OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "El presidente que despreciaba a uno de sus ministros"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el desprecio constante de Pedro Sánchez hacia las opiniones de su ministro de Consumo, Alberto Garzón.

Carlos Alsina

Madrid | 11.01.2022 08:39

El momento más emocionante del día se va a vivir dentro de un rato en el Palacio de la Moncloa. Cuando vuelvan a verse todos los ministros después de las navidades. Incluido Alberto Garzón. Y los demás hagan ver que no le han visto llegar para no saludarle. Y le ignoren cuando él intente contarles cómo han sido las vacaciones. Y le digan: ah, qué sorpresa, pensábamos que ya no vendrías. Y cuando empiecen a deliberar sobre lo que hoy toque y le griten: ¡calla, patán, que a nadie le interesan tus opiniones personales! O peor, que esta mañana cuando le vean se acerquen cariñosos a decirle al oído: entiéndelo, Alberto, es que hay elecciones en Castilla y León y ahí votan muchísimos ganaderos.

"Garzón debería haber dimitido hace tiempo. Por amor propio"

El viernes ya les dije que, en mi opinión, Garzón debería haber dimitido hace tiempo. No por su tendencia natural al charco, o por el poco provecho que le ha sacado a su ministerio de juguete, sino por pura dignidad. Por un mínimo, que seguro que lo tiene, de amor propio.

El suyo es un caso único de denigración constante a cargo del presidente del Gobierno al que pertenece. Si cada vez que haces una declaración, o planteas un asunto que a ti te parece relevante, sale el presidente a decirnos que no te hagamos ni caso, unas veces choteándose de ti, como cuando el chuletón, otras haciéndose el afectado, como ayer, lo más normal es que cojas la puerta y hasta luego, Lucas.

El suyo es un caso único de denigración constante a cargo del presidente del Gobierno al que pertenece

El Partido Socialista, por boca de Santos Cerdán, ha dicho a El Periódico que la polémica sobre las macrogranjas es un bulo potenciado por la derecha. Y a la vez, ha dicho que la posición del Gobierno no coincide con la del ministro.

¿Qué posición tiene el presidente sobre las macrogranjas?

Oiga, en qué quedamos, ¿es un bulo o es la posición del ministro? Pedro Sánchez, en su entrevista semestral de la Ser, declaró ayer: ‘Lamento esta polémica y con eso lo digo todo’. No, hombre, no, presidente, con eso lo que hace es no decir nada. De lo que ha dicho su ministro de Consumo al Guardian, ¿qué no comparte usted? ¿Qué posición tiene el presidente sobre las macrogranjas? ¿O es que no tiene? A los gobiernos autonómicos del PSOE que están parando los pies a las macrogranjas, ¿les parece bien que se haga pero mal que se cuente?

La vicepresidenta ecológica del gobierno, Teresa Ribera, gran defensora de la Agenda 2030 y ministra, después de todo, de Medio Ambiente, ¿qué posición tiene sobre las macrogranjas? Esto que ha dicho sobre el ruido y las dudas generadas, ¿va por Garzón o va por la oposición?

Entonces, ¿su posición cuál es? Porque en esto tiene razón Podemos. Si Garzón no ha criticado al sector ganadero y sólo ha repetido lo que dice la Agenda 2030 del Gobierno, ¿por qué este empeño del sector PSOE en tratarle como un apestado? Y en humillar, como si fuera un mentecato, al compañero de Gobierno. Pablo Fernández, portavoz de Podemos, no se atrevió ayer a mencionar a Pedro Sánchez por su nombre. Pero esto iba por él.

Podemos nunca ha esperado a que la derecha lanzara bulos contra ministros socialistas. Los han lanzado ellos mismos

Tiene razón. Tiene razón porque Podemos nunca ha esperado a que la derecha lanzara bulos contra ministros socialistas. Los han lanzado ellos. Calviño era una agente encubierta de la CEOE; Margarita Robles, una infiltrada de la derecha y los poderes fácticos; Marlaska, un ministro del PP; Ábalos, el vendido a los fondos inmobiliarios; Dolores Delgado, la cómplice de la cloacas.

