Tribunales

La mujer presuntamente asesinada a golpes por su marido en Son Cotoner sufrió lesiones "incompatibles con la vida"

La Fiscalía y la acusación popular piden 26 años de cárcel para el marido de Lillemor Christina Sundberg por asesinato y malos tratos, mientras la defensa ha solicitado su absolución.

Europa Press

Illes Balears | 11.05.2022 12:00

Audiencia de Palma
Audiencia de Palma | EFE

La mujer presuntamente asesinada a manos de su marido, después de que éste, en el transcurso de una discusión en un piso de Palma en el que ambos convivían, le propinara puñetazos y una patada en la cara que provocó que cayera y se golpeara en la cabeza, presentaba lesiones "inicialmente graves" cuando llegó al hospital, que posteriormente derivaron en "incompatibles con la vida".

Así lo han afirmado las dos doctoras intensivistas que atendieron a la víctima durante la tercera sesión del juicio con jurado popular, celebrada este miércoles en la Audiencia Provincial de Baleares.

"Ya las lesiones iniciales eran bastante graves y posteriormente, estando en la UCI, las lesiones cerebrales que presentaba eran incompatibles con la vida, de muy mal pronóstico", han insistido.

La víctima acudió al hospital el mismo día --13 julio de 2020-- que presuntamente fue golpeada por su marido, donde se le intervino de urgencia porque "presentaba un coágulo muy grande en la cabeza que estaba presionando el cerebro".

Tras la operación, en la que se extrajo el hematoma, fue derivada a la UCI, pero en la realización de un segundo TAC se observó que "el cerebro seguía sangrando y se había formado otro coágulo que ocupaba prácticamente todo".

La paciente permaneció ingresada en cuidados intensivos nueve días, hasta que finalmente falleció. "El hematoma era demasiado grande, iba a quedar en coma o en muerte cerebral", han añadido las profesionales, sosteniendo que "seguramente lo que produjo el hematoma fue el golpe en la parte posterior de la cabeza", tras la patada que presuntamente recibió en la cara.

Por su parte, la forense que practicó la autopsia a la mujer ha declarado que la fallecida sufrió "un hematoma de tal magnitud, a consecuencia de una contusión directa sobre el cráneo, que desplazó todas las estructuras del cerebro".

Con todo, ha reconocido que si hubiese recibido múltiples puñetazos en la zona facial, dada la enfermedad que la mujer sufría en la coagulación de la sangre, "tendría que haber hematomas, pero no tenía contusiones en la cara".

PIDEN 26 AÑOS DE CÁRCEL PARA EL MARIDO

Los hechos se remontan al 13 de julio de 2020, sobre las 10.00 horas, cuando el encausado mantuvo una fuerte discusión con su mujer porque él había cogido sin su consentimiento el teléfono de ésta y 50 euros en metálico la noche anterior.

Durante la discusión, el procesado supuestamente propinó un fuerte golpe con la mano abierta a la víctima en la cara, provocando que la misma cayera de la silla donde estaba sentada.

Posteriormente, continuó pegando a su esposa, todavía en el suelo, recibiendo al menos entre cinco y diez puñetazos. Transcurrido un tiempo, se incorporó "aturdida" y se dirigió a la cocina.

Una vez allí se agachó y, de forma sorpresiva y sin que la víctima pudiera defenderse, el hombre le propinó una fuerte patada en la cara, provocando una nueva caída que derivó en un fuerte golpe en la parte trasera de su cabeza, iniciándose un nuevo sangrado más intenso que el anterior.

La mujer fue trasladada a Son Espases y sobre las 17.35 horas sufrió un rápido deterioro del nivel de consciencia, por lo que tuvo que ser intervenida quirúrgicamente de urgencia, quedando ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Nueve días después, el 21 de julio de 2020, la víctima falleció.

El Ministerio Público considera los hechos constitutivos de un delito de asesinato y otro de malos tratos, por lo que pide para el varón la pena de 25 años de prisión por el primero y de un año por el segundo.

La Acusación Popular se adhiere a la petición de Fiscalía, teniendo también en cuenta los agravantes de género, reincidencia y de parentesco. Por su parte, la defensa pide la libre absolución de su representado.

Cabe recordar que el hombre fue condenado en marzo de 2019 por un delito de malos tratos a penas de trabajos en beneficio de la comunidad, privación del derecho a la tenencia y porte de armas y prohibiciones de acercamiento y de comunicación.

Asimismo, se le privó de libertad por esta causa desde el 14 de julio de 2020, cuando se encontraba residiendo temporalmente con la víctima, de 52 años de edad, en el mencionado domicilio del amigo que ambos tenían en común.

EL ACUSADO AFIRMA QUE SU MUJER LE AMENAZÓ Y TESTIGOS LO DESMIENTEN

En la primera sesión del juicio con Tribunal del Jurado, el acusado, que solo respondió a las preguntas de su defensa, aseguró que en el momento de los hechos la víctima le amenazó con una silla y un cuchillo, al tiempo que afirmó que la mujer "bebía bastante" y negó que la pegara.

Con todo, posteriormente manifestó que "es posible" que cayera al suelo cuando ambos estaban en la cocina "y sin querer le diera un guantazo".

Por su parte, el primer testigo, propietario del piso en el que residía temporalmente el matrimonio, contradijo la versión del acusado, insistiendo en que la mujer no le amenazó en ningún momento porque "no le habría dado ni tiempo". Asimismo, manifestó que la noche anterior el varón golpeó a la víctima en el ojo, provocándole un moratón.

El hombre explicó también ante el jurado que cuando la mujer entró en la cocina "se cayó ella misma", hecho que el acusado aprovechó "para darle una patada en la cara, cayendo dos metros atrás y golpeándose la cabeza".

El jurado popular escuchó el martes la declaración de los policías que acudieron al piso en el momento de los hechos. Éstos describieron que, al llegar al domicilio, vieron a la mujer tendida en el suelo "cubierta de un gran charco de sangre", quien manifestó que había sido agredida "de forma muy violenta" por su marido. También aseguraron que la víctima no presentó signos de haber consumido bebidas alcohólicas.

La última en testificar fue la médico forense especialista en valoración del daño, que sostuvo que la muerte de la mujer fue "de origen violento y homicida", es decir, "implicaba la participación de una tercera persona".

En este sentido, alegó que la víctima falleció a causa de un traumatismo cranoencefálico "severo, muy violento y de muy alta intensidad", y describió que "lo más llamativo" de las pruebas de imagen que el hospital realizó a la mujer era "el gran traumatismo" que presentaba en la cabeza.