EL INDULTADO DE RUBÉN AMÓN

Rubén Amón indulta a Berlusconi: "Necesita las urnas tanto como las azafatas, el bótox y la viagra"

Indultamos a Silvio Berlusconi, cuya actualidad tanto se la ha garantizado la última película de Sorrentino como la idea de presentarse a las elecciones europeas desde la arqueología de Forza Italia.

Rubén Amón | @Ruben_Amon

Madrid | 21.01.2019 09:54 (Publicado 21.01.2019 09:41)

Tiene 82 años y se desenvuelve con las dificultades de una momia, pero ha decidido convertirse en heredero de sí mismo, ahora que ha expirado la condena de inhabilitación con que la Justicia castigó su fraude fiscal.

Más grande, creemos, ha sido el fraude político, aunque no se le puede negar al Cavaliere haber logrado tres veces el cargo de primer ministro, ni se le puede negar su papel visionario de la política.

Fue él el gran precursor del populismo contemporáneo. El magnate, el tipo hecho a sí mismo, la solución mesiánica a la crisis de partidos. Berlusconi irrumpió hace un cuarto de siglo. Predispuso la réplica de Trump en Estados Unidos.

Y en cierto modo, lo echábamos de menos. Pensábamos que la política occidental había tocado fondo con su ejemplo y degradación. Nos escandalizó que la política fuera para Berlusconi la fórmula perfecta para impulsar sus negocios y evitar la cárcel.

Lo que no imaginábamos es que después de Berlusconi llegaría Salvini. La ferocidad xenófoba, el antieuropeísmo, el sheriff justiciero, el supremacismo. Tal como lo retrata Sorrentino, Berlusconi ha sido una epidemia. Para Italia, para occidente y para sí mismo, pero el populismo berlusconiano ha sido sustituido por otro populismo más peligroso, visceral y dañino.

Berlusconi es la caricatura de sí mismo. Un anciano embalsamado, una figura de cera. Una voz de ultratumba, pero necesita las urnas tanto como las azafatas, el bótox y la viagra. Necesita saber si los italianos todavía le quieren.