OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Esa sentencia de la que usted me habla"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el debate en torno a la inmersión lingüística en Cataluña que ha surgido tras la sentencia del Tribunal Supremo.

Carlos Alsina

Madrid | 25.11.2021 09:00 (Publicado 25.11.2021 08:59)

La España revuelta es una España plural. Les contamos ayer que en este mapa de manifestaciones, huelgas, concentraciones, protestas hay conflictos de todo tipo. No es lo mismo el metal de Cádiz que la reforma de la ley mordaza o el precio del gasóleo. No es lo mismo una huelga para presionar a la empresa que un paro patronal para presionar al Gobierno.

Lo del metal de Cádiz era un conflicto laboral clásico: la empresa y los sindicatos que representan a los trabajadores negociando las condiciones laborales de los próximos años con huelga y manifestaciones para meter presión a las patronales. Y con tanqueta, que ha acabado siendo el elemento inesperado de la bronca, más en su vertiente política que laboral. (La vertiente política es la bronca entre la izquierda que gobierna Cádiz, o sea Kichi, y la izquierda que gobierna España, o sea, Yolanda).

En Cádiz, escampan las manifestaciones, los neúmaticos ardiendo, Kichi guarda el megáfono hasta la próxima y se vuelve para Madrid la tanqueta

Si ayer contamos aquí que las imágenes de los incidentes, y la tanqueta, no debían distraernos del hecho de que la negociación avanzaba y acabaría habiendo un acuerdo, la noticia de anoche fue justamente esa, que han pactado. No han querido difundir los términos del nuevo convenio hasta que no lo ratifiquen hoy los trabajadores en asamblea, pero parece que la vigencia será de tres años y que la subida salarial se fija en el 2%. Añadiéndole compensaciones en el caso de que la inflación se vaya de madre y se desvíe mucho de ese 2% (la última de octubre fue del 5,4%, pero ya sabe usted que el Gobierno sostiene que es un fenómeno pasajero).

En Cádiz, por tanto, escampan las manifestaciones, los neúmaticos ardiendo, Kichi guarda el megáfono hasta la próxima y se vuelve para Madrid la tanqueta.

La España revuelta

A diferencia de Cádiz, los otros conflictos de la España revuelta tienen como protagonista directo al Gobierno. Es a Sánchez a quien le recriminan los autónomos y pequeños empresarios del campo que no tome medidas fiscales para aliviarles del encarecimiento de la energía y los abonos.

Es a Sánchez a quien le reprochan los empresarios del transporte por carretera que a la subida de los precios quiera añadirle ahora el peaje en las autovías. Y es a Sánchez a quien señalan los sindicatos de la policía y las asociaciones de la Guardia Civil como impulsor de la reforma de la ley de Seguridad que, según ellos, debilita a los agentes de la autoridad en beneficio de quienes alteran el orden.

Los otros conflictos de la España revuelta tienen como protagonista directo al Gobierno

Y es a Sánchez, en fin, a quien están esperando en La Rioja si el PSOE acaba haciendo causa común con el PNV para desmembrar la Denominación de Origen Calificada Rioja. La sola posibilidad de que los diputados socialistas, también los riojanos, apoyen la creación de una Denominación de Rioja Alavesa ha puesto en pie de guerra a las cooperativas y las patronales del vino. Y le está complicando la vida a la presidenta socialista de La Rioja. A quien le preguntan, claro, qué va a votar el grupo socialista en el Congreso.

"El catalán en la escuela no se toca"

También habló con quien creía que tenía que hablar el consejero catalán de Educación y quiso entender que la ministra Pilar Alegría le dijo que no se apure porque el Gobierno central no va a mover un dedo para que aumente el uso del español en la escuela catalana.

El Gobierno central emitió ayer señales contradictorias. Donde la portavoz Rodríguez dice que hacer cumplir una sentencia no les compete a ellos, la ministra de Justicia Llop dice que hay que esperar a ver si el gobierno autonómico, como es su obligación, la cumple.

Mucha intención de cumplirla no manifiesta Pere Aragonés, que se agarra a este salmo que dice que el catalán en la escuela no se toca.

Esto que se llama inmersión lingüística y nació en una ley de los ochenta que estableció lo que hoy llamaríamos discriminación positiva del catalán en la escuela

A ver, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña no ha dicho que haya que sacar el catalán de la escuela catalana, sólo faltaba. Ni siquiera ha dicho que haya que tener tantas asignaturas en una lengua oficial como en la otra. Y tampoco ha dicho que la familia que quiera que sus hijos lo aprendan todo en español tengan que poder matricularlos sólo en castellano. Nada de todo eso, por más que aquí se exageren las posturas, forma parte de la sentencia.

Nadie ha dicho que haya que eliminar esto que se llama inmersión lingüística y que nació en una ley de los ochenta que estableció lo que hoy llamaríamos discriminación positiva del catalán en la escuela en la medida en que había estado relegado en las décadas anteriores y que el objetivo debía ser que los alumnos aprendieran en el colegio a desenvolverse tanto en catalán como en español. Por eso hoy se insiste tanto desde la mayoría de los partidos catalanes en que ese objetivo se cumple: los estudiantes salen sabiendo las dos lenguas.

La Justicia sostiene que, siendo dos las lenguas oficiales, ambas deben tener una presencial real en la enseñanza

Lo que vienen diciendo el Constitucional, el Supremo y el Superior de Justicia es que siendo dos las lenguas oficiales, ambas deben tener una presencia real en la enseñanza. No en igualdad de horas, que se acepta que sean muchas más en catalán, pero tampoco reduciendo tanto la presencia del castellano que acabe siendo residual.

Fue el Supremo quien en 2013 estableció que un reparto equilibrado era 75-25, 75% en catalán, 25% en español. Es decir, que de cada cuatro asignaturas troncales, tres se impartan en catalán y la cuarta, en español. Que aplicado a todo el plan de estudios significaría que seis asignaturas se dieran en catalán y dos en castellano (ahora sólo se da una, la lengua castellana). No parece que plantear un 6 a 2 pueda considerarse poner en peligro el catalán en la escuela.

A esto se reduce cumplir la sentencia del Tribunal Superior. O se reduciría, si no fuera porque en torno a la lengua (las lenguas, propia y oficial) hay un pulso político que se viene librando desde hace décadas. La abrumadora mayoría del actual Parlamento de Cataluña, 115 diputados de 135, entiende que la distribución actual de las dos lenguas en la enseñanza ya está bien: en lugar del 6 a 2, el 7 a 1.

"Ada Colau dice que la familia que quiera más asignaturas en español se vaya a la privada"

Todo lo más que ha dicho el PSC es que una segunda asignatura en español no le parecería mal. El PSOE, partido hermano, no ha dicho nada. Y En Común, hermano de Podemos en Cataluña, lo que dice por boca de la alcadesa Colau es que la familia que quiera más asignaturas en español se vaya a la privada.

La escuela debe velar por la igualdad, ya, pero sin dejar de cumplir las sentencias judiciales que en nada merman, diga lo que diga Colau, esa igualdad que la alcaldesa predica.