OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Esquerra se le subleva a Yolanda"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre la negativa de Esquerra Republicana a apoyar la reforma laboral que plantea el Gobierno por prevalecer su acuerdo con la patronal CEOE sobre sus exigencias.

Carlos Alsina

Madrid | 20.01.2022 08:43

No es por amargarle el comienzo del día, pero todo será que salgamos de la sexta ola y nos metamos en una guerra en Ucrania. Ha inquietado un poco (un poco más) escuchar al ministro de Exteriores estaodunidense pronosticar que Putin va a poner aún más soldados en la frontera con Ucrania ---ya tiene cien mil--- y que en cualquier momento podría ordenar la invasión.

Bueno, él ha dicho que podría iniciar una agresión militar, pero vamos, se refiere a activar el detonante de un conflicto armado entre Ucrania, respaldada por Estados Unidos y la Unión Europea, y Rusia. Anda la señora Merkel, que es quien mejor relación tiene con Putin, haciendo gestiones con Macron de la mano, intentando enfriar, pero vaya usted a saber cómo acaba esto.

El inestable futuro de Boris Johnson como primer ministro

Y por añadir otra duda al día que comienza, vaya usted a saber si cuando caiga la noche Boris Johnson seguirá siendo primer ministro del Reino Unido. Allí ya sabe usted que tienen tradiciones políticas distintas a las nuestras y los jefes de gobierno acostumbran a desplomarse el día menos pensado y a manos de su propio partido.

Es el patrón de la política británica, sobre todo cuando el partido que gobierna es el Conservador: se organiza una conjura interna contra el líder y se le va socavando el liderazgo hasta que se ve cercado, desechado y hundido. Y entonces, va y dimite.

En la política británica se organiza una conjura interna contra el líder y se le va socavando el liderazgo hasta que se ve cercado, desechado y hundido

Esto es lo que le dijo ayer, en el Parlamento, al primer ministro conservador uno de los principales dirigentes conservadores. David Davis, se llama. Fue ministro. Visto desde España, en efecto es insólito que un dirigente del partido del gobierno pida la cabeza del presidente del gobierno. Y aún más insólito es que lo haga utilizando una cita que el aludido bien conoce porque es biógrafo de Churchill. Sí, también nos puede resultar ajeno, visto desde España, que el jefe de gobierno tenga escrita una apreciable biografía de un líder histórico (aquí, el primer ministro lo que tiene escrita es una tesis doctoral flojita), pero Boris Johnson es así de poliédrico, qué quiere.

"En el nombre de Dios, váyase"

La cita que usó el ex ministro Davis ayer para proclamar este ‘váyase, señor Johnson, váyase’ es de 1940. El tal Leo Amery fue el diputado que le dijo a Chamberlain, primer ministro entonces, que con Hitler le estaba pasando como a un amigo suyo que se fue a cazar leones a África, hizo noche en un vagón del tren aparcado en una vía muerta, y mientras soñaba con el león que iba a cazar fue el león quien salió de caza, saltó al vagón y se lo comió a él.

Lo malvado de la cita es que al día siguiente de aquel debate Chamberlain presentó la dimisión

Remató Amery la historia parafraseando a Cromwell: ‘por mucho bien que esté usted haciendo, ya lleva demasiado tiempo aquí; en el nombre de Dios, váyase’. Lo malvado de la cita es que al día siguiente de aquel debate Chamberlain presentó la dimisión.

La sublevación de Esquerra

Al gobierno de coalición se le ha sublevado un socio. Que serán dos, porque Esquerra y Bildu cada vez son más siameses parlamentarios. Junqueras y Otegi, Hernández y Fernández. Los dos líderes de partidos en España que llevan a gala tener antecedentes penales.

El lunes dijo el pope Oriol en La Brújula que esta reforma laboral que les ha presentado el Gobierno ni es reforma ni es nada. Y que si no desmontan el pacto con la CEOE para meter lo que Esquerra está pidiendo, se olvide el Gobierno de sus trece diputados. Se olvide Sánchez y se olvide Yolanda.

Junqueras y Otegi, Hernández y Fernández. Los dos líderes que llevan a gala tener antecedentes penales

Ayer Gabriel Rufián endureció el tono, como le gusta hacer a él cuando se siente toreado. Y endureció el tono, sobre todo, contra Yolanda Díaz, madre de la reforma y encargada de tener contentos a los socios independentistas.

Rufián esperaba que pesaran más sus votos que el acuerdo con la CEOE

La ventaja de Rufián es que se le entiende todo. Esperaba que en la negociación pesaran más los trece diputados de su grupo que el papel que ya firmaron la CEOE y los sindicatos. Y ha descubierto, hablando con Yo Yolanda Díaz, que a ella (y a su proyecto personal) le interesa más preservar el acuerdo con la CEOE que desmontarlo para contentar a ellos.

‘No vais a poder explicar un voto en contra’, le habrá dicho la vicepresidenta al amigo Gabriel. Y él adelanta ya la explicación: esta legislación laboral no es de izquierdas sino de derechas.

La famosa derogación íntegra de la reforma laboral convertida en un retoque que bendice la patronal y ahuyenta a los socios de izquierda

Quién le iba a decir a Yolanda Díaz, y a Iglesias y a Echenique y a Adriana Lastra, que la acabaríamos en esto. La famosa derogación íntegra que iba a enterrar para siempre aquella reforma de 2012 hecha a la medida de la patronal convertida en un retoque que bendice la patronal y que ahuyenta a los socios de izquierda.

Esquerra está en el no. Bildu amaga. Anda regalándole el Partido Socialista de Euskadi a Otegi reuniones blanqueantes. Y Sánchez, que presume de geometría variable, cree tener amarrados los seis votos del PNV y los nueve de Arrimadas. Aún no está claro que salga la suma. Pero sí que el presidente juega la baza de darle protagonismo a Ciudadanos aprovechando que hay elecciones en Castilla y León y a los naranjas les viene bien que el personal votante se acuerde de que aún existen.

Ciudadanos aparece como el partido que salva una reforma laboral moderada

Ciudadanos aparece como el partido que salva una reforma laboral moderada y evita que el Gobierno se eche al monte y Sánchez se presenta como el padre auténtico de la reforma y le baja los humos, o la intención de voto, a Yo Yolanda. Un roto en la campaña autopromocional de la vicepresidenta como líder de la nueva izquierda. La izquierda laborista, como le gusta decir a Iván Redondo, un recuerdo para él, como donostiarra que es, en este día de San Sebastián.

Hace un año estaba Redondo dando su primera entrevista como jefe de gabinete del presidente al periódico de su tierra, el Diario Vasco, fotografiado con el tambor en su despacho de la Moncloa y declarando lo magnífica que era su relación con el vicepresidente Pablo Iglesias.

Lo que cambian las cosas: la relación sigue siendo magnífica, pero ni el uno es ya vicepresidente ni el otro es jefe de gabinete. El único que sigue en la Moncloa es Sánchez.