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EN BUENAS MANOS

El estrés, una de las principales causas del bruxismo

Tal y como recoge el Consejo General de Dentistas se trata de una disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) que se encuentra entre el hueso temporal y la mandíbula. Dicha articulación está relacionada con la oclusión dentaria y con el sistema neuromuscular, permitiendo acciones como masticar, tragar y hablar. Este trastorno se caracteriza por la alteración de los músculos mandibulares y de las estructuras adyacentes.

Redacción
 |  Madrid | 30/08/2019
El estrés, una de las principales causas del bruxismo

El estrés, una de las principales causas del bruxismo / Redacción

Se acerca el fin de las vacaciones para la mayoría de los españoles y, con ello, la vuelta a la rutina y el estrés. Una de las consecuencias de esta tensión es el bruxismo, conocido como “apretar o rechinar los dientes” y que puede afectar tanto a los adultos como a los niños.

Tal y como recoge el Consejo General de Dentistas se trata de una disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) que se encuentra entre el hueso temporal y la mandíbula. Dicha articulación está relacionada con la oclusión dentaria y con el sistema neuromuscular, permitiendo acciones como masticar, tragar y hablar. Este trastorno se caracteriza por la alteración de los músculos mandibulares y de las estructuras adyacentes.

Además del estrés, hay otros motivos que pueden provocar el bruxismo, como la maloclusión, asimetría esquelética, artritis o trastorno degenerativo e inflamatorio de las articulaciones temporomandibulares.

Para averiguar el origen y el grado de gravedad de esta patología, el Dr. Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas, recomienda acudir al dentista ante los primeros síntomas, que suelen ser dolor de cabeza y de cuello, molestias en los músculos de la cara, desgaste dental y chasquidos al abrir o cerrar la boca.

Aunque debe ser el dentista quien recomiende el tratamiento más adecuado a cada paciente, lo más habitual para abordar el bruxismo es el uso de una férula de descarga. Este dispositivo se usa para dormir y tiene como objetivo reposicionar los cóndilos y relajar los músculos de manera progresiva.

Los analgésicos y los antiinflamatorios también disminuyen la inflamación y las molestias típicas de esta patología. La cirugía sólo se recomienda en casos extremos. “También es aconsejable acudir al fisioterapeuta, que ayudará a recuperar y proteger la función de la articulación de la mandíbula y a corregir defectos posturales”, apunta el presidente del Consejo General de Dentistas.