LA TOMATINA

La historia de La Tomatina: la pelea de 1945 que acabó convirtiendo a Buñol en una batalla de 150.000 kilos de tomates

La popular fiesta celebrada en el pueblo valenciano de Buñol acogerá a un máximo de 22.000 personas procedentes de todo el mundo.

Toño López-Carrasco

Madrid |

Imagen de archivo de La Tomatina en 2025.
Imagen de archivo de La Tomatina en 2025. | Getty Images

Las calles de Buñol vuelven a teñirse de rojo este miércoles. La Tomatina, una de las fiestas más conocidas de España y uno de los grandes reclamos turísticos de la Comunidad Valenciana, celebra este 26 de agosto su 79ª edición con unos 22.000 participantes y 150.000 kilos de tomates preparados para una batalla que durará apenas una hora.

Para encontrar el origen de La Tomatina, hay que viajar hasta el último miércoles de agosto de 1945. Ese día, las calles de Buñol acogían el tradicional desfile de gigantes y cabezudos.

En medio de la celebración se produjo un altercado entre varios jóvenes que querían incorporarse al desfile. El enfrentamiento fue subiendo de tono y terminó en una pelea. Y entonces apareció el ingrediente que, décadas después, convertiría a Buñol en una referencia internacional: los tomates.

Cerca del lugar donde se estaba produciendo el enfrentamiento había un puesto de verduras. Los jóvenes comenzaron a coger los tomates y a lanzárselos unos a otros. Lo que inicialmente fue una pelea improvisada terminó convirtiéndose en una auténtica batalla campal.

La historia podría haberse quedado en una anécdota de aquel verano de 1945, pero los jóvenes decidieron repetirla. Al año siguiente regresaron al mismo lugar y llevaron los tomates desde sus propias casas. La policía intervino nuevamente para poner fin al enfrentamiento, pero la tradición ya había echado raíces.

Durante los años siguientes, las autoridades intentaron impedir que aquella peculiar batalla continuara. La Tomatina llegó a estar prohibida a comienzos de los años cincuenta, pero los vecinos de Buñol no estaban dispuestos a renunciar a ella.

El 'entierro del tomate' que hizo cambiar de opinión a las autoridades

Uno de los episodios más curiosos de la historia de La Tomatina llegó en 1957. Ante la prohibición de celebrar la fiesta, los vecinos organizaron una protesta tan peculiar como simbólica: el 'entierro del tomate'.

Los participantes recorrieron las calles de Buñol en una especie de procesión fúnebre. En lugar de un cuerpo, el protagonista era un enorme tomate dentro de un ataúd. La comitiva iba acompañada incluso por músicos que interpretaban marchas fúnebres.

La protesta consiguió su objetivo y las autoridades terminaron permitiendo de nuevo la celebración. La fiesta fue recuperando progresivamente su lugar en el calendario de Buñol.

De una fiesta local a un fenómeno internacional

En 2002, La Tomatina recibió la declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional, consolidando definitivamente su posición como uno de los grandes acontecimientos turísticos de España.

Casi ocho décadas después de aquella primera pelea, la dimensión de la fiesta poco tiene que ver con la de 1945. La edición de 2026 contará con 150.000 kilos de tomates, 30.000 más que el año pasado. Los tomates llegan a Buñol repartidos en siete camiones y han sido cultivados específicamente para la celebración.

Además, no se trata de tomates destinados al consumo. Se dejan madurar hasta conseguir el punto adecuado para que puedan aplastarse fácilmente y reducir así el riesgo de que los lanzamientos provoquen lesiones.

Una hora de batalla y 22.000 participantes

La Tomatina tiene una característica que sorprende a quienes la conocen por primera vez: la batalla dura solamente una hora. Además, el aforo está limitado actualmente a 22.000 participantes, una medida implantada para controlar las aglomeraciones y mejorar la seguridad. En años anteriores, la fiesta llegó a congregar a más del doble de personas.

Además, este año se ha preparado un dispositivo de seguridad con cerca de 1.000 efectivos entre seguridad privada, Policía Local, Guardia Civil y Protección Civil.

De una pelea improvisada a una de las fiestas más famosas del mundo

La historia de La Tomatina es, en definitiva, la historia de cómo una pelea espontánea terminó convirtiéndose en una tradición de casi ocho décadas.

Lo que comenzó en 1945 con un grupo de jóvenes y unos tomates de un puesto de verduras se ha transformado en una fiesta capaz de atraer a miles de personas de todo el mundo.

Este miércoles, Buñol volverá a vivir durante una hora aquella tradición llevada a una escala gigantesca: 22.000 personas, 150.000 kilos de tomates y un pueblo entero teñido de rojo. Y todo por una pelea que, hace 81 años, nadie podía imaginar que acabaría haciendo famoso a Buñol en todo el planeta.