ENTREVISTA EN POR FIN NO ES LUNES

¿Serías capaz de estar una semana sin móvil? El experimento realizado con cien jóvenes y el impacto sobre su salud mental

Vivir una semana sin móvil. Es el reto al que se han enfrentado 97 jóvenes de entre 15 y 24 años que han participado en un experimento pionero en el continente.

ondacero.es

Madrid | 08.10.2022 11:01

¿Serías capaz de estar una semana sin móvil? El experimento realizado con cien jóvenes y el impacto sobre su salud mental

La Universidad de Málaga, junto a otras nacionales e internacionales, están investigando la manera que tienen los jóvenes de informarse y cómo acceden a las noticias.

Para llegar a este objetivo, los investigadores han analizado el uso que dan los jóvenes a su teléfono móvil y cuál es el impacto en su salud mental al verse privados durante siete días de un aparato que es querido, deseado e imprescindible no sólo para ellos, sino también para los mayores.

Pedro Farias es catedrático de Periodismo de la Universidad de Málaga e investigador principal de este proyecto en el que ha habido más de 3.000 jóvenes encuestados, y revela en Por fin no es lunes que el objeto del proyecto era saber cómo se informaban los jóvenes y cuáles eran las principales fuentes de las que se nutrían para conocer la realidad que les rodeaba y tomar sus propias decisiones.

Se puso en marcha un proyecto para analizar estas variables en un total de 9.000 adolescentes, pero pronto descubrieron que querían ir más allá y averiguar qué uso se le daba a los dispositivos móviles, ya que habían descubierto que esta era la principal herramienta con la que los jóvenes se informaban. Así dio comienzo un experimento que duró tres semanas.

¿Cuánto tiempo pasan en las redes sociales?

La primera semana concluyó con el tiempo medio de uso del dispositivo móvil que daban los adolescentes. De media, cinco horas de uso y cuatro de ellas, en redes sociales: "Pero esto es de media. Había alguno que pasaba siete u ocho horas al día enganchado a las redes sociales, una jornada laboral".

Ahí también se determinó que las redes sociales eran la principal fuente de información de los jóvenes, porque no sólo lo usaban para entretenerse sino que a través de ellas les llegaban todo tipo de noticias: "Cuando ves que chavales de 14 años están enganchados a TikTok, Instagram o Whatsapp y todo su mundo externo lo hacen por ahí, te sorprende cuál es la dieta mediática y los elementos a través de los que se informan".

La problemática de informarse a través de las redes sociales es que llegan todo tipo de noticias y no siempre de fuentes profesionales. Cuando en la forma de consumir esas informaciones, los chavales no tienen la oportunidad de contrastar, buscar o confirmar si la información es o no cierta, están expuestos a la desinformación y la manipulación.

"Se está generando un escepticismo ante cualquier tipo de información o noticia que reciben. Esto significa que ya no se creen nada y no contrastan la información porque no se les ha educado (de ahí la importancia de la alfabetización mediática) en ello", asegura.

Ansiedad e inseguridad, principales sentimientos al dejar de usar el móvil

La segunda semana del experimento se les complicó la situación a los jóvenes ya que se les pidió que estuvieran siete días sin utilizar el dispositivo móvil. ¿El resultad? Ansiedad e inseguridad porque están acostumbrados a depender de él: "En algunos casos, no sabían el número de teléfono de su casa, de sus padres. En otros, no se podían mover por la ciudad porque no tenían GPS o no sabían cómo pagar ya que tenían que recurrir otra vez a la tarjeta de débito o al dinero en efectivo".

Pero no todo fueron experiencias negativas. Entre las conclusiones positivas que experimentaron los adolescentes estuvieron, además de darse cuenta de lo enganchados que estaban al móvil:

  • Tiempo para estar con la familia.
  • Tiempo para compartir.
  • Información en la televisión y radio.
  • Tiempo para leer: "Pude leer un libro del tirón después de seis años".

Tras recuperar el dispositivo, es verdad que volvieron al uso intensivo del mismo, pero "por lo menos se concienciaron de la necesidad de cambiar los hábitos de consumo". El nivel de consumo no bajó, pero sí quedó claro que tenían que plantearlo de otra manera, "habían evidenciado la situación y el uso abusivo que hacían".