En fin, son innumerables los ejemplos de lealtad que ha dado Podemos en todo este tiempo y está bien que se reivindique como el bueno de esta pareja. Luego salen encuestas que dicen que hasta sus propios votantes ven al Gobierno como inestable y poco unido. Por qué será.

En el PP, por cierto, proclaman que ellos están más unidos que nunca. Lo dice Teododo García Egea.

No, si la cuestión, Egea, no es cómo de orgullosos están él y Casado del trabajo de sus presidentes autonómicos. La cuestión es justo la contraria: cómo de orgullosos están los presidentes autonómicos del PP de la labor de Casado y García Egea.

Sánchez ha sido el último en enterarse de cúanto cuesta un test de antígenos

El presidente Sánchez ha sido el último enterarse de cuánto cuesta un test de antígenos pero ahora ya ha caído en ello: si hay que hacerse test dos o tres veces por semana, sale por un pico. Así que ha dicho el presidente que se va a ocupar él. De controlar el precio de este producto. Ya veremos cómo.

El Gobierno podría hacer primero las cosas y luego anunciarlas, pero prefiere esta otra fórmula que es anunciar algo, como si ya estuviera resuelto, y luego ya se verá cuándo lo hace. La idea de permitir la venta de test en los supermercados para que, a más puntos de venta, bajen los precios no está en los planes, que se sepa, del Gobierno. En esto lo que hacen otros países europeos da igual, no se copia y punto. De momento, al menos.

¿Para la compra de antivirales ya no nos coordinamos con la Unión Europea?

Anuncia el presidente que va a comprar cientos de miles de antivirales. Bueno, no él, la administración central. Dices: ¿para esto ya no nos coordinamos con la Unión Europea? ¿No haremos la compra conjunta? Con las vacunas se nos dijo que era la mejor idea que habían tenido nunca los gobiernos europeos era hacerlo todo en común. ¿Ahora ya no? Pues ahora ya no. Los tiempos cambian.

También quiere cambiar el presidente la forma de llevar el registro de casos de la pandemia. Qué necesidad habrá ya, plantea, de llevar el día a día de todos y cada uno de los contagios. Dice Sánchez que ha llegado la hora de plantearse un cambio. Pregunta: ¿esto se lo ha recomendado algún consejo de expertos de esos que en otros tiempos le marcaban el camino? ¿Ha instado la Organización Mundial de la Salud a los gobiernos a pasar página de la estadística que se ha realizado hasta ahora? ¿O en qué basa el presidente su decisión de mofidicar el recuento? ¿Y desde cuándo habla Sánchez como si el experto en salud pública fuera él, personalmente?

Sánchez quiere cambiar la forma de registrar los casos de la pandemia. ¿Se lo ha recomendado algún consejo de expertos de esos que en otros tiempos le marcaban el camino?

Los datos de ayer, por cierto, dicen: que la velocidad de los contagios sólo pierde fuerza en algunas comunidades autónomas, las menos. Y que en el conjunto del país la expansión del virus aún es altísima. La presión hospitalaria, de la mano de los contagios, sigue subiendo. Los indicadores de ingresos y UCI son muy similares a los del 11 de enero de hace un año: dieciséis mil hospitalizados, dos mil quinientos de ellos en UCI.

Hace tiempo que los fallecidos del Covid desaparecieron del discurso del Gobierno

Y de la mano de contagios e ingresos aumenta también el más desgraciado de los indicadores, que es el de fallecimientos. La media diaria ronda las setenta y cinco defunciones. Hace un año estábamos en 130. Es verdad que son menos. Y es verdad que son setenta y cinco cada día. Y que este número, como ya sabemos, es el último que desciende, dos o tres semanas después, una vez que los contagios han tocado techo. Hace tiempo que los fallecidos del covid han desaparecido del discurso del Gobierno.