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EL MONÓLOGO DE ALSINA

Los diputados angloparlantes de Esquerra y los impactos visuales

Les voy a decir una cosa.

Estaba el mundo pendiente estos días, y por orden creciente, del cáncer de Hugo Chávez, el musical de las Spice Girls y el primer tuit de @Pontifex, más conocido por sus fieles como el Santo Padre

Carlos Alsina  | Madrid  | Actualizado el 19/07/2018 a las 09:19 horas

Joan Tardá muestra una pancarta durante la intervención de su compañero de ERC Alfred Bosch

Joan Tardá muestra una pancarta durante la intervención de su compañero de ERC Alfred Bosch / EFE

La operación de Chávez ha ido bien (según la versión oficial, a saber cómo habrá sido); el musical Viva Forever ha sido un fiasco para la crítica (lo que le augura décadas de éxito en taquilla); y el primer tuit del Papa, admitámoslo, ha sido flojo. No ha respondido a las expectativas. Ha defraudado a aquellos que esperaban que Ratzinger se estuviera reservando a las doce del doce del doce del doce para revelar que en Fátima sigue habiendo secretos que guardan relación con la profecía de los mayas. Ni el Papa dio noticia alguna ni echó más leña del debate sobre la relevancia histórica de la mula que él mismo abrió, sin pretenderlo, en aquel libro que publicó en noviembre y ha leído mucha menos gente que su tuit porque cien páginas se nos hacen muy cuesta arriba pudiendo reducirlo todo a 140 caracteres.

Como ya sabrán, el mensaje inaugural de Benedicto ha sido: “Queridos amigos, me uno a vosotros con alegría por medio de Twitter. Gracias por vuestra respuesta generosa. Os bendigo a todos de corazón”. Oye, un prodigio de aprovechamiento del espacio: 140 caracteres justos, no juegues con él a Apalabrados porque te barre. Los puristas dicen: no es para tanto, en realidad le ha sobrado un carácter. Ah, pero eso es porque ha medido usted la versión en español del tuit papal, que no es el original, porque aquí está una de las dudas que hoy se han despejado: el idioma que eligió el Papa para su tuit universal no fue el latín sino el inglés. Como Joan Tardá.

Lo que ocurre es que el Pontífice se ha creado, además de la cuenta, siete clones, siete avatares cada uno de los cuales usa un idioma. Para los que hablamos español el más cómodo es @Pontifex_es. Para Tardá y Bosch, el @Pontifex a secas, todo en inglés, como sus carteles. “Keep calm, keep calm”, estos letreros que exhibió hoy Esquerra Republicana en el Congreso, “mantenga la calma”, se leía mientras Tardá ponía cara de haberla perdido.

Los diputados de Esquerra, todos angloparlantes, son muy eficaces en este truco de los impactos visuales. Son muy de levantarse y sacar carteles porque saben que llega más cualquier eslogan escrito en letras gordas que cualquier discurso que pueda hacer, en cualquier idioma, cualquiera de su diputados. Y eso que el portavoz Bosch hoy se dejó la piel enlazando en un discurso muy visual a Joan Báez con Independence Day y las películas de marcianos. “¿De qué planeta bajan ustedes?”, le preguntó Bosch al ministro Wert, “¿en qué asteroide viven?” Tras la evocación extraterrestre, una pincelada hiperbólica -“han chocado ustedes con un gigante”-, un homenaje implícito a Joan Baez -”no nos moverán”, a Joan Báez o a Julia la de Verano Azul, que también lo cantaba- y un remate final a lo madre coraje: “a mis niños ni los toquen”. Yo por mi hija mato.

Hay que quitarse el sombrero porque pocas veces una intervención parlamentaria resulta tan vistosa y tan sonada. ¿Y de qué dice usted que estaban hablando? Ah, de la reforma de la ley educativa que pretende el ministro Wert. Bueno, no de toda la reforma, sino sólo de la parte que afecta a la lengua en que se imparten las clases en las comunidades donde hay varias lenguas oficiales. Ésta es la parte que nacionalistas e independentistas catalanes (además de Iniciativa y otros grupos) ven como una agresión a la identidad y la autonomía, un ataque a la inmersión lingüistica.

