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EN BUENAS MANOS

Hasta el 30% de los ictus que se producen cada año son atribuibles a la contaminación del aire

Un reciente estudio llevado a cabo por el Global Burden of Disease señala que hasta el 30% de los ictus que se producen cada año son atribuibles a los contaminantes del aire.

 | Madrid | Actualizado el 25/07/2018 a las 12:45 horas

Hasta el 30% de los ictus que se producen cada año son atribuibles a la contaminación del aire

Hasta el 30% de los ictus que se producen cada año son atribuibles a la contaminación del aire / Redacción

Recientemente se ha celebrado el Día Mundial del Cerebro, una fecha impulsada por la Federación Mundial de Neurología, que bajo el lema “Aire limpio para la salud del cerebro”, ha querido incidir en el impacto negativo que la contaminación del aire tiene en la salud cerebral.

Un reciente estudio llevado a cabo por el Global Burden of Disease señala que hasta el 30% de los ictus que se producen cada año son atribuibles a los contaminantes del aire. Y, aunque aún se tienen que realizar más estudios al respecto, son muchas las investigaciones que ya sugieren que la contaminación podría desempeñar un papel relevante en el desarrollo de ciertas enfermedades cerebrales como autismo, trastornos por déficit de atención, demencias, Parkinson, cefaleas o que influyen de manera negativa en el proceso de maduración cerebral o en el desarrollo cognitivo de los niños.

“Los efectos que tiene la contaminación ambiental en la salud son numerosos y en ningún caso los podemos reducir a la salud pulmonar. En los últimos años son muchos los estudios que han encontrado evidencias significativas sobre cómo la contaminación del aire afecta a cerebro y cómo está dañando la salud neurológica de la población”, señala el Dr. Juan Carlos Portilla, Vocal de la Sociedad Española de Neurología.

“En los últimos años cada vez son más las sospechas de la comunidad científica sobre el papel que la contaminación del aire desempeña en un gran número de síndromes y enfermedades neurológicas. Llevar a cabo estrategias efectivas de política ambiental y de salud dirigidas a reducir la contaminación del aire podría ayudar a prevenir numerosos trastornos neurológicos graves y comunes”, destaca el Dr. Jesus Porta Etesam, Director de la Fundación del Cerebro. “Además, actualmente ya se sabe que el aire contaminado es un factor de riesgo importante para las enfermedades cerebrovasculares así como para los trastornos neurodegenerativos. Teniendo en cuenta, que son las principales causas de mortalidad en nuestro país y que en España cada año aumentan el número de personas afectadas por una enfermedad neurológica creemos que es urgente realizar cambios que eviten que la población se vea tan expuesta a la contaminación”.