Las empresas, en contra
Las principales organizaciones de distribución comercial se muestran en contra de prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años por parte del Principado de Asturias. La Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados ASEDAS y la asociación de grandes superficiesANGED asegura que el Gobierno del Principado de Asturias propone “medidas desproporcionadas e incoherentes que no justifican el objetivo de la ley de desincentivar el consumo en menores”. En un comunicado, estas organizaciones la “grave falta de coherencia” en la regulación de estas bebidas con dos comunidades vecinas, Asturias y Galicia, fijan la edad de consumo en 16 y 18 años respectivamente.
Incoherencias y ruptura de mercado
Estas entidades consideran que se “generará confusión entre los consumidores” lo que llevará a “fragmentar de forma injustificada la unidad de mercado en España y añade nuevos costes operativos para las empresas”. La Junta General del Principado prevé aprobar la ley de Regulación de la Venta, Suministro y Consumo de Bebidas Energéticas para la Protección de Menores, donde la edad mínima de compra de bebidas energéticas se sitúa en 16 años. Se podría dar el caso, dicen los empresarios de la distribución, que una persona de 17 años pueda comprar estas bebidas en un municipio que podría estar a sólo 10 minutos de otro donde no podría hacerlo. Lo ponen como ejemplo de una “ruptura” que “se concretará en la aparición de nuevas cargas burocráticas que complicará la gestión a las empresas de distribución y generarán confusión a los consumidores. Así, por ejemplo, que en Asturias, el personal de las empresas tenga que calcular edades distintas entre sus posibles clientes (16 para bebidas energéticas y 18 para el alcohol) a partir de las fechas de nacimiento que figuran en el DNI, va a suponer una dificultad añadida para el cumplimiento que recaerá exclusivamente en los distribuidores”. Llaman la atención de que en el caso de Asturias se prohibiría también la adquisición de estos productos a mayores de 18 años cuando vayan acompañados de un menor y, sin embargo, sí podría comprar una bebida alcohólica. Esto generará problemas en las líneas de caja al obligar a los empleados a tener en cuenta la edad de los clientes.

