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EL MONÓLOGO DE ALSINA

En los disfraces no hace falta bordar la palabra 'presuntos'

Les voy a decir una cosa.

Es noche de carnaval. Días de entroido. Quien tenga ganas de fiesta, que se vaya disfrazando. Comienza el fin de semana previo al miércoles de ceniza.

Carlos Alsina  | Madrid | 08/02/2013

Bárcenas, a la salida de Anticorrpción

Bárcenas, a la salida de Anticorrpción / EFE

Éste ya es finde de kedadas, de diversión callejera, de sátira, de escarnio y guasa. En los disfraces no hace falta bordar la palabra “presuntos”. ¿”Disfrazarse” dice usted? Si éste es un país colmado de gente que siempre va escondida tras un disfraz. De enmascarados e impostores, mangantes disfrazados de gente honrada, contables que se revelan evasores. Sólo en carnaval cambian las tornas. Sólo en el carnaval los honrados fingen ser golfos. La actualidad es siempre fuente de inspiración para la carnavalada. En 2009 se improvisaron disfraces de Correa y el Bigotes.

En 2013 el más esperado es Bárcenas. Pelo canoso engominado y para atrás y abrigo Chesterfield con cuello de terciopelo oscuro, tan parecido al que llevaba De Niro en Los Intocables de Eliot Ness, como hoy recordaba malvadamente elmundo.es. De Niro, se lo recuerdo, no hacía de Elilot Ness (ése era Kevin Costner), sino de Al Capone. El viejo Alphonse, tan listo, tan rico, y tan cazado, al final, por la evasión de impuestos, no por Ness sino por Frank Wilson. Este año se lleva el disfraz de tesorero. El de duque también pero éste ya igual se queda viejo. Disfrazarse de secretario de infanta sería más novedoso, sin duda, pero a ver cómo te disfrazas de Revenga. Seguro que hay quien lo intente con el disfraz de Amy Martin, la mujer invisible que te persigue por la calle para colocarte, por un pico, artículos interminables e insufribles.

Habrá quien repita con Artur Mas, rota, contra una urna, su crisma. Y habrá quien le eche imaginación y se disfrace de Pujoles sin fronteras, uno para todos y todos para uno, con su equipaje de mano para viajar a Andorra o las Islas Feroe. Un disfraz terriblemente actual sería el de ministra survivor ahogada en globos y en confeti, pero ataviada, en autodefensa, con la camiseta del Getafe. Uno menos reciente, pero que aún vale, es el de Guerrero y su chófer manejando billetes de los ERE con la foto de Guiñán mirando para otro lado. Y un intemporal es de Esperanza Aguirre, cazadora de talentos y cazadora, de Rajoy, frustrada.

Si no quieres identificarte contra ningún partido concreto siempre puedes vestirte de policía de la UDEF, que lo mismo investiga a un Pujol que a un Bárcenas o un Sepúlveda. Por falta de opciones no será. Si quieres aprovechar el carnaval para sacarle los colores a la España que trinca, presuntamente, variedad tienes porque esto sigue siendo La escobilla nacional.

Ahora, alguna consecuencia positiva va teniendo esta acumulación de sospechas sobre chanchullos relacionados (directa o tangencialmente) con partidos políticos. Empiezan a asimilar la idea de que con predicar ya no vale, hay que dar trigo. Si quieres que alguien crea que no tienes nada que ocultar, no lo ocultes. Si afirmas que tienes las cuentas hechas, en orden y presentadas, cuélgalas en tu web para que el ciudadano que lo desee pueda mirarlas, pueda fiscalizarte.

El PP, que hace dos semanas ya dijo que tenía sus números a disposición de quien quisiera examinarlos, ha dado (al fin) el paso de publicar hoy un resumen de sus cuentas de los últimos cuatro años. Consecuencia del caso Papeles, el partido del gobierno enseña los suyos, parcialmente. Dices: hombre, son las cuentas de 2008 en adelante, justo las que ya no hizo Bárcenas. Pues es cierto, pero al menos ya está ahí, a la vista, un material para la fiscalización ciudadana (todo el que quiera verlas) que antes no estaba.

Claro, pero sólo vienen las grandes partidas, no hay desglose para saber a qué corresponde cada donativo o cada gasto. Pues también es cierto, pero hasta ahora no se publicaba nada y ahora ya se va publicando algo. Sí, sí, pero es que éstas son justo las cuentas que no cabe comparar con las anotaciones manuscritas atribuidas al ex tesorero, porque las notas corresponden a años anteriores. Pues sí, también es cierto. No cabe comparar los papeles de Barcenas con los papeles del PP para ver en qué casan y en qué discrepan, pero con todo y con eso, oye, ya no es UPyD el único partido que airea sus números. Bienvenido sea.

Porque algunas cosas sí se pueden observar. La principal, que la austeridad que predica en el gobierno no se la aplica mucho el PP a sí mismo. En 2009 y 2010 le metieron un poco la tijera a sus gastos, pero en 2011 (año de elecciones municipales) lo dispararon. El gasto de 2011 es 35 millones de euros superior al de 2008. Cierto es que le sale superávit porque en 2011 las cosas le empezaron a ir políticamente muy bien y por subvenciones ingresaron un pico, pero lo de apretarse el cinturón, gastar lo mínimo y no endeudarse es un discurso de puertas para afuera. Habiendo deuda, han aumentado los gastos.

La difusión del resumen de sus cuentas sí le permite al PP -y ahí gana una baza importante- poner cara de “pero qué me estás contando” cada vez que el PSOE le reclame ahora transparencia. Porque un partido que le exige luz y taquígrafos a otro se entiende que debe de empezar por aplicarse el cuento. Y en eso el PSOE va al rebufo. Oscar López ha dicho hoy que da la bienvenida a una práctica que el PSOE lleva haciendo hace años. ¿De verdad? Las cuentas del PSOE ¿están, entonces, a disposición de los ciudadanos que quieran examinarlas en la página web? ¿Dónde, exactamente? La respuesta es en ningún sitio. Lo que está publicado en la web del PSOE, lo único que está publicado, es el presupuesto para 2013, que no son las cuentas del partido. Las cuentas de una institución, como las de una empresa, reflejan los ingresos y gastos de un periodo temporal ya vencido.

El presupuesto es lo que uno estima que va a suceder; “las cuentas”, lo que ha sucedido. Seguro que Oscar López lo que quería decir es que ellos también van a colgar sus cuentas en la web de inmediato. Todo lo que tienen que hacer es abrir al público unos pdfs. Para mañana ha prometido la Moncloa que subirá a su web las declaraciones de la renta y el patrimonio de Rajoy.

No cabe esperar que aporte grandes revelaciones puesto que en el Congreso ya existe una declaración de actividades, pero no es tanto lo que aparezca ahí como la posibilidad de que lo conozca, sin tener que andar pidiendo permiso o rellenando formularios oficiales, cualquier ciudadano. De eso va el “gobierno abierto”, la transparencia que tanto gusta al secretario de Estado Ayllón (y que a otros altos cargos gusta bastante menos). Aun cabe la esperanza de que el caso Papeles sirva de detonante para que empiece en la política (y la sociedad) española la gran reforma pendiente, la operación limpieza, la operación luz y taquígrafos, la operación transparencia; la regeneración ética.