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EL BLOG DE ALSINA

Las mafias chinas y la distorsión económica

Les voy a decir una cosa.

Ahora va a resultar que la causa de que España esté en recesión es de los chinos de Cobo Calleja. “Eh, los deMoody’s, que ya hemos desmontado la trama china, ¡subidnos la nota!”

Carlos Alsina | Madrid | 17/10/2012

Agentes de la Policía Nacional con parte del material intervenido en la "operación Emperador"

Agentes de la Policía Nacional con parte del material intervenido en la "operación Emperador" / EFE

Es comprensible que las autoridades, ayunas casi siempre de buenas noticias que ofrecer a la ciudadanía, hayan enchufado el altavoz para pregonar a los cuatro vientos el formidable golpe que ayer se le dio a un grupo de personas y sociedades defraudadoras -presuntamente- la mayoría de las cuales se da la circunstancia de que son chinas. La relevancia de la operación policial, el trabajo de los investigadores y los muchos agentes que han formado parte del operativo, está a la vista. Pero parece que a los responsables políticos de la policía no les bastara con decir que se ha desarticulado una organización presuntamente delictiva, como si hubieran de relacionarlo con la crisis y la situación económica que padece España.

“Esta mafia distorsionaba el funcionamiento de la economía española”, dijo hoy el director general de la policía, Cosidó, “y este golpe también es luchar contra la crisis”. Como si éste fuera el plus de calidad, o de oportunidad, que tiene esta operación en comparación con otras: el daño económico que esta gente nos causaba a todos. Añadamos una vez más, y por si acaso, presuntamente.

El juez Andreu ha empezado hoy a interrogar y tomar decisiones sobre la situación en que queda cada uno de los detenidos. Aún es pronto, por tanto, para valorar el peso que le da el juez a los indicios de delito que están presentados, los elementos de prueba que la fiscalía aporta y el testimonio que presten los arrestados. No hay por qué dudar de que la fiscalía anticorrupción sabe lo que hace, pero tampoco hay por qué apresurarse tanto en las conclusiones. La memoria ayuda a enfriar las consideraciones que se hacen cuando acaba de producirse una operación como ésta.

Cuando hace siete años el entonces fiscal general del Estado, Conde Pumpido, informó de las cincuenta detenciones que se habían producido en la operación Ballena Blanca (la de los notarios) no llegó a referirse a la crisis económica -porque aún no había- pero sí dijo que estábamos ante una redada histórica, un golpe decisivo al crimen organizado que encarnan las mafias que operan en España y el comienzo de algo mucho más gordo, la punta del iceberg del blanqueo de dinero organizado.

De los cincuenta detenidos, la fiscalía acabó presentando cargos sólo contra veintiuno. Resultaron condenados cinco. La punta del iceberg se quedó en punta. Como suelen decir los fiscales, el objetivo último de una investigación no es ni detener ni procesar gente, sino asegurar que cada uno de los procesados resultará condenado. Pumpido no dijo entonces, aunque podría haberlo dicho, que esta trama de fraude y blanqueo que lideraba Fernando del Valle había causado un daño a la economía española y, por tanto, a todos los ciudadanos.

Todo el que funciona en negro y con facturas falsas está causando un daño a la Hacienda Pública, como acostumbra a recordarnos, con verbo vehemente, Cristóbal Montoro. Eso vale para los de Filesa, los de la Gurtel, los malayos de la Costa del Sol y los Pokémon (presuntamente). Lo que pasa es que con los chinos, admitámoslo, nos pasa lo mismo que con los rusos, que como físicamente nos parecen todos iguales, corremos el riesgo de pensar que todos ellos son lo mismo. Y que cuando las autoridades hablan de la mafia china que distorsiona nuestra economía se están refiriendo a todos los chinos que regentan comercios chinos en las ciudades españolas.

Seguro que los responsables políticos serán los primeros interesados en que nadie haga una interpretación errónea de estas cosas que se están diciendo. La distorsión económica es escaquearse de pagar aduana y sacar del país dinero negro, no tener un bazar que abre a deshoras. La policía no ha detenido a todos los chinos que viven en España, porque no todos los chinos que viven en España tienen relación con este grupo de delincuencia organizada. Como ayer dijo el fiscal Salinas, en realidad estamos hablando de quince personas que integraban el núcleo duro de la trama. Presuntamente.

No influyó la operación Emperador en el ánimo de los analistas de Moody’s para parar a última hora el golpe de gracia que a punto estuvieron de arrearle a la deuda pública española. Anoche, como contamos, se escuchó a eso de las once y media de la noche en el Paseo de la Castellana de Madrid un enorme “uff” procedente de la planta noble del ministerio de Economía. Todo indica que era Luis de Guindos, recién enterado de que los de Moody’s acababan de emitir su informe y se habían abstenido de ajusticiarnos. La nota que estos evaluadores le tienen puesta a la deuda pública de España sigue siendo pésima, pero no es lo suficientemente mala como para que los inversores dejen automáticamente de comprárnosla.

España se salva, como titulaban hoy los diarios financieros, y con esa inyección de ánimo -a estas alturas ya nos conformamos con cualquier cosa- ha acudido el presidente del gobierno, mineralizado, a la kedada del Partido Popular Europeo en Bucarest, la capital rumana.    Quienes esperaban verle con la mortaja se habrán sorprendido de que aún lleve traje y corbata. Porque de habernos condenado Moody’s estábamos pidiendo el rescate hoy mismo. Pero como recibimos anoche el indulto parcial, podemos seguir esperando.

Son las paradojas que tienen las altas finanzas, ¿verdad?, Moody’s nos perdona la vida porque da por hecho que vamos a pedir el rescate, pero gracias a que lo dan por hecho, podemos ahora no pedirlo. Interesante. ¿Significa que ya no lo pediremos? Tampoco. ¿Significa que los hombres de Moody’s han abierto de pronto los ojos y se han dado cuenta de que la economía española es mucho más fiable de lo que venían diciendo? Hombre, si te lees su pliego de explicaciones de anoche puedes llegar a esta conclusión -dicen que estamos saneando la banca y ajustando las cuentas públicas, y que por todo eso merecemos este mini-voto de confianza-, pero por algún motivo que nadie alcanza a concretar, casi nadie se ha creído ese argumento. Ahora lo que cuentan los enterados es que quien ha maniobrado para evitar el ajusticiamiento de España ha sido Obama. Mira qué majo. Bueno, más que Obama su ministro de Economía, Timothy Geithner. Que habría desplegado toda su capacidad persuasiva para lograr que Moody’s se quedara quieto. Párate, que no va de un día, ya le bajarás la nota cuando pasen las elecciones. Vaya, ¡las elecciones!

¿Entonces era verdad que todo estaba al albur de las elecciones gallegas y vascas? No, no son las elecciones nuestras de aquí, sino las de Obama de allí, las presidenciales del seis de noviembre. Ahora resulta que es Obama el que no quiere sobresaltos ni en Europa ni en los mercados hasta que él no tenga asegurado lo suyo. Acabáramos. Tanto darle vueltas aquí a si Rajoy habla raro porque le sale así o de manera premeditada, tanto interpretar cada signo, cada suspiro, cada palabra, y era la Casa Blanca quien movía el cotarro. No era por Feijoo. Era por Obama.