Lejos del Congreso de los Diputados, Peláez conectó con los oyentes desde Córdoba, tras haber asistido en Sevilla a la entrega del premio Joaquín Romero Murube a Raúl del Pozo. Aprovechando el calor andaluz, el periodista abordó con humor y crítica la actualidad política, centrándose en la reciente crisis que sacude al PSOE y en cómo la cuestión de la prostitución se ha convertido en el verdadero talón de Aquiles del partido.
Córdoba, calor y actualidad política
Peláez arrancó su intervención con referencias a la ola de calor en el valle del Guadalquivir y a la entrega de premios en Sevilla, para después enlazar con la actualidad política nacional. "Como diría Chapu, esto está más caliente que José Luis Ábalos", ironizó, aludiendo a los escándalos recientes y a la facilidad con la que lo sexual se convierte en objeto de chanza pública, especialmente cuando afecta a quienes han hecho bandera del feminismo y la moralidad.
El escándalo de la prostitución: el punto débil del PSOE
El cronista subrayó que, en la sesión de control, lo que más daño hace al PSOE no es la corrupción económica, sino el escándalo relacionado con la prostitución. "A los diputados del PSOE, lo que más daño les hace de toda esta crisis es el tema de las prostitutas. Ese tema no lo tocan, ni siquiera se defienden", señaló Peláez, destacando la hipocresía y el puritanismo de quienes han dado lecciones de moralidad y ahora se ven atrapados por sus propias exigencias éticas.
El juego político: corrupción y moralidad
Peláez analizó la estrategia de los partidos en el Congreso: "Si el PP ataca con la corrupción del PSOE, el PSOE responde con la corrupción del PP. Pero si el PP se centra en este tema el PSOE no tiene con qué responder porque no hay prostitutas, que se sepa". Además, resaltó el uso de la palabra "manada" por parte de Feijóo para acusar a Sánchez, subrayando el impacto simbólico y mediático de ese término.
Reflexión sobre la moral y la ley
El periodista defendió la libertad individual y criticó la tendencia a legislar en función de la sensibilidad moral de cada uno: "Mientras no haya malos tratos y esas mujeres sean libres, lo que hagan con Ábalos o con Koldo es irrelevante. Lo que opinemos los demás de ello es secundario y está en la esfera de lo moral". Peláez advirtió contra el peligro de dejarse llevar por el puritanismo y abogó por mantener la libertad y el sentido crítico.
El final: ironía y reivindicación
La intervención concluyó con una reflexión sobre la falta de argumentos del PSOE ante este escándalo y la necesidad de coherencia ética en la política. "Le toca jugarse la bragueta… que siempre es más digno que llevarla abierta", sentenció Peláez, cerrando con un homenaje a Raúl del Pozo y su célebre "¡Viva el vino!".
