El fin último de este proyecto es crear productos nuevos con los desechos de plásticos y envases, como bolsas de basura, componentes para automóviles, o mobiliario urbano. En San Marcelino se han instalado 28 contenedores amarillos especiales, que emitirán una etiqueta que el usuario deberá pegar en su bolsa y servirá para identificarle. De esta manera, los vecinos que colaboren inscribiéndose a través de la web del proyecto recibirán unos “ecopuntos” que más tarde podrán canjear por regalos.
Esta primera experiencia se desarrollará hasta el mes de julio y permitirá comprobar el buen funcionamiento del sistema. El presupuesto que el ayuntamiento de València destinará a este proyecto es de tres millones de euros, de los que un noventa por ciento provienen de fondos europeos.