Los socialistas catalanes no emplean un lenguaje tan de película de conquista, pero tampoco les gusta la ley de Wert. Y el Partido Popular de Cataluña, aun haciendo suyo el discurso de que se trata de garantizar que se cumpla la ley en sintonía con lo que ha dicho el Constitucional, también está de uñas con el ministro porque le ven poco sensible a las ampollas que este asunto de la lengua en la escuela levanta en la gran mayoría de la sociedad catalana. El único apoyo claro que está encontrando el ministro de Educación es el de José Ignacio Wert, porque tampoco se recuerda una defensa muy activa del proyecto por parte de...Mariano Rajoy, por citar un ejemplo.

Hoy con quien se habrá sentido identificado el presidente del gobierno no es con Wert sino con Alberto Ruiz Gallardón, cuya reforma de la Justicia se entiende que también respalda, aunque no se le hayan escuchado grandes elogios al respecto. Se habrá sentido identificado con el ministro porque hoy Gallardón ha hecho el verdadero tuit del día, aunque no haya sido en twitter. “Gobernar es repartir dolor”, veintiséis caracteres, ahí queda eso. El ministro apuesta por esta síntesis doliente. ¿Qué es gobernar? Repartir dolor. ¿Y por qué lo dice? Porque entiende que estén echándole los perros los jueces y los fiscales. Tan comprensivo se declara Gallardón que hoy volvió a repetir esta frase que jueces y fiscales recibieron ayer como una embestida: cómo no van a estar disgustados conmigo si les he quitado la paga extra. Que es una forma de identificar como motivo principal de las protestas crecientes que hoy han desembocado en un primer paro de la judicatura no la subida de las tasas sino la bajada de los sueldos.

Hoy los jueces, que han parado una hora para protestar por las reformas, han respondido al ministro que le falta al respeto a la profesión porque esta movilización es contra la subida de las tasas y la falta de medios, no para defender un sueldo. “Cuando toque votar ya haré mi valoración como ciudadano”, ha dicho el juez decano de Madrid, Armengol, evidenciando la animadversión (seguramente sin retorno) que se respira entre el colectivo judicial y el ministro. Esta historia ya la vivió otro fiscal llegado a ministro, Mariano Fernández Bermejo hace tres años. Y aquello acabó en huelga, la primera huelga que hizo la judicatura. Que, por cierto, la hemeroteca no desarma sólo a dirigentes políticos que dicen una cosa cuando están en la oposición y otra cuando llegan al gobierno; desarma también a comentaristas y polemistas que modifican su criterio en función de si gobiernan los afines o los otros.

Aquellos que hace tres años se rasgaron las vestiduras (o les quisieron rasgar las togas a los jueces) proclamando que este colectivo no tenía derecho a hacer huelga; aquellos que pontificaron sobre la inconstitucionalidad de las asociaciones judiciales y que atribuyeron la movilización de los jueces por la falta de medios a la condición conservadora de este colectivo (jueces y fiscales son muy de derechas, oiga) y al corporativismo de una profesión que se cree con derecho a decirle al gobierno, y al Legislativo, lo que debe hacer -cuantas cosas se dijeron entonces-, cómo es que ahora consideran comprensible la huelga, no se plantean debate alguno sobre su constitucionalidad y concluyen que, si la judicatura entera rechaza un proyecto del gobierno, será que ese proyecto es erróneo y debe ser retirado. Ya saben, nada es verdad ni es mentira, todo es cuestión del color del cristal.

Doce del doce del doce, día de mucho frío. Tiritando llegamos a éste que es el momento más cálido del día… Cuando preparamos el carajillo Magno a la salud, hoy, de todos los damnificados por el huracán Sandy que esta madrugada serán protagonistas del concierto benéfico que se celebra en el Madison Square Garden de Nueva York, con los Who, el Boss, McCartney, Erip Clapton y Bon Jovi, entre otros. Concierto benéfico por los damnificados que emitirá el National Geographic.