Motilla del Palancar quiere llevar su “oro rojo” más allá de la comarca. La localidad presentará este jueves en plena Gran Vía de Madrid la cuarta edición de sus Jornadas del Azafrán, que se celebrarán del 6 al 8 de noviembre con el objetivo de recuperar tradiciones, promocionar el producto y atraer nuevos visitantes al municipio.
El concejal de Turismo, Samuel Rubio, considera que la presentación en Madrid supone un salto importante para dar a conocer el evento entre visitantes de fuera de Castilla-La Mancha. Las jornadas han ido creciendo desde su nacimiento en 2023 y, según explica, cada vez son más las personas que preguntan con antelación por las fechas para reservar ese fin de semana.
La programación mantendrá como eje central todo el proceso tradicional del azafrán: la salida al campo para recoger la flor manualmente, la monda y posteriormente el tueste. Junto a ello habrá música, conciertos, ludoteca y una oferta gastronómica ampliada con productos de la tierra como vino, aceite y pistacho, además de propuestas procedentes de otros territorios.
Las jornadas se han convertido también en una herramienta para transmitir esta tradición a las nuevas generaciones. Rubio relata el caso de una familia cuyo hijo, de apenas seis o siete años, preguntaba expresamente cuándo comenzaría la recogida para poder participar. El Ayuntamiento considera que ese interés infantil demuestra que el cultivo todavía mantiene capacidad para conectar con los más jóvenes.
La organización calcula que el sábado, en los momentos de mayor afluencia, pueden llegar a pasar por las actividades más de un millar de personas. La promoción en Madrid pretende ahora ampliar ese alcance y atraer visitantes de otros puntos de España.
La próxima campaña, sin embargo, se presenta más complicada. Según traslada Rubio a partir de la información recibida del sector, las previsiones apuntan a un año más flojo para el azafrán debido a las condiciones meteorológicas y las lluvias. Aun así, Motilla del Palancar confía en mantener el carácter participativo de unas jornadas que buscan convertir el cultivo en un recurso gastronómico, cultural y turístico.

