Mar Menor

Greenpeace sostiene que "el cóctel tóxico de agricultura y ganadería" ha destruido el Mar Menor

Greenpeace ha decidido personarse solamente contra las 10 empresas más relevantes, tanto por el volumen de vertido contaminante que han volcado al Mar Menor, como por el tamaño de la empresa y de negocio en el Campo de Cartagena

Rosa Roda

Murcia | 20.05.2022 11:21

Greenpeace sostiene que  "el cóctel tóxico de agricultura y ganadería" ha destruido el Mar Menor
Greenpeace sostiene que "el cóctel tóxico de agricultura y ganadería" ha destruido el Mar Menor | Onda Cero

Con motivo de la celebración este domingo 22 de mayo del Día de la Biodiversidad, Greenpeace señala la crisis del Mar Menor como ejemplo de la falta de voluntad por proteger y conservar nuestro entorno natural.

La organización ecologista señala que "el regadío intensivo del Campo de Cartagena durante las últimas décadas ha provocado un flujo continuo de agua cargada de nitratos que ha ido a parar al Mar Menor, lo que ha producido su eutrofización y su colapso ambiental. A ello, se suma el continuado incremento de las macrogranjas en la Región de Murcia".

Según un estudio estatal de impacto ambiental en la zona, solo en el Campo de Cartagena hay 680.000 cabezas de ganado porcino agrupadas en 450 explotaciones ganaderas intensivas que requieren 500 balsas de purines y que ocupan una superficie de 160 hectáreas. "Esto se traduce en el vertido de 8.300 toneladas de purines sobre el Campo de Cartagena (78.008 hectáreas de superficie agraria útil), lo que supone 107 kg por hectárea. Según el estudio, de las 254 toneladas anuales de nitrógeno producidas al año, 153 se infiltran a los acuíferos y, así, llegan al Mar Menor" señalan.

"Este cóctel tóxico, incentivado por el exceso de agua del trasvase Tajo-Segura, ha destruido la laguna costera con mayores índices de biodiversidad del Mediterréano. La muerte en el Mar Menor es tal que, en 2016, ya se estimaba que se habían perdido el 85% de las praderas marinas. Solo en especies como los caballitos de mar, se ha pasado de 190.000 ejemplares en 2012 a apenas docenas en la actualidad" dicen.

Y todo esto, señalan, a pesar de contar con figuras de protección internacional como Humedal de Importancia Internacional, según la Convención sobre los Humedales Ramsar, Red Natura 2000 europea o figuras de protección nacional y regional. "Normativa medioambiental que ha sido vulnerada reiteradamente".

Greenpeace en proceso judicial contra los responsables de este ecocidio

Desde hace casi dos años, Greenpeace forma parte de la acusación popular del caso Topillo por la contaminación del Mar Menor. En el origen de este proceso, había 39 empresas acusadas, más un alto cargo de la Consejería de Agricultura y otro de la Cuenca Hidrográfica del Segura. El año pasado, el Seprona denunció a otras 43 empresas y la Audiencia Provincial decidió, tras un recurso de las mismas, abrir 43 procesos independientes. Sostienen que "se trata de una maniobra clara de desarticulación de la causa judicial ya que, con este desmembramiento, se hace más difícil encontrar la responsabilidad conjunta en la comisión del delito".

Ante este nuevo escenario, y viendo la inviabilidad de sostener tantos procesos a la vez, Greenpeace ha decidido personarse contra las 10 empresas más relevantes, tanto por el volumen de vertido contaminante que han volcado al Mar Menor, como por el tamaño de la empresa y de negocio en el Campo de Cartagena. En estos días están teniendo lugar las primeras diligencias de investigación, con la declaración de los investigados. Greenpeace está haciendo un seguimiento de la situación preocupante ahora mismo en el Mar Menor y continuará trabajando para que se depuren responsabilidades.

Para Julio Barea, responsable de Agua en Greenpeace España, “proteger la biodiversidad es protegernos a nosotros mismos. Sin ella, no es posible tener agua, aire y sustento. La desidia e intereses económicos y políticos nunca deberían prevalecer ante la protección de nuestra naturaleza. El ejemplo más lamentable lo tenemos en el Mar Menor donde ninguna institución, responsable político o empresa quiere solventar realmente la pérdida irremediable de un entorno natural único e insustituible”.