EN BUENAS MANOS

De emociones

Uno de los principales retos en la medicina es la empatía, es decir, esa capacidad de conectar con el paciente, de ponerse en su lugar, de comprender sus emociones, de escucharlo, de responder de manera adecuada y prestarle una atención profunda. El buen entendimiento entre médico y paciente influye en la precisión del diagnóstico y en la obediencia de las prescripciones, al tiempo que aumenta la satisfacción y la lealtad de los pacientes.

Dr. Bartolomé Beltrán

Madrid | 08.05.2023 09:06

en buenas manos
De emociones | ondacero.es

En mi día a día me encuentro con multitud de problemas de diversa índole en los que gracias a la inteligencia emocional he encontrado la forma de comprender y gestionar las emociones propias y las de los demás, de una forma más efectiva. Pero ¿qué es realmente la inteligencia emocional? Este tipo de inteligencia no se centra en la cognitiva, sino que se enfoca en enseñarnos habilidades emocionales y sociales para afrontar los imprevistos que nos encontramos en el camino de la vida y poder entender mejor a los que nos rodean.

Uno de los principales retos en la medicina es la empatía, es decir, esa capacidad de conectar con el paciente, de ponerse en su lugar, de comprender sus emociones, de escucharlo, de responder de manera adecuada y prestarle una atención profunda. El buen entendimiento entre médico y paciente influye en la precisión del diagnóstico y en la obediencia de las prescripciones, al tiempo que aumenta la satisfacción y la lealtad de los pacientes.

Cabe destacar también el papel de la atención, ya que constituye un valor mental que, pese a ser poco reconocido, influye muy poderosamente en nuestro modo de movernos por la vida.

Desarrollar todos estos aspectos es crucial para el bienestar y el éxito personal y profesional, ya que favorece el tener relaciones más satisfactorias, a manejar el estrés de manera más efectiva y tomar decisiones más apropiadas. Pero todo esto no es una capacidad que venga con el nacimiento del ser humano, sino que se estudia, se aprende, se desarrolla y se fortalece a lo largo de la vida.

Pero, tal y como dice Tania Singer, directora del departamento de neurociencia social del Instituto Max Planck de Leipzig, si queremos entender los sentimientos de los demás, debemos antes entender los nuestros. Es por ello que, invertir tiempo y esfuerzo en aumentar nuestra inteligencia emocional, mejora nuestra calidad de vida. Es lo que hay. Seguro.