La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) revisará su informe, publicado en el mes de marzo, sobre alimentación y menopausia después de que varias investigadoras detectaran que algunas de las recomendaciones dirigidas a mujeres se habían elaborado a partir de datos obtenidos en estudios realizados exclusivamente con hombres.
El documento recoge pautas nutricionales para mujeres durante la perimenopausia, la menopausia y la posmenopausia. Sin embargo, la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) alertó de que algunos de los valores utilizados para establecer las recomendaciones no procedían de estudios específicos en mujeres.
Datos de hombres para sugerir recomendaciones a mujeres
La investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Sonia de Pascual-Teresa Fernández, fue quien detectó el problema al revisar las referencias utilizadas en una de las tablas del informe. Entre ellas figuraban valores de ingesta adecuada para nutrientes como el hierro y la vitamina C que procedían de estudios realizados únicamente en hombres.
Los datos habían sido tomados de referencias de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Esta institución reconoce en sus documentos que, en determinados nutrientes, no existen datos específicos para mujeres y que se han utilizado datos procedentes de hombres o de población adulta general. La crítica de las investigadoras se centra en que el informe de la AESAN no advertía expresamente de esta limitación.
Además, las investigadoras cuestionan que determinados valores establecidos para población adulta general se presenten en el informe como referencias para mujeres mayores de 40 años, un grupo para el que no existiría evidencia científica específica suficiente en esos casos.
La AESAN reconoce la falta de una advertencia
Ante la polémica, la AESAN ha solicitado a su Comité Científico que revise el documento y ha reconocido que se omitió una advertencia sobre el origen de algunos de los datos empleados. La agencia prevé incorporar una aclaración para dejar constancia de las limitaciones de la evidencia disponible.
El informe ofrece recomendaciones alimentarias destinadas a prevenir algunos de los problemas asociados a esta etapa, como la pérdida de masa ósea y muscular, el deterioro cognitivo o determinadas alteraciones cardiovasculares. Entre sus pautas incluye el consumo de proteínas, fibra, calcio, hierro, magnesio, vitaminas y ácidos grasos omega-3.
Un debate sobre la falta de investigación en mujeres
El caso ha vuelto a poner el foco en el llamado sesgo de género en la investigación científica y en la falta de estudios específicos sobre la salud de las mujeres. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha reclamado que el informe sea revisado y ha defendido que las mujeres deben estar más presentes en las investigaciones sobre salud.
Las investigadoras de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) consideran que el problema no se soluciona únicamente con una aclaración y reclaman una mayor investigación específica en mujeres para poder establecer recomendaciones nutricionales basadas en evidencia científica adecuada para esta etapa de la vida.

