Fernández asegura que URA planteó a las demás organizaciones la posibilidad de impulsar una acción conjunta, pero finalmente la convocatoria saldrá adelante únicamente con el respaldo de los colectivos que ya han anunciado su participación.
"Todos hablan de la sequía, todos hablan de los daños de fauna y todos hablan de los retrasos en las ayudas, pero a la hora de dar un puñetazo encima de la mesa y salir, como siempre, nos quedamos solos".
El dirigente agrario sostiene que los problemas que afectan al campo asturiano son compartidos por todo el sector. Entre ellos cita la sequía, el incremento de los costes de producción, los ataques de fauna salvaje y las dificultades económicas que atraviesan numerosas explotaciones.
Según Fernández, la falta de respaldo resulta especialmente llamativa porque las reivindicaciones son comunes a todos los ganaderos, independientemente de la organización a la que pertenezcan. "Los daños de fauna los sufrimos todos, los que convocamos la movilización y los que se quedan en casa también los están sufriendo".
Además de criticar la ausencia de unidad sindical, el portavoz de URA denuncia una falta de interlocución con la Administración autonómica y considera que los órganos de representación elegidos por los agricultores y ganaderos están siendo relegados. "No hay interlocución con la Administración, no hay voluntad y nos obligan prácticamente a salir a la calle".
La organización confía ahora en que la respuesta de los profesionales sea amplia y destaca el gesto del ganadero riosellano Esteban Martínez, que recorrerá a pie durante tres días el trayecto entre Ribadesella y Oviedo para visibilizar las dificultades que atraviesa el sector.
Para Borja Fernández, la movilización del próximo 1 de octubre será una prueba para comprobar el grado de implicación del campo asturiano ante una situación que considera cada vez más complicada: "No sirve de nada lamentarse en los corrillos del bar. Hay veces que hay que salir, levantar la voz y estar donde hay que estar".
