.

En el Senado, ayer, estos dos pasajes reveladores. Primero, el senador de Bildu Elejabarrieta, lector devoto del New Yorker. Segundo, el senador Cleries, que lo que leyó ayer, pero mal leído, fue El País.

Podemos exige responsabilidades políticas al Gobierno

El CNI no ha admitido nada, dice la ministra. Menos aún ha admitido que haya espiado ilegalmente a nadie. Robles sabe -cómo no saberlo- que es a por ella a por quien van los grupos independentistas y... el grupo de Podemos. Este partido que repudia todo lo que viene haciendo el gobierno, indignadísimo, y que exige que rueden cabezas.

Robles sabe -cómo no saberlo- que es a por ella a por quien van los grupos independentistas y... el grupo de Podemos

Va a haber que asumir responsabilidades políticas. ¿Y si no se asumen, Pablo, qué hará Podemos? Respuesta: nada. Seguirán las ministras moradas en sus despachos criticando todo lo que hace Sánchez pero sin moverse del sillón, sólo faltaba.

A Esquerra lo que le importa es hacerse valer

Hay sesión de control al Gobierno a las nueve en el Congreso. Y luego reunión de Batet con Podemos y los independentistas porque exigen que el Congreso también investigue si hay diputados que han sido infectados por Pegasus. Ah, y el jueves se vota la convalidación del decreto de los descuentos de la gasolina. Que Esquerra utiliza, como es costumbre, como palanca para forzar a Sánchez.

Porque a Esquerra le da igual lo que diga el decreto que se vota el jueves. A Esquerra lo que le importa es hacerse valer, no que sigan en vigor, o decaigan, los descuentos en el precio de la gasolina y el gasóleo. Esto es un socio parlamentario y lo demás, es tontería.