OPINIÓN

A mis hijos le pido

El estadio Martínez Valero registrará esta noche una gran entrada con motivo del partido ante el Villarreal B; la grada debe animar para ayudar a superar este momento complicado del inicio de la temporada

OPINIÓN: Boyé, es tu final

Monserrate Hernández

Elche | 26.08.2023 06:33

La afición del Elche, animando al equipo ante el Getafe a pesar de las adversidades
La afición del Elche, animando al equipo ante el Getafe a pesar de las adversidades | Ulises Galván

No sé cuánto tiempo me queda de escribir historias como esta. Todos quemamos etapas y hace bastante que uno piensa en que, sin saber dónde estaremos mañana, lo mejor pasa por disfrutar del momento. La semana pasada tuve la suerte de sufrir el partido del Elche. Más allá del resultado, me alegro de poder celebrar aún con mis dos hijos su pasión por el club de su ciudad.

Los tres solos, en una terraza de La Vila, le discutimos la pantalla grande a unos pocos locos vascos de la Real y a otros gallegos del Celta que también salieron corriendo de la playa para ver a su equipo. "Hemos venido a ver al más grande", vacilamos entre risas en la barra del Yorkos.

No hace tanto que esos dos nietos, con sus abuelos, van a Fondo Norte. La mitad de la última década -uno tiene nueve años y el otro, doce- la han vivido con el Elche en Primera. Ahora, en Segunda, esperaban nuevas victorias. Menudo palo ante Ferrol y Eibar. Anoche estaban decididos a volver con ilusión al estadio: "Por supuesto", decía el pequeño, que es un caso y que echa de menos a un amigo que no ha llegado a tiempo para sacarse el abono en una grada que se ha llenado como nunca lo había hecho antes en Segunda.

Hablábamos anoche de que había que ir al estadio a animar como si no hubiera un mañana. De hecho, es uno de esos partidos que te pueden cambiar el rumbo de una temporada. Que si al equipo le golpean, que sigan animando, que sigan empujando; que no silben y que no se pongan nerviosos. Ya habrá tiempo de lamentaciones en el descanso o al final del encuentro. Es pronto para sacar conclusiones, aunque es cierto que la gente agotó su paciencia en Primera, aguantando carros y carretas y, al final, no sirvió para nada.

Algunos de aquellos jugadores que no estuvieron a la altura quieren ahora saltar del barco. Lo tuvieron todo para rendir: un buen contrato, un buen estadio, un buen entrenador y una magnífica afición. Y fracasaron. Ahora miran por ellos, como profesionales que son y que viven de esto, y piden facilidades para marcharse. El fútbol es un deporte donde los únicos que nunca pierden son los futbolistas. De las palabras de esperanza y de compromiso de no hace mucho )se pasa al silencio mientras hacen las maletas. Tienen la suerte de que Beccacece les haga de padre y endulce sus errores.

A los niños les pido que sean más positivos que algunos mayores y que valoren a aquellos que de verdad defienden su camiseta. Edgar también quería jugar en Primera, pero acepta, por convicción o por obligación (o por las dos cosas), que deba cumplir su contrato. Y, por eso, nunca se ha borrado. Bigas, Clerc, Fidel, Josan, Nico y John representan el mismo caso, sumados a la ilusión de los jóvenes Salinas, Mourad y Mendoza, más la savia nueva, siempre necesaria, de Febas, Álex Martín, San Román, Óscar Plano, Nico Castro, Cristian Salvador y Mario Gaspar.

Lucas Boyé aún sigue en este barco y será el único al que la afición indulte, sea o no el de esta noche su último partido. El delantero argentino se ha ganado un respeto. Todos, incluido él, esperan que juegue ante el Villarreal B. De ser Fidel, le cedería por una vez el brazalete y le daría los galones que merece. No sé si procede en un partido oficial, imagino que no, pero pienso como lo harían mis niños desde la grada, seguro que con alguna lágrima si vuelven a ver a su equipo perder o si le ven ganar y Beccacece decide sustituir a su querido Boyé para que se despida o para que le dé una vuelta más a lo feliz que es en Elche y lo mucho que le quiere su gente.

Volviendo al principio, yo no dejaría esta noche de animar al equipo por aquellos que sí lo merecen, para no convertirme en mi peor enemigo y para pensar en positivo. Quedan 120 puntos y los tres primeros son los que se pueden sumar ante el Villarreal B. Ojalá que el Elche marque primero; y si no lo hace, que no aparezcan los nervios. Que suene el Sweet Caroline en el descanso. Y que de aquí hasta el próximo viernes lleguen esos refuerzos que, al igual que nuestros hijos y todos nosotros, también espera Beccacece.