Tercer día del nuevo Irán tras la caída de Jamenei en los ataques de Israel y Estados Unidos, con el régimen intentando reorganizarse mientras continúan los bombardeos y crece la tensión internacional. Washington mantiene la presión militar, Europa evidencia su división y el conflicto empieza a impactar en la economía global. Así resume Carlos Alsina la convulsa actualidad internacional con la que comienza la semana.
Un triunvirato en Teherán y llamamientos a la rebelión
Entramos en el tercer día del nuevo Irán, que no se sabe cómo va a ser. Caído Jamenei por los ataques de Israel y EEUU, el régimen ha elegido un triunvirato, entre los que está el presidente Pezeskhian, para mantenerse en pie. Mientras, Donald Trump insta a la población que salió en enero a las calles para protestar a que vuelva a hacerlo para derrocar al régimen teocrático.
También desde su exilio en Estados Unidos, el hijo del sah, Reza Pahlavi, ha pedido a los iraníes que festejen lo que considera el último aliento del régimen, pero que sobre todo garanticen su seguridad.
Poco se sabe de lo que está ocurriendo dentro de Irán porque al corte de internet que desde hace semanas aplicaban los ayatolás se ha sumado desde la tarde de ayer el de la radiotelevisión estatal, después de ser atacada. Es en el canal oficial donde se habían mostrado imágenes de grupos de iraníes llorando por la muerte de Jamenei. Otros vídeos que sí han podido enviarse al exterior muestran a ciudadanos celebrándolo y derrumbando monumentos construidos en su honor.
Operación Furia Épica: escalada militar y división en Occidente
La operación Furia Épica sigue adelante a pesar de que en la tarde de ayer las autoridades iraníes se han mostrado dispuestas a dialogar. El ministro de Exteriores iraní llamó a su homólogo de Omán, país que venía mediando con Estados Unidos, para afirmar que el régimen está dispuesto a detener la escalada y restablecer la estabilidad. Es decir, hacer perdurar el régimen aceptando las peticiones estadounidenses.
El presidente Trump, que en un primer momento anunció su disposición a empezar a abrir un proceso de diálogo, afirmó después que los ataques podrían continuar durante al menos cuatro semanas.
Ya se ha publicado la primera encuesta en Estados Unidos sobre los ataques, realizada por Ipsos y Reuters: el 43% los desaprueba y el 27% los apoya. Entre los votantes republicanos el respaldo asciende al 55%, mientras que un 7% de demócratas los ve bien.
Mientras tanto continúan los bombardeos y la propaganda bélica. Trump se felicita por haber matado a medio centenar de líderes iraníes durante la operación, entre ellos el ex presidente Mahmud Ahmadineyad, y por haber destruido el cuartel general naval iraní y hundido nueve de sus barcos.
Las navieras suspenden el tráfico por el estrecho de Ormuz. El transporte de mercancías se encarece y el mercado del petróleo entra en el caos.
Los ministros de Exteriores de la Unión Europea abogaban anoche por la moderación, condenando por igual los ataques de Estados Unidos e Israel y la respuesta de Irán, al que piden que no lleve a cabo ataques militares indiscriminados. La división en Europa quedó patente cuando, al tiempo que los 27 pactaban esta declaración básica, los gobiernos de París, Berlín y Londres anunciaban su disposición de atacar Irán para defender sus intereses en la región.
Un dron iraní cayó anoche en una base británica en Chipre, sin dejar víctimas, y el primer ministro británico Keir Starmer declaró que Reino Unido ha acordado permitir que Estados Unidos utilice bases militares británicas para atacar sitios de misiles iraníes. Moderaba, eso sí, su discurso, y decía que no atacarán. Al menos por ahora.
En España también hay división. Pedro Sánchez dedicó anoche buena parte de su discurso con motivo de la inauguración del Mobile World Congress a hablar de lo que está ocurriendo en el golfo, insistiendo en que no es necesario tomar bando: que se puede estar en contra del régimen teocrático y en contra de la manera en la que Estados Unidos e Israel han decidido descabezarlo.
Zapatero, Plus Ultra y la comisión del Senado
Y Zapatero. Citado por el Partido Popular a la comisión del Senado para declarar por su relación con Plus Ultra y la de su amigo Julio Martínez, en plena campaña electoral en Castilla y León, de donde es natural el ex presidente. El PP confía en que lo que pueda decir perjudique al candidato socialista Carlos Martínez.
Si el viernes el presidente de la compañía aérea explicó en esta comisión que no hubo ni trato de favor ni injerencias en el rescate, hoy Zapatero tendrá que responder a si presionó o no a Sánchez —y a Ábalos— para que se rescatara a Plus Ultra o si las asesorías por las que cobraron él y sus hijas a través de Análisis Relevante estaban ligadas a ese rescate. 600.000 euros se llevó la familia Zapatero por esos conceptos y 450.000 ha asumido Martínez haber cobrado de Plus Ultra por sus gestiones.

