En una entrevista con Rafa Latorre en La Brújula de Onda Cero, el entrenador ha reivindicado el boxeo como salvavidas contra la deriva del bullying relacional y ha compartido anécdotas reales que inspiran su secuela de Cola de lagartija.
El polifacético Jero García, apasionado atlético y fundador de una fundación contra la violencia, ha desgranado en La Brújula los entresijos de su nuevo libro, centrado en el acoso invisible que deja cicatrices psicológicas profundas.
Pasión colchonera y nervios ante el partido
Rafa Latorre ha abierto la charla bromeando sobre el nerviosismo de García por el inminente partido de su Atlético de Madrid. "Estás hecho un flan", le ha espetado el periodista, a lo que el invitado ha replicado con humor: "No, no me ha gustado. Del diafragma apretado". García ha dejado claro su fanatismo: "A mí no me gusta el fútbol. A mí me gusta el Atlético de Madrid".
La entrevista, interrumpida por la inminente "senda de los elefantes", ha fluido entre risas y seriedad, con Latorre recordando al recientemente fallecido David Guisado.
Evolución de 'Cola de lagartija' y nuevos personajes
Camino de vuelta trae de regreso a 'Cola de lagartija', ahora maduro y en la esquina como entrenador. "Sigue con su mala leche y con su nervio, pero podemos decir que sí, que Cola ha madurado", ha explicado García. El protagonista guía a Román y Javier, dos chicos sumidos en el bullying relacional: uno se refugia en la PlayStation, el otro come porquerías ante la pantalla y palidece por aislamiento.
García ha contado cómo surgió la historia: un alumno suyo, al cerrar el gimnasio, le confesó su acoso. "Me regalas tu historia", le pidió, y así nació el libro.
Bullying relacional: cicatrices invisibles
El autor ha alertado sobre el acoso que busca la "invisibilidad del otro", más dañino que los golpes físicos. "Las cicatrices más duras son las que no se ven, que son las psicológicas", ha afirmado. Latorre ha leído pasajes que ilustran la deriva de Román, quien deja de devorar platos por el vacío social.
García insiste en que todos son víctimas: acosado, acosador y testigos. "El bullying siempre paga, siempre paga más tarde o más temprano".
Responsabilidad parental y ley drástica
García ha cargado contra la permisividad: padres que niegan el mal en sus hijos o dicen "cosas de críos". Propone imputar a menores de 14 años y responsabilizar a progenitores. "Los niños tienen que poder ser imputados menores de 14 años. [...] Yo creo que con una Ley Orgánica [...] se podrá imputar al padre y ser responsable tanto civil como penal".
"Estado atento", ha instado a los padres, que son el "primer parapeto educativo". Detectar síntomas físicos y anímicos es clave para prevenir.
Boxeo como tribu salvadora
El deporte, especialmente el boxeo, equilibra el desorden emocional vía dopamina. "Encontró un deporte [y] llamó a una puerta de un gimnasio", relata García sobre su propio pasado. En el ring se forja respeto y camaradería: "Siempre necesitas una esquina, siempre en el ring. En la vida".
De boxeador a entrenador, García transformó su meta: "Intentar hacer campeones del mundo". Ahora disfruta su "momento flow" en la esquina o escribiendo.
Proyectos futuros y Miriam Gutiérrez
García ha dado una exclusiva: preparará la película de Miriam Gutiérrez, boxeadora que superó violencia de género hasta ser concejala. Su historia inspiró la Fundación Jero García para prevenir violencias, tras fallar en detectar síntomas en alguien cercano.

