LA BRUJULA

La carta de Ónega al pedo de Biden: "Valorado pedo, yo te indulto con un amplio bagaje cultural"

Fernando Ónega dirige su carta, en "La Brújula", al pedo del presidente de los EEUU en la cumbre de Glasgow

ondacero.es

Madrid | 08.11.2021 23:30

Si hoy digo a nuestros oyentes que dirijo mi carta a un pedo, dirán que falto al pudor olfativo de la gente de bien, que es toda la que oye Onda Cero. Pero es que se trata de un cuesco excepcional. Incluso se le puede considerar histórico por la dimensión mundial de quien lo tiró. Y quien lo tiró, según testimonio de Camila Parker Bowles, esposa del heredero de la Corona británica, ha sido el mismísimo presidente de los Estados Unidos, don Joe Biden.

Dado que el gran acontecimiento ocurrió en Glasgow, allá en Escocia, no pude comprobar la veracidad de la información de doña Camila, porque, al buscar las pruebas, no quedaba ni el olor. Pero no tengo por qué desconfiar del testimonio de tan distinguida dama que, además, tuvo la generosidad de hacer una descripción del fenómeno acaecido. Dijo textualmente la futura reina consorte que "fue largo, ruidoso e imposible de ignorar", exposición que me parece meritoria, aunque con un fallo: no se detuvo en el detalle del olor, que es lo más interesante de estos gases; su olor que, según Sánchez Ferlosio, tiene doble moral: complace a quien lo expulsa y resulta fétido para ajenos.

En La Radio de Julia hicieron esta tarde una simulación acústica de la flatulencia presidencial, y yo me quedo con la descripción literaria: les parecía que, siendo largo y ruidoso, tenía que sonar parecido al encendido de una moto. Valorado pedo, yo te indulto con un amplio bagaje cultural. Primero, por lo que decía nuestro Quevedo: que el pedo es vida, porque hasta el Papa se lo tira. Segundo, por cómo describía Vázquez Montalbán a un personaje de sus novelas: "es un bendito y más normal que pegarse un pedo". Tercero, porque aquí también tuvimos pedos de mucho respeto, como el que se tiró el Nobel, Camilo José Cela en el Senado. Y hasta tuvimos pedos telefónicos, como el que contó Eduardo Mendoza: "grabo pedos en el contestador".

Cada país tiene sus pedos y cada cultura los suyos. Pero ninguno tiene tu altura, pedo de Biden: eres el pedo del Presidente de los Estados Unidos. Y has sonado como una salva de cañones para recibir la iniciativa de reducir un 30% las emisiones de metano de nuestras queridísimas vacas. No me digas, cuesco soberano, que hay que prescindir de casi la mitad de las vacas para que el señor presidente se pueda peer con toda sonoridad.