Según Abascal, la gente saldrá “a respirar, a sitios como los nuestros, donde no hay masificación”.
Entre tanto, hoteles y alojamientos rurales permanecen cerrados; apenas un puñado de establecimientos, entre los que hay restaurantes y viviendas turísticas, siguen funcionando.
Como ejemplo, la histórica Posada de San José, en el corazón del caso antiguo de la capital, Patrimonio de la Humanidad.
Echó el cierre el pasado 16 de marzo tras despedir a unos clientes en el último desayuno.
“Nuestro sector fue el primero el cerrar y será el último en abrir”, augura en declaraciones a Onda Cero su gerente.
Jennifer Morter explica que han tenido que llevar a cabo un ERTE, aunque siguen gestionando online las anulaciones, sobre todo las que tuvieron lugar durante la pasada Semana Santa.

Sin embargo, ha destacado que ya tienen algunas reservas para la Semana de Pasión de 2021, y, aunque “muy preocupados”, confían en que el turismo de interior pueda ayudar a tirar del sector los próximos meses.

