OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Riesgo de paro total"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el creciente malestar por los precios de la energía que se extiende ya a la mayoría de los sectores económicos y el consecuente riesgo de desabastecimiento que sufren los ciudadanos.

Carlos Alsina

Madrid | 23.03.2022 08:54

En el día vigésimo octavo de guerra en Ucrania, el fantasma que sobrevuela España se llama bloqueo. Paralización económica. Desabastecimiento. Lo que no llegó a suceder ni durante el confinamiento de la pandemia puede acabar sucediendo ahora.

Los nueve días de paro en el transporte han ido de menos a más: en el número de camioneros que lo secundan y en las consecuencias que el paro tiene en todos los sectores económicos que dependen del transporte por carretera. De manera más inmediata en la alimentación y la automoción.

Los camioneros aguantando el tirón, y el pulso al Gobierno, a camión parado y sin ingresos desde hace diez días

Estos son los dos sonidos que resumen la realidad, hoy, de España. De un lado, los camioneros, aguantando el tirón, y el pulso al Gobierno, a camión parado y sin ingresos desde hace diez días.

Del otro, las empresas de alimentación y bebidas, de distribución y de supermercados. Que ni reciben la materia prima que necesitan para producir lo suyo ni tienen quién se lo recoja luego para su traslado.

El Gobierno, el destinatario de las reclamaciones

En ambos casos, el destinatario de las reclamaciones es el mismo: el Gobierno de España. Su ministra de Transportes, su ministra de Energía, su ministra de Hacienda y, por encima de todas ellas, el presidente Pedro Sánchez.

El intento que hizo el Gobierno por caracterizar a los convocantes del paro, la Plataforma, como un reducto irrelevante de agitadores azuzados por la extrema derecha, no ha prosperado.

El malestar por los precios se extiende y va a tenerlo difícil el presidente para evitar que sea a él a quien se culpe si empiezan a faltar en los supermercados la leche, los yogures o la cerveza

A la vista de los aplausos que cosechaban los camiones en alguna de las marchas lentas, ayer, en capitales de provincia, muchos ciudadanos, lejos de revolverse contra los huelguistas se han sentido tan representados en sus penurias que contra quien se están revolviendo es contra el Gobierno.

El malestar por los precios se extiende y va a tenerlo difícil el presidente para evitar que sea a él a quien se culpe si empiezan a faltar en los supermercados (y, por tanto, en casa) la leche, los yogures o la cerveza. O el pescado. O la carne.

El sector lácteo le dio el primer bocinazo al Gobierno hace seis días. Consecuencia de aquel bocinazo fue la movilización de veinte mil agentes de guardia civil y policía para custodiar convoyes.

Danone, Heineken y Mahou podrían suspender su producción

Empresas como Danone, principal productora de lácteos del país, Lactalis, que recoge el 25% de la leche en Galicia, las cerveceras Heineken, Mahou, Estrella Galicia, las siderúrgicas Arcelor, Sidenor elevan el tono y advierten que habrán de suspender temporalmente su producción.

Seat y Ford anuncian expedientes temporales de regulación de empleo justificados en problemas de producción, es decir, en que no llegan los componentes.

El riesgo de que el país se paralice

Y en ésas seguimos. El presidente del Comité Nacional del Transporte, interlocutor del Gobierno, admitió ayer en este programa que el seguimiento del paro (ha ido de menos a más) supera hoy el 60% en algunas regiones. La patronal está descolocada por el aluvión de transportistas que ha secundado el paro y fracturada desde que algunas de las asociaciones principales se descolgó del principio de acuerdo con el Gobierno.

La ministra de Transportes persevera en su negativa a reunirse con los promotores del paro. Y a la pregunta, que le hicimos ayer al presidente del Comité Nacional, de si hay riesgo de que el país se pare, la respuesta fue sí. Si nada cambia, desgraciadamente sí.

Hasta el Consejo de Ministros del martes no tomará medida alguna el Gobierno. Se habrá cumplido, para entonces, medio mes ya con los camiones parados

Sánchez lo ha fiado todo a la cumbre europea que comienza mañana (el precio de los carburantes, el precio de la electricidad, las subvenciones y las posibles bajadas de impuestos).

Hasta que termine el cónclave de gobernantes no concretará nuestro Gobierno nada. Y hasta el Consejo de Ministros del martes no tomará medida alguna. Se habrá cumplido, para entonces, medio mes ya con los camiones parados. Y si las empresas de alimentación no están exagerando la nota, se habrá parado ya la producción de cerveza y de lácteos. Si las asociaciones ganaderas no exageran, estarán ---para entonces--- muriéndose de hambre los animales en las granjas.

La Comisión Europea propone, pero deciden los gobernantes

Hoy la Comisión Europea presenta sus propuestas para frenar el encarecimiento de la energía. Es probable que algunas de ellas sintonicen con lo que viene reclamando nuestro Gobierno. Pero no pasan de ser propuestas.

La comisión propone, pero aquí quien decide son los gobernantes europeos, los veintiséis colegas de Sánchez a los que éste ha intentado persuadir estos días de que le aprueben sus recetas.

Podrá el presidente dar respuesta en el Congreso a las preguntas

A las nueve de la mañana tiene ocasión el presidente de dar respuesta, en el Congreso, a todas las preguntas que hasta ahora no ha respondido. Sobre el paro del transporte y sus consecuencias. Sobre el precio de la energía. Sobre los fondos extraordinarios que va a requerir la guerra. Y naturalmente, sobre la carta que ha enviado al rey Mohamed y que según su propio ministro de Exteriores, marca un hito en las relaciones entre los países, Sáhara Occidental incluido.

Al cabo de cinco días rehuyendo a la prensa, Sánchez estará allí donde la sociedad española está representada; en el Congreso

Al cabo de cinco días rehuyendo a la prensa y hurtando a la opinión pública española la explicación que ésta merece sobre un asunto relevante y delicado, Sánchez estará, dentro de una hora, allí donde la sociedad española está representada. En el Congreso.

Él decide si abre, por fin, el pico o sigue encargándole el papel de portavoz del gobierno de España al rey Mohamed de Marruecos.