OPINIÓN

VÍDEO del monólogo de Carlos Alsina en Más de uno 05/03/2019

Ay, Ximo, Ximo. Estos son mis argumentos. Si se espera usted a mañana, se los cambio.

Carlos Alsina | @carlos__alsina

Madrid | 05.03.2019 08:20

Esta primavera se lleva la chaqueta reversible. Cuántas veces no habremos preguntado en este programa al presidente de la comunidad valenciana si iba a adelantar las elecciones autonómicas. Para evitar que coincidieran con las generales en el caso de que Pedro Sánchez eligiera el súperdomingo. Todo a una misma carta en mayo.

La última vez que se lo pregunté a Ximo Puig fue una hora antes de que Sánchez anunciara las generales para abril. O sea, hace veinte días. Y escuchen con qué convicción explicaba que no le parecía bien que autonómicas y generales coincidieran.

La calidad democrática, oiga, palabras mayores. Cómo vamos a preguntar a los ciudadanos por las Cortes Valencianas a la vez que les preguntamos por la situación general de España. Calidad democrática hace veinte días era separar esas dos cuestiones. Pero, abracadabra, veinte días después escuchamos ayer a Ximo Puig sosteniendo todo lo contrario.

Una España valenciana la verdad que nadie sabe lo que significa pero debe de pensar el Partido Socialista que es un lema imbatible para una doble campaña de generales y autonómicas, 'diga usted España'. No le extrañará al presidente cambiante que el personal dude, con fundamento, de que haya elegido el 28 de abril, pensando únicamente en el bienestar de los valencianos. Más bien parece que lo ha elegido por la misma razón por la que lo eligió Sánchez: mirando las encuestas y haciendo sus propios cálculos.

En la España en vísperas del 8 de marzo, 'Es tiempo de Propaganda', todos los partidos políticos, aleluya, han sido capaces de ponerse de acuerdo en algo. Sin una discrepancia, sin una pega, sin un reparo. Quién dijo que el consenso no era posible. Ayer se reunieron los portavoces parlamentarios y hubo fumata blanca. ¿Para qué? Para garantizar a todos los diputados y sus asistentes respectivos que seguirán cobrando sus ingresos íntegros hasta la constitución de las nuevas Cortes. Salvo para aquellos que estén en la Diputación Permanente, empiezan tres meses estupendos de salario íntegro sin tener, en realidad, que hacer nada.

Los de la Diputación sí tendrán que ganárselo. Les aguarda la tarea hercúlea de decir que sí o que no a los paquetes que desde el Falcon de la Moncloa les vaya lanzando el presidente. Decreto va, decreto viene. Que no se diga que yo no sigo gobernando.

Esta primavera se lleva la chaqueta reversible. El antiguo látigo de los decretos leyes, Simplemente Pedro, Just Peter, reconvertido en paladín del decretazo porque yo lo valgo. Él y su corte de aplaudidores. Ahí tiene usted el tonito de Rafael Simancas en Twitter: 'el decreto es constitucional, es habitual y es por el bien de los españoles. Digiéranlo', escribe. Esto de 'digiéranlo' viene a ser un ajo y agua. Qué talante, señora. Quien desde luego lo ha digerido es Simancas. Aplaudía a su líder cuando éste prometía limitar los decretos y le aplaude ahora que promete hacer lo contrario. Digiérase Simancas.

Capítulo aparte merece el Partido Nacionalista Vasco, quizá lo escuchó usted ayer en este programa. Su voto en la Diputación hace falta para que Sánchez vea convalidados sus decretos. Aitor Esteban se acalora muchísimo denunciando esta práctica intolerable y abusiva en que incurren, oiga, los gobiernos.

Pero… pareciéndole intolerable no sólo está dispuesto a tolerarlo, sino que no se cierra a aprobarle a Sánchez los decretos dependiendo de lo que ofrezca a cambio.

El escándalo se termina en cuanto puedes sacar tú algo de ello. Es tiempo de propaganda.

El presidente, por cierto, sigue adelante en su proceso de marianización discursiva. Esta cosa tan de Rajoy de identificar sus posiciones con lo normal, lo razonable y lo sensato. Sólo le faltaba a Sánchez atribuirse (como Rajoy) el patrimonio del sentido común. Y anoche, en Granada, dio ese paso.

Y el sentido común soy yo. Vótame o te vas a sentir muy marciano.

En el juicio por rebelión en el Supremo, hoy segunda parte del relato de los mandos policiales. Está citado el coronel Pérez de los Cobos, que ejerció de coordinador de los distintos cuerpos policiales a instancias de la Fiscalía Superior de Cataluña. Se le encomendó a él esa coordinación para asegurar que se cumplía la orden judicial de impedir que se consumara el referéndum ilícito suspendido por el Tribunal Constitucional. Y su diagnóstico sobre el papel de los Mossos d'Esquadra coincidirá con el que ayer hizo el número dos de Zoido.

José Antonio Nieto relató ayer cómo, desde el primer momento, se encontró con la resistencia del gobierno catalán a hacer cumplir la instrucción judicial de impedir que se celebrara el referéndum. Puigdemont se agarraba al comodín de la convivencia para buscar la trampa.

En lugar de evitar que los locales se abrieran ese domingo, con lo que se encontraron los mandos policiales es con que esos locales permanecían abiertos desde días antes con la excusa de celebrar actividades extraescolares. Y que la mañana del domingo, miles de personas convocadas para impedir que se requisaran las urnas, obstaculizaron el trabajo de la policía mientras los Mossos d'Esquadra silbaban. Y la policía empleó la fuerza, como admitió ayer Nieto, pero no para pegar al que votaba: para pegar al que intentaba impedir que la policía se abriera paso para requisar las urnas.

En lo que hace a la esencia de lo que aquí se juzga, se trata de establecer si los procesados por rebelión, sabiendo que podían producirse episodios violentos (como ya ocurrió el 20 de septiembre) perseveraron en la celebración del referéndum en su afán por acabar proclamando la secesión y el final de la Constitución española.

Por más esfuerzos que hizo ayer Roger Torrent para justificar que su antecesora, Forcadell, permitiera la votación de normas inconstitucionales, los letrados que declararon después confirmaron que fue avisada de la ilegalidad y, sabiéndolo, perseveró en ella.

Ayer nos preguntábamos aquí, a esta hora, si alguien le recordaría a Roger Torrent, actual presidente del Parlament, que él nunca quiso confirmar que había votado sí a la proclamación de la República Catalana. Para ser tan simbólico todo, tan político y tan inocuo, ¿verdad?, bien que se protegió a sí mismo de las posibles acciones judiciales. El diputado de Ciudadanos Espejo Saavedra, testigo en el juicio, confirmó ayer que fue el propio Torrent quien pidió que aquella votación fuera secreta.

Torrent declaró ayer como presidente del Parlament que es ahora. Repitió la cantinela de su antecesora sobre lo justificado que está permitir que se voten normas inconstitucionales en la cámara, porque lo contrario dice que sería censura, y se vino arriba, desafiante, al ponerse a hacer profecías.

De momento votarán los catalanes en las elecciones generales de abril y en las municipales y europeas de mayo. Y es probable que vuelvan a votar en otoño si Torra, que no tiene Presupuestos nuevos ni expectativa de tenerlos, recibe instrucciones de Puigdemont para disolver el Parlament y convocar las terceras elecciones autonómicas en cuatro años. En todas esas urnas podrán votar los catalanes sin incumplir resolución alguna porque ninguna de esas urnas será empleada para hurtar su derecho a decidir al resto de los españoles.