OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Desquite marroquí en el juzgado"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre la imputación de la ministra Arancha González Laya por el caso Brahim Gali, algo que "celebra" el gobierno de Marruecos.

Carlos Alsina

Madrid | 23.09.2021 08:46

Vuela de regreso Pedro Sánchez a la isla de La Palma después de haber predicado esta madrugada en las Naciones Unidas.

Aprovechó los diez minutos que le tocaban en la tribuna para reivindicar el compromiso de su Gobierno en la lucha contra los problemas del mundo. Sin más.

Ya pudo comprobar el presidente a su llegada que el interés de la prensa española no estaba en lo que iba a pasar en la ONU sino en lo que pasó en España (o entre España, Argelia y Marruecos) el pasado mes de abril. Es decir, el caso Brahim Gali: el líder del Polisario enviado por Argelia e ingresado en un hospital de España de manera encubierta y sin dar cuenta a la Audiencia Nacional, que lo tenía imputado. ¿Autorizó la entrada el presidente? Sánchez, a eso, no responde.

"¿Pero la decisión fue suya o de quién fue?"

El lunes ya contamos que la ex ministra González Laya iba a ser imputada, o investigada, por un juez de Zaragoza aprovechando que ya no es aforada. Ahora la ex ministra Laya sopesa qué responderle al juez cuando éste le pregunte quién decidió que el líder del Polisario entrara sin presentar pasaporte en España.

Dependiendo de lo que ella declare, el juez decidirá si investiga a otros altos cargos: Carmen Calvo, Pablo Iglesias, que no son aforados, o el propio presidente, en cuyo caso el juez tendría que soltar el sumario y enviárselo al Supremo.

El Gobierno del rey Mohamed de Marruecos disfruta. Ya celebró la decapitación de la ministra que más le incomodaba y ahora celebra los problemas judiciales que el caso Gali le está causando.

¿Y en qué consiste este caso? ¿Qué se supone que hizo Laya para estar siendo investigada? Pues dar instrucciones para que se recibiera, en la base aérea de Zaragoza, al avión enviado por Argelia con el líder del Polisario a bordo. Brahim Galli estaba gravemente enfermo, según lo que contó en su día el Gobierno, y se aceptó ingresarlo discretamente en el hospital de Logroño.

El jefe de gabinete de la ministra, Villarino, declaró al juez que fue él quien trasladó al Estado Mayor la instrucción de la ministra. ¿Por qué era necesaria la discreción, o si prefiere, la ocultación del avión y del enfermo? En su momento se dijo: para no enfurecer a Marruecos. Muy ingenuo sería el Gobierno si creyera que por cambiarle el nombre a Gali en el hospital el Gobierno marroquí iba a ignorar lo que estaba pasando. Había otro motivo: que este ciudadano estaba reclamado por la Audiencia Nacional en sumarios abiertos por delitos graves.

Que el Gobierno trató de ocultar la presencia de Galli en nuestro país tiene poca discusión. Pero que, al hacerlo, delinquiera está aún por esclarecer.

La ex ministra sopesa contarle al juez que la decisión de traer a escondidas a Gali fue del presidente Sánchez

La denuncia la presentó un abogado de Málaga, Urdiales, del que hoy cuenta Cembrero en El Confidencial que tiene vínculos con el Estado marroquí. Es decir, que estaría actuando como larga mano del gobierno amigo para crearle problemas al gobierno de aquí.

Varios diarios han contado que la ex ministra sopesa contarle al juez que la decisión de traer a escondidas a Gali no fue suya sino del jefe, el presidente Sánchez. En cuyo caso, si este juez quisiera seguir hacia arriba, tendría que pasarle el asunto al Supremo porque Sánchez, a diferencia de Laya, sí está aforado. Aventurar que la ex ministra, por muy decepcionada que esté con Sánchez, va a involucrarle en un tema que puede complicarle mucho la existencia es mucho aventurar con lo que hasta ahora se sabe.

González Laya no salió bien del Gobierno y cree que se la ha responsabilizado de una crisis con Marruecos que no fue culpa suya (o no sólo suya). Pero frenen sus ansias quienes ya sueñan con ver al presidente empapelado porque ella aún no ha declarado. Y éste caso, se mire por donde se mire, y por las implicaciones que tiene, es un tema de Estado. Aunque lo lleve un juez de Zaragoza.

Podemos hacer, si usted quiere, la broma sobre la equis del caso Gali, quién tomó la decisión. Pero sólo como broma, porque cualquier parecido de este asunto con aquel otro, el GAL, es un dislate.

Yolanda Díaz irá a La Palma cuando no esté el foco mediático

Es verdad lo que dicen los científicos. Que a menudo, los periodistas hacemos preguntas de niños, por el desconocimiento general que tenemos de la geología, la vulcanología, incluso la terminología precisa para describir lo que está sucediendo. No nos pasa sólo a nosotros. La ministra de Ciencia inventó ayer, sin querer, un volcán ambulante: "El volcán está corriendo setecientos metros por hora".

Correr, correr, si acaso lo que corre (poco) es la lava. Más lenta que cuando empezaron las coladas pero sin encontrar freno de momento.

Hoy van los Reyes a La Palma. Hoy regresa el presidente Sánchez. Y quien no va es Yolanda Díaz. A ver cómo interpretamos esto que dijo ayer: que ella también irá, pero cuando no esté encendido foco mediático.

Esto de rehuir el foco mediático mientras anuncias, ante los medios, que irás a La Palma es una suerte de falsa humildad. Seguro que cuando la vicepresidenta viaje a la isla, su departamento de prensa no les dirá nada a los medios canarios de dónde va, con quién se ve y qué declara. Foco siempre hay. A menudo los vicepresidentes lo llevan consigo.